31 ago. 2012

Skeleton Creek o Los diarios de Ryan, de Patrick Carman (2010-2012)

Yo no soy mucho de libros que den miedo. (En Primaria me hicieron ver Parque Jurásico y me pasé dos semanas viendo dinosaurios feos y asesinos por todas partes.) Por eso me acerqué a estos diarios con mucha tranquilidad y mucho respeto. Vale, era literatura juvenil, así que estaba segura de que no iba a prodigarse en detalles demasiado macabros... pero precisamente porque era literatura juvenil y su público no es tonto, bien podía llegar a darme miedo. Y me lo dio. Sólo un poco, pero me lo dio.

En estos diarios se cuenta la historia de dos adolescentes: Ryan, un tipo cobarde y aburrido que no para de escribir en su diario, y Sarah, una tipa lista y valiente que no tiene problemas en colarse en cementerios en mitad de la noche. Son algo así como el yin y el yang. Él cuenta sus desventuras en su diario y ella lo hace a través de los vídeos que graba con su cámara y después sube a Internet (o sea, que para enterarse de la fiesta hay que tener el libro en una mano y el ratón del ordenador en la otra).

A estos dos les pasan muchas cosas conforme avanza la serie: hay gente que muere, ven fantasmas, se cuelan en una draga, encuentran un tesoro, descubren una organización secreta, siguen pistas, se echan a la carretera, se van haciendo mayores... Menos caer en las garras del amor, les pasa de todo y acabas creyéndote hasta lo más extraño. Claro que Patrick Carman, que no es nuevo en esto de escribir libros, ya sabe cómo armar bien una historia, cómo imprimir ritmo a la cosa y cómo crear personajes con fundamento. Que haya un cuarto libro, El Cuervo, ya descoloca un poco porque no era muy necesario... pero quién sabe. Cuando lo lea os cuento.

¿Lo más interesante de los diarios de Ryan (y Sarah)? Esa combinación entre literatura e Internet, una atractiva doble lectura sin la que es imposible comprender la historia.

30 ago. 2012

La Orden de la Academia Spence, de Libba Bray (2006)

La Orden de la Academia Spence es un libro muy inglés. Su autora es muy americana, pero el libro, como digo, es muy inglés.

Época victoriana, jovencitas bien a las que desde la cuna preparan para convertirse en damitas casaderas de la alta sociedad inglesa, los mercados de la India británica más exótica, sesiones de té con el dedo meñique levantado... Eso... y una academia de señoritas en la que pasan cosas oscuras y donde la magia más antigua se revuelve, una pizca de amor del bueno, algunos bailes con vestidos preciosos y chicas guapas que intentan rebelarse contra lo que les tiene preparado el destino (maridos viejos y depravados, y una vida de total anulación).

Además, hay que añadir que Libba Bray escribe bien, ambienta bien, estructura bien, y crea unos personajes con chicha y limoná que siempre están metidos en algún lío interesante.

La Orden de la Academia Spence (primer título de una trilogía) no es precisamente una novedad juvenil (Libba la publicó en 2003 y aquí llegó tres años después), pero si os apetece desconectar de la literatura más actual, tal vez os guste.

28 ago. 2012

Puro, de Julianna Baggott (2012)

Puro es una de las mejores publicaciones juveniles de este año, cosa que me cogió por sorpresa porque esperaba encontrarme con una novelita distópico-romántica más, del montón, totalmente insustancial y llena de clichés. Pero no: el libro es bueno, muy bueno. Está escrito con estilo y mimo, es profundo y original, tiene fuerza y ritmo, la ambientación es tan realista que cuando los personajes se ahogan por culpa de la ceniza tú te ahogas con ellos, cada voz está estupendamente definida, los malos son de verdad complejos, los temas más peliagudos se abordan con honestidad y la autora no se recrea en la brutalidad de la sociedad tan alienada de la que habla.

Julianna Baggott, escritora con cabeza que respeta lo que hace, cuenta aquí la historia de Pressia, una chica callada, avispada y sensible que en una de sus manos no tiene dedos, sino la cabeza de una muñeca. La muñeca con la que jugaba de niña cuando de repente la vida estalló en mil pedazos por culpa de una guerra nuclear. Ahora el mundo es un lugar gris, deprimente, yermo, acabado. Fuera de la cúpula que se aísla del horror, dentro de la que viven los "puros", a duras penas se sobrevive. No hay persona que no esté mutilada o fusionada con animales u objetos, y no hay nadie que se encuentre a salvo de las nuevas fuerzas armadas, tan salvajes que organizan partidas de caza de seres humanos. El panorama es grotesco, violento, descarnado y desolador. Y ahí, en medio de ninguna parte, se encontrarán Pressia y su muñeca, un puro y un chico en cuya espalda se agitan las alas de los pájaros con los que vive fusionado. Su historia no ha hecho nada más que empezar; podéis probarla un poco aquí.

27 ago. 2012

Y, sin embargo, Gabriel

"Un curso de literatura no debería ser mucho más que una guía de lecturas." Gabriel García Márquez, 1981
Y, sin embargo, tanto en el colegio como en la universidad se hinchan a mandarte lecturas soporíferas.

24 ago. 2012

Laura Gallego, ¡con un par!

Pregunta el entrevistador, que no sabe que acaba de meter la pata hasta el fondo:
"¿Para cuándo ese inevitable salto a la literatura de adultos?"

Responde Laura Gallego, muy sencilla ella, muy honesta, coherente y sabia:
"No tiene mucho sentido que estemos hablando de animar a los jóvenes a la lectura y, a la vez, que se dé por sentado que todos los autores de literatura infantil y juvenil nos morimos de ganas por publicar para adultos. ¿No es una contradicción? Si seguimos pensando que es mejor la literatura para adultos que la juvenil, ¿cómo pretendemos que los chavales lean, si nosotros mismos admitimos que lo que se escribe para ellos no es importante? Seamos coherentes: escribo literatura juvenil porque me gusta, y no entiendo que tanta gente dé por sentado que quiero dejar de hacer lo que hago. ¿No es importante que los chavales descubran la afición por la lectura? ¿No es bonito que haya tantos jóvenes que disfruten con mis libros? ¿Por qué razón es “inevitable” el “salto” a la literatura de adultos? Aquí hay un problema de base. No podemos quejarnos de que los chavales no leen y, acto seguido, seguir creyendo que la literatura juvenil es una literatura “menor”, menos importante que la de adultos. Si tan vital es que los chavales lean, deberíamos empezar a valorar más lo que se escribe para ellos. Escribo lo que me gusta y lo que me sale de dentro. Y conecto con los chavales. Si algún día escribo un libro y, al mandarlo a la editorial, me dicen que no lo pueden publicar porque es para mayores, supongo que la primera sorprendida seré yo. La mayoría de mis libros son para mayores de doce años. La editorial pone un límite por abajo, no por arriba. Nada impide a un adulto acercarse a mis libros, y me consta que hay muchos que disfrutan con ellos. Pero es que, de todas formas, no tiene sentido ni siquiera que me plantee escribir para otro público. ¿Acaso un lector de 12 años es menos importante que uno de 40?"

