30 abr. 2012

Miyazaki me vigila

Saludad a mi brontomóvil, a mi teléfono de la Edad de Piedra. Hechas las presentaciones, vayamos a lo importante: el mensaje de texto que me ha llegado cuando ya estaba en pijama y zapatillas.

#Miyazaki por fin me ha encontrado, como a tantos otros. Y me vigila. Por lo visto se oculta pero no puedo verlo, aunque siempre esté ahí. No es un vampiro (¡gracias a Dios!) pero se alimenta de mí (¡vaya por Dios!). Por eso se esconde y me utiliza. Y, lo más inquietante de todo, crece y crece sin parar.

Todo esto sale de La estrategia del parásito, lo próximo de César Mallorquí con SM, editorial que se ha currado una campaña sensacional. ¿Enviar mensajes a los móviles de los blogueros con la frase "MIYAZAKI TE VIGILA"? Como decía, sensacional.

29 abr. 2012

Clones, ¡rebelaos y atacad!


El otro día Miguel dejó en comentarios estas portadas "un poco parecidas". ¡Espero que mi nariz y la de Julia Roberts sean tan poco parecidas!

No dejan de darme rabia los fondos de imágenes de los que se sirven las editoriales: dos libros, dos protagonistas y una misma cara. ¿Qué lector se centra con eso? Claro que... ¿acaso no comparten rostro Bella Swan y la próxima Blancanieves? ¿O Número Cuatro y la Bestia de Alex Flinn?

En el cine estamos ya anestesiados ante el fenómeno clon. Nuestra cabeza ha aprendido a hacer tan reales a los personajes que no importa que un mismo actor sea Jack Sparrow o un adolescente con manostijeras, porque de verdad estaremos viendo a dos personajes diferentes. Entonces, ¿por qué no ocurre lo mismo con los libros?, ¿por qué nos chirría tanto ver un mismo rostro en portadas de libros diferentes? No parece justo... y tal vez precisamente por eso las cubiertas estén empezando a rebelarse. Supongo que es una opción.

Por cierto, me quedo con el arreglo de Olvidados.
¡Feliz noche de tormenta! Ahora a los pantanos les va a sobrar agua... En abril, aguas mil.

28 abr. 2012

Cuatro y Seis contra los caraculos

Me he escapado de los madriles unos días y en el viaje me han puesto la película de Soy el número cuatro (no he leído el libro).

A grandes rasgos la historia va de... Raza extraterrestre malvada aniquila a raza extraterrestre buena. Niños supervivientes de raza buena se esconden en la Tierra. Raza malvada se entera de la jugarreta y llega a la Tierra para acabar con todos, por orden, hasta que llega al Número Cuatro, que empieza a desarrollar sus poderes, y la vida se le complica un poco a la raza malvada.

Para encontrarse en el punto de mira de una raza de asesinos con cara de culo tatuado, Número Cuatro me ha parecido un personaje demasiado humano, adolescente y hormonado. Sin embargo, Número Seis es mi nueva heroína. Me ha recordado a Buffy.

En cuanto a los demás personajes, sin sorpresas: la típica chica guapa y buena que va por libre y que en un par de miradas ya se jura amor eterno con Número Cuatro, el típico deportista matón que se ríe con sus amigotes porque son todos muy machitos, el típico chico con el que la gente se mete en el instituto y que se convierte en aliado de Número Cuatro, y el típico padre de mentira que protege a Número Cuatro porque es especial (hasta que lo matan; supongo que para dejarle el camino libre a Número Cuatro, porque es de esos protagonistas que necesitan tener a los padres lejos o muertos para poder salvar al mundo; nada nuevo bajo el sol de Hogwarts).

