18 feb. 2016

"Eres un cáncer", me decía

"Eres un cáncer". 

...

¿Fea frase la de arriba, eh? Pues aguanté que me la dijeran. Aguanté que me la gritaran y me la escupieran a la cara día tras días sin decir ni mu. Bueno, sí, mientras lloraba. Porque yo lloraba y lloraba, era una auténtica fábrica de lágrimas y dolor. Claro que eso es normal cuando tu novio, al que quieres y asegura quererte, te dice cosas horribles.

A la frase de arriba le siguieron otras muchas igual de malas, y siempre, al final, la gran frase, la que me descolocaba: "Eres la mujer de mi vida".

Nunca sabré si de verdad lo creía o no, pero sí sé algo: él no era el hombre de mi vida. Durante demasiado tiempo me hizo sentir miserable, sola, tonta y angustiada, y todo eso me empezó a comer por dentro. Tanto me comió que me convertí en una sombra de mí misma. Adelgacé, perdí amigos, me alejé de mi familia, me volví una chica triste e insegura... Era una auténtica desconocida ante el espejo.

Cuando ahora me recuerdo, cuando pienso en esa Alba de entonces, sólo siento pena. Y a veces rabia. Y también mucho amor y compasión, porque madre mía. ¿Cómo es posible que me dejara maltratar psicológicamente de aquella manera? Ah, la gran pregunta para la que nunca hay respuesta... Aunque sí sé una cosa: ya no siento ni una pizca de la vergüenza que durante años he sentido por este tema, y por eso, y un poquito envalentonada por el magnífico Salvados que hizo el otro día Jordi Évole sobre el machismo, hoy estoy aquí.


Escribí ese tuit momentos después de que terminara el programa. Me sentí en paz, cansada ya de esconder algo tan importante. Como si el machismo y el maltrato -tanto físico como psicológico- fueran algo que hubiera que silenciar, algo hacia lo que andarse con remilgos. Y es que cuando a algo malo lo señalas como la cosa de la que no hay que hablar, el problema se hace una bola y quienes lo sufren se quedan solos ante el peligro. Por suerte, yo no estuve sola, aunque durante mucho tiempo creí lo contrario.

Durante esa relación de maltrato, que fue a más a poquitos y sin que me diera cuenta, me aislé de los míos y mi vida empezó a girar en torno a él. De pronto me encontraba aguantando humillaciones en público y ante nuestros amigos en común, discusiones descarnadas de las que por lo visto yo siempre tenía la culpa, gritos que me decían que era odiosa y que por eso estaba sola, gritos que me aseguraban que nunca podría ser ni profesora ni periodista ni nada que valiese la pena (y mira por dónde, he sido todo eso y más, y lo he hecho que te cagas), malas caras cuando salía sin él, desprecio hacia los míos y mi hogar, ceniceros volando por el balcón, mi vestido favorito roto por la mitad, chantajes emocionales durísimos, un libro roto que después arreglé con cinta adhesiva, un control agobiante de lo que hacía en internet, críticas sobre cómo me vestía, mentiras sobre los demás para hacerme creer que eran el enemigo... Y así, poco a poco, me perdí en una espiral de violencia emocional que empezó a ahogarme. Hasta que un día una discusión se le fue de las manos y llamé a la policía. Nunca me he sentido tan asustada, ni tan triste, ni tan valiente, ni tan niña. Porque yo le seguía queriendo, qué cosas...

Ese podría haber sido el final, pero por desgracia no lo fue. Estuvimos juntos un tiempo más, pero fue un tiempo malo, como era de esperar. Y luego terminamos, aunque ya ni recuerdo cómo, porque esos días se diluyen en mi memoria. Sin embargo, seguimos en contacto; de nuevo, una mala decisión. Hasta que un día esa sombra de mí misma encontró un poquito de fuerza y dijo basta. Gracias. Claro que después de cortar por lo sano la cosa no quedó ahí.