¡Ole, ole y ole! Podéis leer el resto de la entrevista pinchando aquí (si mis cálculos son correctos, creo que es de 2005).

23 ago. 2012

Las chicas escriben más que los chicos

Ayer, mientras leía un número algo pasadete de la revista CLIJ (el 242, del 2011), me encontré con un reportaje de Sara Moreno Valcárcel, copresidenta de la OEPLI, sobre el Premio Fundación Jordi Sierra i Fabra para jóvenes menores de 18 años. Hacía un repaso sencillo, bonito, interesante y esclarecedor del premio desde sus inicios en 2006 hasta el año 2010.

Sara contaba que colabora con la Fundación en la selección de manuscritos originales, y confesaba que era una tarea de mucha responsabilidad:
"Cuando en verano de 2005 leí los tres primeros originales presentados al premio, tomé conciencia de la empresa en la que me había comprometido: leer sin dejar palabra, con respeto, los originales de jóvenes ilusionados que soñaban con ver su obra publicada. (...) Algunos eran buenos, muy buenos (desde entonces no he dejado de repetirlo a los escritores consagrados: cuidado, que las nuevas generaciones vienen pisando fuerte y con nuevos temas)."
Sueños, ilusiones, pasión y respeto. Me parecen cuatro estupendas claves para todo. Me gustó que dijera eso porque es verdad, porque cuando lees originales eso es lo que hay: muchos sueños, muchas esperanzas puestas en ese montón de hojas, mucha inseguridad. Es por esto que hay que tomar cada manuscrito con mucho cariño, con mimo, con tremendo respeto, incluso con admiración. Ahí detrás hay una persona, con más o menos arrugas, que espera y espera, y cruza los dedos. Al trabajo de esa persona, de ese escritor, hay que tratarlo con respeto y profunda honestidad, valga o no valga su libro.

Como digo, me gustó lo que dijo Sara. Y disfruté muchísimo con el resto del reportaje, sorprendiéndome sobre todo con el apartado que dedicaba a las cifras del premio, que demuestran que parece cierto lo que se dice por ahí: las chicas escriben más que los chicos.


Qué descompensado el número de ejemplares presentados por unas y por otros, ¿verdad? Lástima que no haya encontrado las cifras correspondientes a las ediciones del premio del año pasado y de este 2012... pero me temo que la cosa no haya cambiado demasiado. ¿Y eso por qué, a qué se debe?

También se dice por ahí que las chicas leen más que los chicos y, de hecho, al pasear por la blogosfera literaria se ven muchas más chicas que chicos. Desde luego es un fenómeno que impacta pero al que desde luego no me atrevo a dar respuesta.

A quien interese, estos han sido los ganadores del Premio JSIF hasta el momento:

22 ago. 2012

Pros para gafotas y contras para escritores

Todo esto del eReader está muy bien. No pesa y cabe en bolsos muy pequeños, tiene capacidad para almacenar muchísimos libros, desprende cierto aire elegante y sofisticado, es cómodo de manejar porque mientras lees no tienes que andar sujetando las hojas, en las escenas más tristes puedes ser la reina (o el rey) del drama y llorar a mares sin miedo a que las páginas se mojen o emborronen con el rímel, se deja a los árboles tranquilos, permite aumentar el tamaño de la fuente (a los gafotas nos viene muy bien), leer sale más barato, las ediciones no se agotan...

¿Los "peros" del eReader? No es precisamente un aparato barato, si se te cae al suelo tienes un problema, su batería no dura eternamente, ¿cómo le dejas un eBook a un amigo que no tiene eReader?, el mercado se está tomando su tiempo y no todo libro en papel está en digital, el soporte no es más que una máquina que ni huele a libro ni permite acariciar sus páginas o darles un lametazo o marcarlas con coloridos pósits, ¿si los sistemas actuales terminan por quedar obsoletos pasaría como con los VHS?, si te roban el aparatito estás perdido, por el momento los piratas lo tienen más fácil para hacer de las suyas, las librerías tienen que hacer un esfuerzo enorme si quieren mantenerse en la cresta de la ola, un libro digital no es ni mucho menos tan bonito como uno de papel y con los eBooks no podremos cotillear qué leen los demás en el autobús/metro/banco del parque/donde sea.

Además, y lo que más debe preocuparnos... en un libro digital ¡¿dónde nos firmarán los escritores?! ¿Dónde nos escribirán esa dedicatoria por la que hemos estado esperando en una cola durante horas y horas, pasando un calor que nos ha hecho sudar la mitad del agua de nuestro cuerpo o un frío que nos ha congelado hasta los pelillos de la nariz? ¿Nos firmarán en la cara, en la tripa, en un brazo, en la camiseta, en un papelito que se terminará perdiendo? ¿Nos volveremos locos y les arrancaremos un pelo de la cabeza o cogeremos un pañuelo que lleve sus mocos con tal de tener algo suyo, algo real?

Después de esto entenderéis que todavía no tenga lector electrónico. ¡Sigo sopesando pros y contras, caramba!

21 ago. 2012

Queridos malos malos de los libros:

¿Por qué contáis vuestros planes antes de que tengan éxito? ¿Por qué tenéis esa apremiante e infantil necesidad de regodearos? ¿Por qué siempre os creéis más listos que los protagonistas? ¿No os dais cuenta de que todo eso es vuestra perdición, de que siempre que desveláis vuestros malvados planes todo acaba saliendo mal y terminan enviándoos a cárceles hechas de bondad o el cielo de los malos?

Mi consejo es éste: leed libros donde salgan malos con muy mala leche. Malos de esos que rapiñan, tienen ideas infernales y hacen cosas muy malas. Leed sus aventuras no para que sintáis lástima de los buenos de la historia y terminéis reconvirtiéndoos. Al fin y al cabo sois necesarios para los libros, sin importar vuestro nivel de torpeza. Torpeza que, de hecho, a algunos autores les viene muy bien porque si no no sabrían cómo salir del paso.

Leed para comprender mejor el mundo, para conocer a vuestro solitario yo interior, para entender al enemigo, para ser más hábiles en vuestras malignas y perversas estrategias. Leed para ser, a veces, mucho más interesantes y aterradores. Centraos en lo que sois, los malos, y haced vuestro trabajo.