Todo muy básico, pero como me ha entretenido, me ha hecho arrugar la nariz, y me ha puesto los ojos en blanco y sonrisas en los labios, le pincho un aprobado. Además, los poderes de los Números no han estado nada mal: que si uno proyecta luz con las manos, que si la otra detiene una explosión con su campo protector... Lo que ya no sé es si el libro será igual o mucho mejor que la película. Sólo espero que mime un poco más al personaje de la Típica Chica Guapa, porque en la película le falta tanta pimienta que no tiene sentido. Aunque igual estoy hablando de más, porque el segundo título de la saga se llama El poder de Seis y ahí la TCG no entra ni con calzador.

Buenas noches. Llevad paraguas ☂.

Posdata: ésta era mi primera película de Alex Pettyfer. Será guapete y tendrá tableta de chocolate... pero no me ha hecho ni tilín ni tilón. ¿Estaré mal hecha?

26 abr. 2012

Cuando todos leen en el barrio

Cuando necesito desconectar me tiro en plancha al sofá y enciendo la televisión. Soy de esas personas que se relajan con el ruido, los colores y las imágenes que se mueven.

Me vale un poco de todo: Disney Channel (¡Phineas y Ferb!), la Cosmo (esos maratones de Sexo en Nueva York ), Neox, Clan (me hice fan de Pocoyó mientras cuidaba a un par de monstruitos), FDF... No soy muy exigente: sólo pido un ratico sano de abstracción. Aunque sea con cosas tan poco elevadas como Los magos de Waverly Place. Es como con los libros reguleros, que si no son un desastre absoluto y se leen en el momento adecuado, hasta gustan.

Imaginad entonces lo bien que me lo he pasado viendo Aída esta tarde; atención a la estampa con la que me he encontrado:

Luisma leyendo el cuento de La ratita presumida, "el" Jonathan con El Lazarillo de Tormes, Soraya enfrascada en Romeo y Julieta, Chema no se sabe con qué (como Fidel, debe de tener superpoderes para leer desde tan lejos), doña Eugenia pensando en cómo podría cocinar a Moby Dick, Fidel con una novela a juego con sus pantalones y Lorena descubriendo a Madame Bovary.

Las desventuras de Chema por lograr que toda la panda de Esperanza Sur descubriera el placer de leer no han tenido precio. Pobre iluso filólogo del pan... (si hubiera ido a Los juegos del hambre, los tributos de los distritos 1 y 2 se lo habrían comido con patatas). La clave no eran esos clásicos de lenguaje difícil y estilo desactualizado, sino obritas más sencillas y asequibles. El amor por los libros se gana poco a poco, a sorbitos, sin zarandearle al lector de sopetón.

Si bien es cierto que si la campaña de fomento de la lectura de Chema hubiera tenido éxito, los zoquetes habrían empezado a dejar de serlo y se habría acabado la gracia... también es cierto que los guionistas de la serie, al ofrecer tantos clichés relamidos y una imagen tan clasista de la literatura, no le han hecho ningún favor al mundo. Y así pasa luego, que a los lectores nos llaman frikis.

Buenas noches. Ruge el viento.

23 abr. 2012

Lo mío con los libros es una...

... historia de amor.

También es una love story lo que siento hacia estos bolsos y carteritas literarios de Olympia Le-Tan, pero como superan con bruta alegría los mil euros (ajá, 1000 €), mejor concentro todo mi amor hacia los libros de toda la vida. Esos que llevan, precisamente, toda la vida haciéndome pasar buenos ratos. Tan buenos, de hecho, que no me importa que a veces me hagan llorar a moco tendido, que se caigan a pedazos porque los han "cosido" mal, o que sus portadas estén tan llenas de corazones rojos como tomates que la gente me mira alzando sus cejas cuando leo en la calle o en las tripas de la ciudad.

Feliz Día del Libro, feliz Noche de los Libros.