Fue entonces cuando llegaron los mails, los mensajes... A veces me escribía lo mucho que me quería y otras me decía lo mala que era. Yo leía y callaba, porque sabía que responder sería un premio. Y mi angustia y mi impotencia crecían...

Ya estaba entre los míos, intentando curarme a mi manera, cuando un día la ansiedad me pudo y fui a mi médica. Entré a la consulta y le dije: "Creo que he sufrido maltrato psicológico". Y me eché a llorar. Era la primera vez que verbalizaba lo que me había pasado, y de repente me derrumbé como hasta entonces no lo había hecho. De allí fui directa a una psicóloga a la que le conté cosas que nadie más sabrá, porque esa es la magia de sincerarte con una persona desconocida. Con ella empecé a tranquilizarme y recuperarme, y después, ya solita, aprendí a perdonarme. Porque durante mucho tiempo me sentí absolutamente avergonzada, y no paraba de culparme y hacerme la misma pregunta: ¿por qué había seguido con él? Con los años he encontrado varias posibles respuestas a ese porqué: primero, quizás, porque todavía no le había puesto nombre a eso que me estaba pasando; segundo, tal vez, porque me había reducido a la miseria y yo no era yo; y tercero, y de esto estoy segura, porque de alguna manera ahí había amor, aunque fuera un amor enfermo y mal entendido.

Hoy ya sólo siento pena por lo que pasó. Pena por mi familia, porque probablemente nunca sabré cuánto lloró mi madre ni cuánta rabia acumuló mi padre; pena por esos amigos que abandoné y no volví a ver; pena por mí, por el tormento que sufrí y lo que perdí por el camino; y pena por él, porque nos quisimos y no sé si llegó a entender lo que había hecho.

Una persona muy cercana a mí que sufrió un maltrato brutal por parte de su exmarido me dijo un día que le había perdonado. Sus secuelas van a acompañarla toda la vida, pero aun así ha elegido el perdón, tal vez porque la alivia. Yo, si os soy sincera, a veces también pienso en el perdón. Y pienso en la chica que soy ahora, en la mujer en la que me he convertido. Tuve la mala suerte de que me pasara algo malo que me rompió en pedazos, que me distorsionó, pero pasito a pasito aprendí a recomponer las piezas, como por fortuna han logrado tantas otras chicas. Y ahora, ¿a cambio?, soy mejor: mejor persona, mejor amiga, mejor hija, mejor hermana, mejor compañera.

Vale, no había necesidad de pasar por todo eso para estar donde estoy, pero si algo he aprendido es que no merece la pena mirar atrás, porque todo lo que nos ocurre nos convierte en lo que somos, y yo hoy me quiero un montón. Además, ¿sabéis qué? He encontrado a alguien al que amar con toda mi alma; alguien dulce, divertido y leal que me respeta, que me ama. No podría haber tenido un final de cuento mejor.


Bueno, de acuerdo, tal vez podría haber sido un final con más filtros, pero yo no sé si es la edad o qué, que ya hay cosas que no me apetece callar, como cuando os hablé de la regla, ¿os acordáis? Y tengo en mente un vídeo sobre pedos que tela marinera...

Por hoy os dejo descansar y os mando muchos muchos besos. Gracias por ser tan bonitas y bonitos ❤. Y, por favor, si conocéis a alguien que sufre maltrato en su relación de pareja, ayudadle; y si os está pasando a vosotros, que espero por Dios que no sea así, pedid ayuda: al 016, a vuestra familia, a vuestros amigos, a vuestro médico, a mí. ¿Trato hecho?

28 comentarios :

  1. Hoy no podía irme sin escribirte un comentario.
    Muchos ovarios hay que tener para sacar este tema en un sitio tan público como un blog, pero eso significa que te sientes lo suficientemente fuerte para hacerlo y que estás en paz contigo misma y con esa situación, así que por eso me alegro un montón.
    Y ya sabes, al próximo que intente pasarse de la raya ¡le cortas los huevos!XD
    Muchos besitos guapa ^^

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me apunto en fosforito el consejo, jajajaja.

      Besicos, bonita <3.

      Eliminar
  2. Hola.