20 ago. 2012

Quiero pedos en la literatura Juvenil Romántica

Últimamente he leído mucha literatura juvenil romántica malísima. Floja, absurda, sexista, aburrida y muy poco original. Literabasura de la buena, de esa que sólo sirve para ponerte de mala leche, tirar de la cadena del váter, calzar muebles o alimentar la chimenea cuando llega el frío. De esa que hace que siempre me pregunte lo mismo:

¿Por qué cuando La Chica se encuentra sin querer con El Chico suele estar en camisón blanco casi transparente? ¿Por qué es tan importante para las escritoras que sus Chicas, siempre magnánimas, especifiquen que sólo se maquillan para ocasiones especiales como el baile de graduación, como si maquillarse fuera un acto salvaje y delictivo? ¿Por qué las protagonistas que no se las dan de tipas duras son tan monjiles y mojigatas? ¿Por qué sólo ellas son tan bobas que dicen evidencias como que al levantar la vista ven el cielo o que cuando cierran los ojos todo está oscuro? (No me invento los ejemplos. Es normal que sintáis miedo.) ¿Por qué casi toda la literatura juvenil romántica actual sigue bebiendo los vientos por las valiosas enseñanzas de Crepúsculo? ¿Por qué siempre La Chica le ofrece la otra mejilla al Chico Malote? ¿Por qué sólo hay dos clases de Chicos en la literatura juvenil: el bueno & sexy & perfecto y el malote & más sexy aún & misterioso? ¿Por qué casi todas las protagonistas creen que van a morir si no están con El Chico? ¿Por qué cuando La Chica conoce al Chico (después de un periodo máximo de dos meses) se la sopla huir con él y abandonar a su familia? ¿Por qué casi todas las protagonistas sólo se sienten guapas, valientes, interesantes e inteligentes cuando El Chico les susurra al oído que lo son? ¿Por qué todas tienen una cara preciosa, tetas perfectas y cinturita de avispa, y además son las más inteligentes, las más sensuales y las más generosas del mundo? ¿Por qué cada vez más autores españoles se suben a la ola de esta JR sin calidad ni personalidad?

Me pregunto cuándo leeré un libro juvenil romántico sin adornos, ni tapujos, ni miedos. Quiero uno que sea como el dibujo, honesto. No me entendáis mal: tampoco quiero que La Chica vaya tirándose pedos por ahí, que El Chico se ponga a olerse los sobacos o que empiecen a pasar del amor porque crean que está sobrevalorado. Sólo quiero algo más. Algo más real.

19 ago. 2012

Viceversa podría comer niños


Esto es un ejemplo de lo que pasa si se ponen mal las comas; lo publicó SM el otro día en su Facebook. Me gustó tanto que lo traigo aquí con la esperanza de que alguien de la editorial Viceversa lo vea y se dé por aludido, porque en Marejada, una de sus últimas publicaciones, las comas están tan equivocadas de sitio que en cualquier momento alguien en la historia acabará por comer niños. Si repasan el libro, también aconsejaría prestar especial atención a las tildes.

Y ahora la pregunta de siempre: ¿qué tal si intentamos corregir los libros antes de publicarlos? Nos beneficia a todos.

18 ago. 2012

Elemental, querido cartel

¿Que la peli se titula Amanecer? Pues al cartel que la promociona le plantas una foto del amanecer.
Aurum asegura que la adaptación al cine del final de la saga está "a la altura de todos vosotros". ¿No es una promesa demasiado presuntuosa?

En cualquier caso, a mí Amanecer, el libro, no me disgustó. Renesmee no me pareció un monstruito venido directamente del averno ni eché en falta un final con garra apocalíptica. Eso sí, del trasfondo sexista de la saga ya hablamos otro día.

17 ago. 2012

16 ago. 2012

'Tentación de ángeles', de Michelle Zink

Tentación de ángeles me ha parecido uno de los peores libros del año. Es lento, predecible, aburrido y absurdo (Helen, la prota, se pone a hablar de alfombras como quien habla del tiempo), se repite constantemente, sus explicaciones científicas en plena época victoriana dan risa, está lleno de clichés y obviedades (como cuando alguien cerró los ojos y “todo se volvió oscuro cuando lo hizo”), le sobran muchísimas páginas y la historia de amor, que lo impregna todo, no podría ser más boba, por Jesucristo Superstar. 

Para seguir echando sal en la herida, los personajes dan ganas de llorar: primero tenemos al chico amable A, al chico huraño B y al chico misterioso C, y después tenemos a la chica pobrecita, Helen, que es huérfana, hermosa, afable, abnegada, torpe y rescatable, y necesita que los hombres la protejan para sentirse viva (lo sé: un mensaje peligroso). 

Lo siento, pero este libro me ha parecido terrible, y los valores tan sexistas que predica me han dado ganas de sacarme los ojos. Además, las constantes faltas de ortografía no han ayudado a hacerlo más soportable. Para colmo, uno de sus ganchos, el título, en realidad no tiene nada que ver con la historia. 

Desde luego, Michelle Zink no es la escritora que esperaba, cosa que me descoloca un poo, porque su anterior trabajo, la trilogía La profecía de las hermanas, parece que ha cosechado bastante éxito. Así que no sé exactamente qué ha pasado aquí: o esa saga también daba pena o era una maravilla y al escribir Tentación de ángeles a Zink se le ha ido la olla.

¿Por qué se siguen publicando libros así T^T?

15 ago. 2012

Lo que hizo Montserrat del Amo

Manuel Peña Muñoz, especialista en LIJ, escribió un editorial muy bonito en el nº 3 de la revista Había una Vez. Es tan emocionante que tenéis que leerlo:
"En febrero pasado, el terremoto sorprendió a los escritores invitados a participar en el Congreso Iberoamericano de la Lengua y la Literatura Infantil que se desarrollaba en Santiago. Muchos de ellos se encontraban hospedados en el Hotel San Francisco. Sin saber qué pasaba, bajaron de sus habitaciones y se apostaron en el frontis del hotel, pero la policía les sugirió que entraran al vestíbulo, pues había asaltos en la Alameda. En medio del caos, una voz surgió de la oscuridad. Era la escritora española Montserrat del Amo, que comenzó a narrar cuentos como una manera de apaciguar a los asustados huéspedes. Como una antigua sabia, esta anciana de la tribu calmó los ánimos mientras afuera reinaba el desconcierto. Sentados a medio vestir, los escritores volvieron a un mundo pretérito. La escena en medio de las velas tenía algo irreal. La palabra se alzó como terapia y el cuento, una vez más, actuó como elemento unificador del ser humano, como en los tiempos antiguos."
Imaginaos la fuerza salvaje y destructora del terremoto en las calles de Chile. Imaginaos a ese grupo de escritores dentro del hotel, sentados en corrillos; susurrando, asustados, a oscuras, a medio vestir. Imaginaos a Montserrat del Amo, toda una señora, calmándolos con cuentos. Se me ponen los pelos de punta.

14 ago. 2012

Debilidad por las cubiertas de Impedimenta

Y espanto por algunos de sus precios: Soy un gato, de Natsume Sōseki, cuesta 28 €. ¿Será por sus 656 páginas?, ¿tal vez por esa edición elegante y preciosa?

13 ago. 2012

"Estilo Grey", lo que se lleva ahora


¿Por qué las editoriales se hacen esto? Parecen lo mismo, huelen a lo mismo, saben a lo mismo:
  • En Cincuenta sombras de Grey, novela que unos dicen es un novelón y que otros dicen sólo es basurilla con buena suerte y buena promoción, una "inexperta e inocente" protagonista se enreda con "un hombre atractivo, seductor y también muy intimidante".
  • En No te escondo nada, novela que dicen es la sucesora de la anterior, él es "guapo y brillante, imprevisible y sensual" y ella ansía "tocarle como si fuera una droga", ella "estaba muy herida y él abrió esas grietas tan fácilmente".
  • En Treinta noches con Olivia, misma apuesta editorial escrita por una española, la chica desea vivir aventuras, y "la oportunidad de dar rienda suelta a sus fantasías se le presenta cuando aparece Thomas, un inglés estirado y prepotente al que ella no soporta, pero por el que se siente tentada y atraída."
Cubiertas~clon para tramasclon con protagonistas~clon.

