23 dic. 2013

Platero y yo

He conocido a Platero. Es como el de Juan Ramón: pequeño, peludo. Y es blanquito y gris, tiene unos ojos tan grandes como manzanas y levanta el hocico cuando le acaricias la frente; frota que te frota, casi parece que vaya a ponerse a ronronear. Y te mira y te mira, como si te pidiera compañía, como si te quisiera contar toda una vida.

Porque Platero estaba atado a una valla con una cuerda gruesa, y tenía una herida de color rosa en el cuello, y se arrimaba a sus hermanos para tratar de esquivar el frío. Ojalá hubiera tenido un prado cálido y blandito para ellos. Ojalá lo tuviera para todos los Plateros del mundo, con florecillas como las del poema.

3 comentarios :

  1. Qué triste, cuando vemos animalitos en ese estado y desearíamos tener la forma de ayudarlos.

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