    He llorado mucho al leerte... eres de las primera que seguí y te admiraba mucho. Y se notó mucho cuando de repente cesaste actividad y ahora entiendo por qué. Pero, sabes por qué he llorado también? Yo también sufrí maltrato psicológico (y también físico). También los chicos lo sufrimos y las parejas homosexuales también, claro.

    Y te entiendo tanto que pff...

    Solo te digo que eres fuerte y más fuerte serás cada día.

    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ay, Alex, mi bonito... Siento muchísimo que pasaras por todo ese sufrimiento :-(. Está claro que de este mal no se libra nadie, no importa su sexo, o su condición, o su posición...

      Somos fuertes <3. Mil besos enormes.

      Eliminar
  3. Que fuerte es uno darse cuenta de los errores que cometió en el pasado para dejar que lo trataran así. pero bueno que has salido de eso y puedes reflexionar en lo sucedido :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Poder echar la vista atrás en paz es lo mejor :-).

      Eliminar
  4. Viéndote tan alegre, tan bonita, tan lista, tan divertida y tan luchadora no imaginaba toda la historia que había detrás.
    Sólo puedo decirte que bravo, valiente. Que enhorabuena por escribirlo, por denunciarlo, por no dejar que te ganara en nada.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Y yo sólo puedo decirte que gracias y que muchos muchos besicos, Blanca.

      Eliminar
  5. Hola Alba,

    es la primera vez que entro en tu blog y me he quedado impresionadísima con este post pero sobre todo con tu valentía y tu forma de verlo ahora. Me alegro mucho de que ahora eso se quede atrás pero que hayas sacado cosas buenas para construirte a ti misma y ser mejor cada vez y... sobre todo, sentir que lo eres y ser feliz por ello!

    Un abrazo y seguiré leyéndote por aquí ;)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Anda que menudo estreno entonces en el blog, jejeje. ¡Un abrazo muy grandoteee!

      Eliminar
  6. Te lo dije ayer, te lo digo hoy y te lo diré siempre: estoy MUY orgullosa de ti.

    No hace falta que te recuerde lo maravillosa que eres, porque sé que lo sabes. Y esta entrada lo demuestra.

    Sólo quería darte las gracias por compartir tu esencia conmigo, sin dejar que los monstruos vuelvan a ti.

    Un súper abrazo, AMIGA.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Y yo estoy también muy orgullosa de ti, ciervica, y agradecida de tenerte ❤.

      Eliminar
  7. Me has dejado sin palabras. Solo puedo decirte bravo, por haber abierto los ojos, por haber salido de ese infierno y por haberlo contado aquí y ahora. No sabes el bien que puede hacer esta entrada a muchas chicas que hoy estén pasando lo mismo que tú hast pasad. Un abrazo enorme y sigue así :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ojalá esta entrada sirva justo para eso, para hacer mucho bien :-). Besos grandes, Alejandra.

      Eliminar
  8. Hola Alba. Tú no me conoces y yo no te conozco; de hecho, es la primera vez que te leo, pues he llegado a este texto tuyo a través de una amiga.

    Creo que nunca podré terminar de imaginarme lo horrible que tuvo que ser la situación que viviste por el simple hecho de que nunca he vivido una situación similar. Pero sí puedo empatizar y sentirme mal, muy mal, pensando en cómo debiste de sentirte. Y pienso en tu relato de los hechos, y en otras historias similares, para recordarme siempre que nunca, bajo ningún concepto, bajo ninguna excusa ni justificación, puedo hacer que alguien se sienta así de mal.

    Gracias, en definitiva, por ayudarnos a comprender algo que no siempre se comprende.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es cierto, no siempre se comprende bien por qué sucede ni por qué se aguanta, y eso causa todavía más dolor. Gracias a ti por tus palabras, José Joaquín :-).

      Eliminar
  9. No he leído la entrada. Solo he visto tu tweet y al abrir el enlace lo he marcado como favorito, porque al momento he sabido de qué hablabas. La leeré más tarde, tranquilamente y dedicándote el tiempo que mereces. Sabes que sé. Quién y cuándo. Me falta el cómo, que supongo que se resume en esta entrada.