Lo único que puedo desear a estos libros es calidad. Ojalá la tengan. Ojalá ninguno haya nacido sólo para alimentar a la masa que sigue la moda, ese "Estilo Grey". Ojalá esas promociones que encumbran a Cincuenta sombras de Grey y No te escondo nada a lo más alto de la literatura erótica actual no estén jugando con nosotros, los lectores. Ojalá esas chicas protagonistas no sean en realidad tan lamentables como parecen.

A quien pueda interesar, Cincuenta sombras de Grey se convertirá en película. Emma Watson es una de las actrices que podría optar a hacerse con el papel protagonista...

11 ago. 2012

De 6 a 16

Estos días, mientras zampaba regalices rojos, he leído mucho sobre la edad lectora de niños y jóvenes, tema en el que nadie en este planeta se pone de acuerdo.

¿A qué edad termina la literatura infantil, cuándo comienza la juvenil y cuándo ésta da paso a la literatura adulta? Cada crítico, editor, autor o bibliotecario tiene su propia opinión sobre el tema; seguro que vosotros también. La diferencia de juicios es como un partido de tenis, y para colmo a veces te encuentras con valoraciones que rompen cualquier esquema. Uno de los mejores ejemplos está en la web de Anaya.

La editorial, en el apartado que presenta sus colecciones, tiene... una especie de error. Vamos a ilustrarlo con mi cutre-montaje. Atención a los subrayados, círculos borrachos y flechitas:


Entiendo que la descripción "6 a 16 años" de la colección "Libros de consumo", ilustrada con la cubierta de Tentación de ángeles, se refiere a que todos los títulos de esa colección pueden leerse durante esas edades pero que, por supuesto, cada libro será adecuado para una u otra edad lectora. Sin embargo, ver ese "6 a 16" pegado a Tentación de ángeles, novela que, como se comprueba después, es adecuada para lectores a partir de 14 años, genera mucha confusión.

Ojalá nadie poco experto en esto de la LIJ vaya a una librería de un librero de plástico con la intención de comprarle ese libro a su hija o nietecita de seis años (¡o de convertirlo en lectura de clase!), porque como esas niñas conozcan a la protagonista tan absurda y lamentablemente machista que ha creado la señora Zink, el mundo se rompe. Lo mismo se aplica a hijos y nietecitos.

Anaya me gusta. A veces de hecho me gusta mucho. Pero su página de colecciones necesita un repasito, una cara nueva.

Querido librero, esta entrada va por ti.

10 ago. 2012

9 pasos para fomentar el odio por la lectura

Así, según un artículo del PLEC, se logra que los niños y jóvenes vean la lectura como su enemigo público número uno:
  1. Presenta el libro como alternativa a la televisión
  2. Enfrenta los libros a los cómics
  3. Di "cuando yo era joven los chavales leíamos más"
  4. Di "los niños/jóvenes de hoy tenéis demasiadas distracciones"
  5. Échale la culpa por no leer
  6. Transforma el libro en instrumento de tortura
  7. Niégate a leerle
  8. No ofrezcas elección suficiente
  9. Ordena leer

¿Resultado? Generaciones perdidas de lectores.

No lucharán al lado de Harry Potter, Ron ni Hermione, nunca sabrán que hay vampiros que brillan, no se contagiarán de la mordacidad de la Nothomb, no acompañarán por el bosque a una niña vestida con caperuza roja, no sabrán que existen los unicornios ni las hadas, no verán sus vidas reflejadas en las historias de Gómez Cerdá o Sierra i Fabra, no enloquecerán con la indecisión de Victoria, no sabrán quiénes son las March o las Bennet, no surcarán los cielos a lomos de una alfombra voladora, no espiarán las historias de amor de otros, no conocerán a la Panda de las Fantásticas ni sabrán dónde viven los monstruos, tampoco sabrán que sólo puede quedar uno.

¿Vamos a permitirlo?

9 ago. 2012

Los libros son CAROS

Hoy en Lecturalia han intentado explicar por qué los libros en España son tan caros, por qué la diferencia de precios con respecto a otros países es tan salvaje.

Básicamente el gran problema es la diferencia abismal en la demanda: en esos otros países se consume mucha más literatura, y dado que es mucho más barato producir a gran escala que a escala de chiste, los libros les salen más baratos. No hay más que meterse en el Gran Almacén (BookDepository) para comprobarlo y llorar:


Así que os propongo una cosa. Si resulta que la demanda es la clave, si resulta que para que los precios no sean tan abusivos lo que hace falta es que crezcan las ventas... ¡vamos a crear lectores! ¡Hagamos que todo el mundo lea!

Las campañas de fomento de lectura promovidas por gobiernos y bibliotecas llevan intentándolo toda la vida, pero nosotros, los que ya somos lectores, nunca nos hemos llegado a implicar del todo... Por eso, hagamos que nuestros padres, tíos, abuelos, primos, cuñados, amigos, amigos de amigos y compañeros de asiento de autobús lean. Consigamos que coger un libro signifique para todos lo mismo: pasarlo bien, reírse, disfrutar como enanos, emocionarse, respirar, jugar, vivir más.

A leer, chavales. Y a fomentar la lectura. Pero no sólo porque cabe la remota posibilidad de que los precios de los libros se abaraten algún día, sino porque leer es una cosa tan maravillosa que no puede quedar sólo entre nosotros.

8 ago. 2012

Los 340 libros que leyó Rory Gilmore

Las chicas Gilmore es un clásico de la televisión que, si no habéis visto, tenéis que ver. La revista Time la calificó como una de las 100 mejores series de todos los tiempos, ¡y en todos los tiempos ha habido cientos y cientos de series! Es divertida, rápida, fresca, desenfadada, neurótica, inquieta, inteligente, brillante, sencilla, acogedora, dulce... Lo tiene todo para enamorar hasta al más excéptico. Imposible no caer rendidos ante Lorelai (madre) y Rory (hija) Gilmore.

Pero hay algo más sobre esta serie que nos gusta especialmente a nosotros, ávidos lectores, y es que Rory lee. Lee muchísimo. De hecho, a lo largo de las siete temporadas que duran las aventuras de estas chicas Gilmore, Rory llega a devorar 340 libros (algo así como uno a la semana durante siete años). Lee de todo y en todas partes.

Esa fiebre lectora, un día, traspasó la pantalla. Inspirado en el voraz apetito lector de Rory, desde hace un tiempo recorre la blogosfera internacional un reto muy curioso: "El reto de lectura de Rory Gilmore". Estos, queridos míos, son los libros que leyó esta chica y entran en el desafío. ¿Cuántos habréis leído hasta ahora? Yo muy~muy pocos (los pongo en negrita).
  1. 1984, de George Orwell
  2. Las aventuras de Huckleberry Finn, de Mark Twain
  3. Alicia en el país de las maravillas, de Lewis Carroll
  4. Las asombrosas aventuras de Kavalier y Clay, de Michael Chabon
  5. An American Tragedy, de Theodore Dreiser
  6. Las cenizas de Ángela, de Frank McCourt
  7. Anna Karenina, de León Tolstoi
  8. El diario de Ana Frank, de Ana Frank
  9. Archidamian War, de Donald Kagan
  10. El arte de la novela, de Henry James
  11. El arte de la guerra, de Sun Tzu
  12. Mientras agonizo, de William Faulkner
  13. Expiación, de Ian McEwan
  14. Autobiography of a Face, de Lucy Grealy
  15. El despertar, de Kate Chopin
  16. Babe, el cerdito valiente, de Dick King-Smith
  17. Backlash: The Undeclared War Against American Women, de Susan Faludi
  18. Balzac y la joven costurera china, de Dai Sijie
  19. Bel Canto, de Ann Patchett
  20. La campana de cristal, de Sylvia Plath
  21. Beloved, de Toni Morrison
  22. Beowulf: A New Verse Translation, de Seamus Heaney
  23. Bhágavad-guitá
  24. The Bielski Brothers: The True Story of Three Men Who Defied the Nazis, Built a Village in the Forest, and Saved 1,200 Jews, de Peter Duffy
  25. Bitch in Praise of Difficult Women, de Elizabeth Wurtzel
  26. A Bolt from the Blue and Other Essays, de Mary McCarthy
  27. Un mundo feliz, de Aldous Huxley
  28. Brick Lane, de Monica Ali
  29. Bridgadoon, de Alan Jay Lerner
  30. Cándido o el optimismo, de Voltaire
  31. Los cuentos de Canterbury, de Chaucer
  32. Carrie, de Stephen King
  33. Trampa-22, de Joseph Heller
  34. El guardián entre el centeno, de J. D. Salinger
  35. Charlotte’s Web, de E. B. White
  36. La calumnia, de Lillian Hellman
  37. Christine, de Stephen King
  38. Canción de Navidad, de Charles Dickens
  39. La naranja mecánica, de Anthony Burgess
  40. El código de los Woosters, de P. G. Wodehouse
  41. The Collected Short Stories, de Eudora Welty
  42. The Collected Stories of Eudora Welty, de Eudora Welty
  43. La comedia de las equivocaciones, de William Shakespeare
  44. Obras completas, de Dawn Powell
  45. The Complete Poems, de Anne Sexton
  46. Complete Stories, de Dorothy Parker
  47. La conjura de los necios, de John Kennedy Toole
  48. El conde de Monte Cristo, de Alejandro Dumas
  49. La prima Bette, de Honoré de Balzac
  50. Crimen y castigo, de Fiódor Dostoievski
  51. Pétalo carmesí, flor blanca, de Michel Faber
  52. El crisol, de Arthur Miller
  53. Cujo, de Stephen King
  54. El curioso incidente del perro a medianoche, de Mark Haddon
  55. Hija de la fortuna, de Isabel Allende
  56. David and Lisa, de Theodore Issac Rubin
  57. David Copperfield, de Charles Dickens
  58. El código Da Vinci, de Dan Brown
  59. Almas muertas, de Nikolai Gogol
  60. Los endemoniados, de Fiódor Dostoievski
  61. Muerte de un viajante, de Arthur Miller
  62. Deenie, de Judy Blume
  63. The Devil in the White City: Murder, Magic, and Madness at the Fair that Changed America, de Erik Larson
  64. The Dirt: Confessions of the World’s Most Notorious Rock Band, de Tommy Lee, Vince Neil, Mick Mars y Nikki Sixx
  65. La divina comedia, de Dante Alighieri
  66. The Divine Secrets of the Ya-Ya Sisterhood, de Rebecca Wells
  67. El Quijote, de Cervantes
  68. Paseando a Miss Daisy, de Alfred Uhrv
  69. El extraño caso del doctor Jeckyll y el señor Hyde, de Robert Louis Stevenson
  70. Edgar Allan Poe: Complete Tales & Poems, de Edgar Allan Poe
  71. Eleanor Roosevelt, de Blanche Wiesen Cook
  72. Ponche de ácido lisérgico, de Tom Wolfe
  73. Ella Minnow Pea: A Novel in Letters, de Mark Dunn
  74. Eloise, de Kay Thompson
  75. Emily the Strange: perdida, siniestra y aburrida, de Rob Reger
  76. Emma, de Jane Austen
  77. Empire Falls, de Richard Russo
  78. Encyclopedia Brown: Boy Detective, de Donald J. Sobol
  79. Ethan Frome, de Edith Wharton
  80. Ética, de Spinoza
  81. Europe through the Back Door, 2003, de Rick Steves
  82. Eva Luna, de Isabel Allende
  83. Todo está iluminado, de Jonathan Safran Foer
  84. Extravagance, de Gary Krist
  85. Fahrenheit 451, de Ray Bradbury
  86. Fahrenheit 9/11, de Michael Moore
  87. The Fall of the Athenian Empire, de Donald Kagan
  88. Fat Land: How Americans Became the Fattest People in the World, de Greg Critser
  89. Miedo y asco en Las Vegas, de Hunter S. Thompson
  90. La comunidad del anillo (El Señor de los Anillos), de J. R. R. Tolkien
  91. Fiddler on the Roof, de Joseph Stein
  92. Las cinco personas que encontrarás en el cielo, de Mitch Albom
  93. Finnegan’s Wake, de James Joyce
  94. Fletch, de Gregory McDonald
  95. Flores para Algernon, de Daniel Keyes
  96. The Fortress of Solitude, de Jonathan Lethem
  97. El manantial, de Ayn Rand
  98. Frankenstein, de Mary Shelley
  99. Franny y Zooey, de J. D. Salinger
  100. Freaky Friday, de Mary Rodgers
  101. Galápagos, de Kurt Vonnegut
  102. El género en disputa, de Judith Butler
  103. George W. Bushism: The Slate Book of the Accidental Wit and Wisdom of our 43rd President, de Jacob Weisberg
  104. Gidget, de Fredrick Kohner
  105. Inocencia interrumpida, de Susanna Kaysen
  106. Los Evangelios gnósticos, de Elaine Pagels
  107. El padrino, de Mario Puzo
  108. El dios de las pequeñas cosas, de Arundhati Roy
  109. Ricitos de oro y los tres ositos, de Alvin Granowsky
  110. Lo que el viento se llevó, de Margaret Mitchell
  111. El buen soldado, de Ford Maddox Ford
  112. The Gospel According to Judy Bloom
  113. El graduado, de Charles Webb
  114. Las uvas de la ira, de John Steinbeck
  115. El gran Gatsby, de F. Scott Fitzgerald