    Eres valiente, Alba. Una crack.
    Enhorabuena :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Trato hecho. Alba. No he podido aguantarme y aquí, en la misma oficina, te he leído y releído.

      Llevo diez años siendo feliz con una mujer que fue un día víctima (siempre lo será, ese contador nunca bajará, aunque las heridas curen las víctimas siempre estarán ahí) de un maltratador, padre del que considero mi propio hijo. Afortunadamente, las aguas se calmaron y todo hoy está como está. Nos hemos casado, como sabes, y tenido una segunda hija preciosa. Él... Él es un fracasado que vive una vida tan miserable como él mismo es. Y que siga así. Que viva su vida, pero que no se acerque más de lo necesario a la nuestra.

      Trato hecho, Alba. Y gracias. Y enhorabuena.
      Sobre todo enhorabuena.

      Eliminar
    2. Sabes que sé que sabes, y eso de alguna manera me emociona...

      Tu familia tiene suerte de tenerte, JM, eres un buen buen hombre. Por más como tú. Mil besos y gracias desde la otra puntica del país ❤.

      Eliminar
  10. Hola Alba. Quería decirte una cosita al oido :que grande tienes los ovarios, de verdad. Hace unos años que sigo el Blog pero hasta hace un mes nunca había comentado nada (no por que no fueran muy buenas entradas que comentar,cosa que lo son desde luego simplemente por la falta de tiempo. Ya ves, tremenda bobería es:capaz de leer y no de escribir jaja). Eres sin duda alguna no sólo una mujer llena de dulzura y mucha ternura sino también muy valiente. Y se que es más fácil que pasen las cosas y callarse, pero las cosas están y somos lo que somos por ellas. Mejores o peores. Enhorabuena por ser una mujer extraordinaria, porque aunque no te conozca se te nota a la legua. Un abrazo bien fuerte.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Bah, lo de leer sin comentar yo lo he convertido ya en un deporte, jejeje. Pero gracias de verdad por el abrazo de hoy :-))). ¡Otro bien fuerte!

      Eliminar
  11. Te admiré por tu valor al escribir ese tuit y ahora admiro tu valor por contar toda la historia. No te conozco demasiado, aparte de vía blog y twitter (a ver si podemos remediar esto en una futura feria del libro o similar ;D) pero lo poco o lo mucho que muestras ya me pareces una persona maravillosa. Espero que a partir de ahora tengas la vida plena y feliz que te mereces. Ojalá esta entrada pueda ayudar a alguien en una situación similar y, por desgracia, tan común. Un abrazo de oso amoroso y un beso con mis mejores deseos.

    Paola.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A ver si lo remediamos, sí, porque mira que nos seguimos la pista desde hace tiempos :-P.

      Me ha encantado el abrazo de oso amoroso, jijiji. Otro enorme pa' ti.

      Eliminar
  12. Jo Alba, no vi el tuit en aquel momento y me ha sorprendido mucho al "conocerte" desde hace tantos años. Solo puedo decirte que eres increíble por contarlo, por superarlo y por tener esa filosofía. Ojalá todas las mujeres tuvieran la fuerza para ser tan increíbles.

    Solo decirte que te mando un abrazo y que me alegro de que sea algo del pasado.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, bonita :-))). ¡Yo te mando otro súper abrazo!

      Eliminar
  13. Cuánto me identifico con tus palabras... yo también pasé por lo mismo. Logré rehacer mi vida al igual que tú aunque mi felicidad duró poco porque hace muy poquito que enviudé. Aún guardo secuelas psicológicas de los 12 años de maltrato psicológico, muchas inseguridades y formas de encarar la vida... pero soy fuerte y luchadora, como todas las que hemos pasado por algo así. Me encanta tu blog, desde hoy te sigo. Un saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Asil, te mando un beso gigante gigante. Muchísima fuerza y luz para todo lo que venga <3.

      Eliminar