  116. Grandes esperanzas, de Charles Dickens
  117. El grupo, de Mary McCarthy
  118. Hamlet, de William Shakespeare
  119. Harry Potter y el cáliz de fuego, de J. K. Rowling
  120. Harry Potter y la piedra filosofal, de J. K. Rowling
  121. A Heartbreaking Work of Staggering Genius, de Dave Eggers
  122. El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad
  123. Helter Skelter: The True Story of the Manson Murders, de Vincent Bugliosi y Curt Gentry
  124. Enrique IV (I parte), de William Shakespeare
  125. Enrique IV (II parte), de William Shakespeare
  126. Enrique V, de William Shakespeare
  127. Alta fidelidad, de Nick Hornby
  128. The History of the Decline and Fall of the Roman Empire, de Edward Gibbon
  129. Holidays on Ice: Stories, de David Sedaris
  130. The Holy Barbarians, de Lawrence Lipton
  131. House of Sand and Fog, de Andre Dubus III
  132. La casa de los espíritus, de Isabel Allende
  133. How to Breathe Underwater, de Julie Orringer
  134. Cómo el Grinch robó la Navidad, de Dr. Seuss
  135. How the Light Gets in, de M. J. Hyland
  136. Aullido, de Allen Gingsburg
  137. El jorobado de Notredame, de Victor Hugo
  138. La Ilíada, de Homero
  139. I’m with the Band, de Pamela des Barres
  140. A sangre fría, de Truman Capote
  141. Heredarás el viento, de Jerome Lawrence y Robert E. Lee
  142. Iron Weed, de William J. Kennedy
  143. Es labor de todos, de Hillary Clinton
  144. Jane Eyre, de Charlotte Brontë
  145. El club de la buena estrella, de Amy Tan
  146. Julio César, de William Shakespeare
  147. La célebre rana saltarina, de Mark Twain
  148. La jungla, de Upton Sinclair
  149. Just a Couple of Days, de Tony Vigorito
  150. The Kitchen Boy: A Novel of the Last Tsar, de Robert Alexander
  151. Kitchen Confidential: Adventures in the Culinary Underbelly, de Anthony Bourdain
  152. Cometas en el cielo, de Khaled Hosseini
  153. El amante de Lady Chaterley, de D. H. Lawrence
  154. The Last Empire: Essays 1992-2000, de Gore Vidal
  155. Hojas de hierba, de Walt Whitman
  156. La leyenda de Bagger Vance, de Steven Pressfield
  157. Menos que cero, de Bret Easton Ellis
  158. Cartas a un joven poeta, de Rainer Maria Rilke
  159. Lies and the Lying Liars Who Tell Them, de Al Franken
  160. Vida de Pi, de Yann Martel
  161. La pequeña Dorrit, de Charles Dickens
  162. The Little Locksmith, de Katharine Butler Hathaway
  163. La pequeña cerillera, de Hans Christian Andersen
  164. Mujercitas, de Louisa May Alcott
  165. Historia viva, de Hillary Rodham Clinton
  166. El señor de las moscas, de William Golding
  167. The Lottery: And Other Stories, de Shirley Jackson
  168. Desde mi cielo, de Alice Sebold
  169. Love Story, de Erich Segal
  170. Macbeth, de William Shakespeare
  171. Madame Bovary, de Gustave Flaubert
  172. Mantícora, de Robertson Davies
  173. Marathon Man, de William Goldman
  174. El maestro y Margarita, de Mikhail Bulgakov
  175. Memorias de una joven formal, de Simone de Beauvoir
  176. Memoirs of General W. T. Sherman, de William Tecumseh Sherman
  177. Me Talk Pretty One Day, de David Sedaris
  178. The Meaning of Consuelo, de Judith Ortiz Cofer
  179. Mencken’s Chrestomathy, de H. R. Mencken
  180. Las alegres comadres de Windsor, de William Shakespeare
  181. La metamorfosis, de Franz Kafka
  182. Middlesex, de Jeffrey Eugenides
  183. El milagro de Ana Sullivan, de William Gibson
  184. Moby Dick, de Herman Melville
  185. The Mojo Collection: The Ultimate Music Companion, de Jim Irvin
  186. Moliere: A Biography, de Hobart Chatfield Taylor
  187. A Monetary History of the United States, de Milton Friedman
  188. Monsieur Proust, de Celeste Albaret
  189. A Month Of Sundays: Searching For The Spirit And My Sister, de Julie Mars
  190. París era una fiesta, de Ernest Hemingway
  191. La señora Dalloway, de Virginia Woolf
  192. Motín a bordo, de Charles Nordhoff y James Norman Hall
  193. My Lai 4: A Report on the Massacre and It’s Aftermath, de Seymour M. Hersh
  194. My Life as Author and Editor, de H. R. Mencken
  195. Mi vida en naranja: creciendo con el gurú, de Tim Guest
  196. Myra Waldo’s Travel and Motoring Guide to Europe, 1978, de Myra Waldo
  197. My Sister’s Keeper, de Jodi Picoult
  198. The Naked and the Dead, de Norman Mailer
  199. El nombre de la rosa, de Umberto Eco
  200. El buen nombre, de Jhumpa Lahiri
  201. The Nanny Diaries, de Emma McLaughlin
  202. Nervous System: Or Losing My Mind in Literature, de Jan Lars Jensen
  203. Nuevos poemas de Emily Dickinson, de Emily Dickinson
  204. Cómo funcionan las cosas, de David Macaulay
  205. Nickel and Dimed, de Barbara Ehrenreich
  206. La noche, de Elie Wiesel
  207. La abadía de Northanger, de Jane Austen
  208. The Norton Anthology of Theory and Criticism, de William E. Cain et al
  209. Novels 1930-1942: Dance Night/Come Back to Sorrento, Turn, Magic Wheel/Angels on Toast/A Time to be Born, de Dawn Powell
  210. Notes of a Dirty Old Man, de Charles Bukowski
  211. De ratones y hombres, de John Steinbeck
  212. Old School, de Tobias Wolff
  213. En el camino, de Jack Kerouac
  214. Alguien voló sobre el nido del cuco, de Ken Kesey
  215. Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez
  216. The Opposite of Fate: Memories of a Writing Life, de Amy Tan
  217. La noche del oráculo, de Paul Auster
  218. Oryx y Crake, de Margaret Atwood
  219. Otelo, de Shakespeare
  220. Nuestro común amigo, de Charles Dickens
  221. The Outbreak of the Peloponnesian War, de Donald Kagan
  222. Memorias de África, de Isak Dinesen
  223. The Outsiders, de S. E. Hinton
  224. A Passage to India, de E. M. Forster
  225. The Peace of Nicias and the Sicilian Expedition, de Donald Kagan
  226. Las ventajas de ser un marginado, de Stephen Chbosky
  227. Peyton Place, de Grace Metalious
  228. El retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde
  229. Pigs at the Trough, de Arianna Huffington
  230. Pinocchio, de Carlo Collodi
  231. Please Kill Me: The Uncensored Oral History of Punk Legs McNeil and Gillian McCain
  232. The Polysyllabic Spree, de Nick Hornby
  233. The Portable Dorothy Parker, de Dorothy Parker
  234. The Portable Nietzche, de Fredrich Nietzche
  235. The Price of Loyalty: George W. Bush, the White House, and the Education of Paul O’Neill, de Ron Suskind
  236. Orgullo y prejuicio, de Jane Austen
  237. Property, de Valerie Martin
  238. Pushkin: A Biography, de T. J. Binyon
  239. Pigmalión, de George Bernard Shaw
  240. Quattrocento, de James Mckean
  241. A Quiet Storm, de Rachel Howzell Hall
  242. Rapunzel, de los hermanos Grimm
  243. El cuervo, de Edgar Allan Poe
  244. El filo de la navaja, de W. Somerset Maugham
  245. Reading Lolita in Tehran: A Memoir in Books, de Azar Nafisi
  246. Rebecca, de Daphne du Maurier
  247. Rebecca of Sunnybrook Farm, de Kate Douglas Wiggin
  248. The Red Tent, de Anita Diamant
  249. Rescuing Patty Hearst: Memories From a Decade Gone Mad, de Virginia Holman
  250. El retorno del rey (El Señor de los Anillos), de J. R. R. Tolkien
  251. R Is for Ricochet, de Sue Grafton
  252. Rita Hayworth, de Stephen King
  253. Robert’s Rules of Order, de Henry Robert
  254. Roman Holiday, de Edith Wharton
  255. Romeo y Julieta, de William Shakespeare
  256. Un cuarto propio, de Virginia Woolf
  257. Una habitación con vistas, de E. M. Forster.
  258. Rosemary’s Baby, de Ira Levin.
  259. The Rough Guide to Europe, 2003 Edition
  260. Sacred Time, de Ursula Hegi
  261. Santuario, de William Faulkner
  262. Savage Beauty: The Life of Edna St. Vincent Millay, de Nancy Milford
  263. Say Goodbye to Daisy Miller, de Henry James
  264. The Scarecrow of Oz, de Frank L. Baum
  265. La letra escarlata, de Nathaniel Hawthorne
  266. Seabiscuit: An American Legend, de Laura Hillenbrand
  267. El segundo sexo, de Simone de Beauvoir
  268. La vida secreta de las abejas, de Sue Monk Kidd
  269. Secrets of the Flesh: A Life of Colette, de Judith Thurman
  270. Selected Hotels of Europe
  271. Selected Letters of Dawn Powell: 1913-1965, de Dawn Powell
  272. Sentido y sensibilidad, de Jane Austen
  273. A Separate Peace, de John Knowles
  274. Algunas biografías de Winston Churchill
  275. Sexus, de Henry Miller
  276. La sombra del viento, de Carlos Ruiz Zafón
  277. Shane, de Jack Shaefer
  278. El resplandor, de Stephen King
  279. Siddhartha, de Hermann Hesse
  280. S Is for Silence, de Sue Grafton
  281. Matadero cinco, de Kurt Vonnegut
  282. Small Island, de Andrea Levy
  283. Las nieves del Kilimanjaro, de Ernest Hemingway
  284. Blancanieves y Rosarroja, de los hermanos Grimm
  285. Social Origins of Dictatorship and Democracy: Lord and Peasant in the Making of the Modern World, de Barrington Moore
  286. Los nombres de la canción, de Norman Lebrecht
  287. Song of the Simple Truth: The Complete Poems of Julia de Burgos, de Julia de Burgos
  288. The Song Reader, de Lisa Tucker
  289. Songbook, de Nick Hornby
  290. Sonetos, de William Shakespeare
  291. Sonnets from the Portuguese, de Elizabeth Barrett Browning
  292. La decisión de Sophie, de William Styron
  293. El ruido y la furia, de William Faulkner
  294. Speak, Memory, de Vladimir Nabokov
  295. Stiff: The Curious Lives of Human Cadavers, de Mary Roach
  296. The Story of My Life, de Helen Keller
  297. Un tranvía llamado deseo, de Tennessee Williams
  298. Stuart Little, de E. B. White
  299. Fiesta, de Ernest Hemingway
  300. Por el camino de Swann, de Marcel Proust
  301. Swimming with Giants: My Encounters with Whales, Dolphins and Seals, de Anne Collett
  302. Sybil, de Flora Rheta Schreiber
  303. Historia de dos ciudades, de Charles Dickens
  304. Suave es la noche, de F. Scott Fitzgerald
  305. La fuerza del cariño, de Larry McMurtry
  306. Ahora y siempre, de Jack Finney
  307. La mujer del viajero en el tiempo, de Audrey Niffenegger
  308. Tener y no tener, de Ernest Hemingway
  309. Matar un ruiseñor, de Harper Lee
  310. Ricardo III, de William Shakespeare
  311. A Tree Grows in Brooklyn, de Betty Smith
  312. El proceso, de Franz Kafka
  313. The True and Outstanding Adventures of the Hunt Sisters, de Elisabeth Robinson
  314. Truth & Beauty: A Friendship, de Ann Patchett
  315. Martes con mi viejo profesor, de Mitch Albom
  316. Ulises, de James Joyce
  317. The Unabridged Journals of Sylvia Plath 1950-1962, de Sylvia Plath
  318. La cabaña del tío Tom, de Harriet Beecher Stowe
  319. Unless, de Carol Shields
  320. Valley of the Dolls, de Jacqueline Susann
  321. The Vanishing Newspaper, de Philip Meyers
  322. Vanity Fair, de William Makepeace Thackeray
  323. Velvet Underground’s The Velvet Underground and Nico (Thirty Three and a Third series), de Joe Harvard
  324. Las vírgenes suicidas, de Jeffrey Eugenides
  325. Esperando a Godot, de Samuel Beckett
  326. Walden, de Henry David Thoreau
  327. Walt Disney’s Bambi, de Felix Salten
  328. Guerra y paz, de León Tolstoi
  329. We Owe You Nothing – Punk Planet: The Collected Interviews, editado por Daniel Sinker
  330. What Colour is Your Parachute?, de Richard Nelson Bolles
  331. ¿Qué fue de Baby Jane?, de Henry Farrell
  332. Cuando el emperador era divino, de Julie Otsuka
  333. ¿Quién se ha llevado mi queso?, de Spencer Johnson
  334. Quién teme a Virginia Woolf, de Edward Albee
  335. Wicked: memorias de una bruja mala, de Gregory Maguire
  336. El mago de Oz, de Frank L. Baum
  337. Cumbres borrascosas, de Emily Brontë
  338. The Yearling, de Marjorie Kinnan Rawlings
  339. El año del pensamiento mágico, de Joan Didion
  340. Sueño de una noche de verano, de William Shakespeare
He leído 23 libros de esta lista, así que según el estándar de Rory Gilmore... soy una auténtica inculta. ¡Qué se le va a hacer! Procuraré redimirme haciendo algo de caso a esa lista, porque la verdad es que hay títulos muy interesantes. Eso sí, yo añadiría alguno juvenil que se salga del habitual tándem Twain & Rowling.


"Rory no ha robado nunca. Ni siquiera una barra de chocolate, tampoco un pintalabios. Una vez olvidó devolver un libro a la biblioteca. Y se sintió tan culpable que quiso que se la tragara la tierra. Quiero decir, ¿te lo imaginas? Estaba simplemente allí en su habitación gritándome: ¡Ahora nadie podrá leer La Ilíada esta semana por mi culpa!" Lorelai Gilmore

6 ago. 2012

¡Adoro a esta mujer!

"La fecha límite de entrega de mi novela está MUY CERCA. Así que he hecho la única cosa lógica: me he sentado y he visto entera la primera temporada de Downton Abbey." Maggie Stiefvater

La película de El Hobbit


De vuelta a la Tierra Media, ¡qué cosquilleo !

5 ago. 2012

Ese bulto

Soy fan de las historias, por eso leo, veo pelis y veo series. New Girl es mi último descubrimiento televisivo: es sincera, divertida, amable, fresca y alocada, sigue sus propias reglas, su protagonista (Zooey Deschannel) ve el mundo a su manera (a una manera muy Disney) y en el piloto hay referencias a El Señor de los Anillos. Pero lo mejor es que los personajes dicen verdades como templos:
– Sólo tienes que meter tripa.
– ¿Qué tripa?
Ese bulto donde guardas las galletas.
Ahora ya sé dónde voy a guardar esto:

¿Más recomendaciones para que paséis unas sesiones veranigas de sofing estupendas? Bunheads, Modern family y Awkward. (¡Estoy abierta a nuevos descubrimientos!)

El decálogo nubero: ¿para qué lees?

#yoleopara
  1. creer en el amor
  2. enamorarme sin riesgo de que me rompan el corazón
  3. convertir mi cama en una @nubedetinta
  4. estar siempre en buena compañía
  5. ¡vivir más!
  6. salir de la rutina
  7. que la lectura me abra las puertas hacia mundos donde todo es posible
  8. encontrar una amistad en cada libro...
  9. descubrir historias como Bajo la misma estrella
  10. aprender a decir adiós
Éste es el decálogo "Yo leo para" de Nube de tinta. Yo leo para estar siempre en buena compañía y sentir ese cosquilleo de emoción en el estómago cuando pasan "cosas". ¿Y vosotros?

3 ago. 2012

Cómo me gusta el facebook de Noguer

Siempre hace comentarios amables e interesantes, y publica cosas tan curiosas y chachis como ésta:

(Tengo una duda sobre la chica que está a la izquierda del mago. Qué es, ¿una monja jedi con casco de superhéroe de Marvel?)

Tenéis que visitar el facebook de Noguer y darle a "Me gusta". Pero por si acaso todavía no estáis muy convencidos, por si pensarais que no será más que otro facebook rollo de una editorial de LIJ, os dejo un cachito de otro de sus mensajes. Traducción de una reflexión de Maggie Stiefvater, buena escritora a la que conviene seguir la pista:
"Tenemos que dar a los adolescentes un voto de confianza. Son jóvenes adultos. ADULTOS. Lo que quiere decir que sus gustos en cuanto a lectura son tan variados como los de los adultos. No necesitan versiones descafeinadas de libros para adultos (a no ser que reconozcamos que hay algunos adultos que también necesitan versiones descafeinadas de dichos libros)." Maggie Stiefvater
Esta mujer siempre tiene más razón que una santa.

2 ago. 2012

Las mujeres, que leen y escriben


Estos días, con esto de la tesina, me he vuelto una habitual de la biblioteca de mi pueblo. Pensaba que ahí dentro no habría gran cosa, pero tiene de todo. El plus, además, son unas bibliotecarias más majas que las pesetas que tienen localizado cualquier tema, libro, folleto y cuaderno que podáis imaginar. (Para ser bibliotecario hay que tener superpoderes.)

Cada vez que voy y rebusco entre las estanterías me encuentro con cosas interesantes. Las dos últimas son estas dos, prologadas por la recién fallecida Esther Tusquets. ¿Verdad que sus títulos llaman poderosamente la atención? También atrapan los rostros de esas dos señoras; la de la derecha es Virginia Woolf, pero ¿y la otra?

“No añoro mi etapa de editora; no volvería por nada del mundo; es un negocio muy complicado: el azar es la mitad del oficio”. Esther Tusquets

1 ago. 2012

Libros objetivamente malos

A veces me pasa que un LIBRO (juvenil) me parece HORROROSO. Más malo que un plato de lentejas con trocitos de chicle de sandía. Más malo que hacer gárgaras con agua de mar. Más malo que lamer la suela de un zapato viejo que ha caminado sobre alquitrán calentado por el sol. A veces me pasa que un libro me parece OBJETIVAMENTE horroroso. Me parece que está mal escrito y mal planteado, que nada se sostiene, que los personajes son absurdos y que la omnipresente historia de amor es para echarse a llorar.

Cuando ocurre eso, cuando objetivamente pienso que un libro es tan malo que mejor habría hecho quedándose en el cajón de quien lo escribió, estoy plenamente convencida de que no habrá en el mundo nadie tan subjetivo que sea capaz de rescatar nada bueno de ahí. Estoy segura de que nadie dirá que es bueno, y estoy segura de que nadie elogiará su originalidad, su estilo o la calidad y profundidad de sus personajes. Me parece tan imposible que eso suceda como que alguien se chupe el codo (yo no llego y seguro que vosotros tampoco). Sin embargo, a veces pasa.

Tú estás tan segura de que tienes la verdad en tu mano, de que objetivamente ese libro es una mierda (al cuerno lo políticamente correcto), que cuando te encuentras con alguien que dice que es una maravilla y sus personajes le han encantado, tu universo se desencaja. Se te abre la boca hasta que entran moscas, se te erizan todos los pelitos del cuerpo y la boca se te acartona. ¿Cómo conciliar esa diferencia abismal de opiniones? ¿Cómo aceptar las valoraciones de otros tan contrarias a las tuyas cuando crees que sólo tú tienes razón? ¿Cómo confiar en el criterio de esos lectores tan diferentes a ti? Es difícil. Y te pones a pensar que los que echan por tierra tu objetividad no saben nada, que no tienen criterio, que para haber llegado a conclusiones tan surrealistas sólo han podido crecer leyendo mala literatura. Supongo que a veces será así... pero supongo que otras no.

¿Lo bueno que saco en claro de todo esto? Que con el tiempo he aprendido a ser más tolerante, más paciente y más abierta. No a todos nos gustan las mismas cosas ni leemos un mismo libro en un mismo momento vital. Además, no a todos nos importa que un libro sea bueno o malo: hay lectores que simplemente disfrutan la historia, sin buscarle las cosquillas. Y eso está bien, así siempre habrá libros para todos los lectores. Claro que mi grado de madurez no es tan elevado todavía... así que no puedo prometer que deje de picarme cuando lea críticas fabulosas de libros que yo he considerado ideales para tirar a la basura, calzar mesas o forrar carpetas. Después de todo soy humana y terriblemente imperfecta.

Haré un trato conmigo misma: dejaré que cada uno haga con los libros lo que quiera. Que cada uno lea de la forma que le haga más feliz. Yo soy más feliz siendo crítica y compartiendo mis valoraciones, buenas y malas, después. ¿Y vosotros?