22 abr. 2012

¡Que se le va de la mano! (Asqueroso y literal)

Esta portada, a máxima y estupendísima resolución, no puede ser apta para todos los estómagos... Aunque no tengo derecho a juzgar las manos de nadie, porque las mías en invierno también dan repelús: si de normal son paliduchas estilo más Edward Cullen que Blancanieves, en épocas de frío se vuelven ásperas y se tiñen de un morado-azul horripilante.

Como horripilante fue la sesión de cine de ayer: alguien jugaba a abrir y cerrar puertas en la sala, el señor de al lado respiraba como si le costara un gran esfuerzo, por detrás le daban pataditas a mi butaca, de repente empezó a oler a cigarrillo encendido y el asiento era de esos viejunos que te dislocan el cuello porque hay que echar la cabeza hacia atrás para ver bien la pantalla. Una fieshta, vaya.

21 abr. 2012

Bibliotecas para superhéroes, diminutos y normales

Es importante que pinchéis sobre la imagen para que se haga más grande (como Alicia en El País de las Maravillas al comerse cierto pastelito), porque salvo que estéis hechos de una pasta especial y tengáis superpoderes (no lo descarto) o vuestra raza sea la de los Diminutos (nadie sabe dónde estáis, tranquilos), no vais a ser capaces de leer un pimiento. Y, como digo, es importante que seáis capaces de entender lo que cuenta el texto. Así podréis descubrir que las bibliotecas no son lugares grandotes a los que haya que ir con chaqueta porque hace frío y donde se deba andar de puntillas, o de donde te vayan a echar por abrir un libro divertido y soltar una tímida carcajada. Que no, que no. Que las bibliotecas son lugares mágicos.

Están ahí para hablar un poco con el de al lado; incluso para acercarse al mostrador y charlar con la bibliotecaria del tiempo que hace fuera o del último libro que se ha leído y que te recomienda entusiasmada. También sirven para que corras dentro a refugiarte de una de esas tormentas que llegan de repente (metafóricas o literales, nunca importa). Y además están ahí para sentarte en una sillita durante horas y disfrutar de una buena historia mientras el mundo se detiene a tu alrededor. Y para pasearte delante de cientos de novelas acariciando con reverencia sus lomos sabiendo que todas están deseando que las conozcas.

Como digo, las bibliotecas son lugares mágicos.

17 abr. 2012

¿Es un ninja?, ¿es un avión? ¡No, es una fresa!

Aunque una muy moderna. Y de plástico del bueno, me atrevería a decir.

Cuando vi esta portada pensé dos cosas: "parece una fresa ninja" + "parece una fresa médica, con ese pañuelito atado a la cabeza como los doctores de Anatomía de Grey".

En fin, todo esto para contaros que no me gusta la cubierta: debería transmitirme dulzura o como poco darme hambre, pero le faltan tanta pimienta, tanta sal y tanta vida, que sólo me da frío. Claro, que a treinta metros sobre el cielo, calor, calor, poco. Y digo treinta y no tres como reza el título porque, seamos matemáticos, a tres metros sobre el cielo no llegas a ese pedazo de cielo que muestra la imagen, como mucho alcanzas la copa de un árbol o te cuelas en una casa ajena a través del balcón.

11 abr. 2012

Mi momento "Caperucita Roja"

Estos días me estoy cambiando los ojos porque empezaba a no distinguir las caras de la gente. Gente a veces muy quisquillosa: "ayer no me saludaste, eh, Alba, mona". Ayer te veía borrosa, eh, ¿vale, mona?

Total, que he ido al oculista. Y claro, que si "dime qué letra ves en la filita de ahí abajo", que si "no es una O, es una D" (¡pero si son igual de gordas!), que si "apoya bien la barbilla y ni se te ocurra parpadear", que si "te he dicho que no parpadees", que si "ahora vas a mirar atentamente este campo de lechugas con una casa al fondo", que si (ahora yo) "qué lechugas tan verdes", que si (ahora la oculista) "ya...", que si "abre el ojo y echa la cabeza hacia atrás, que te voy a echar un par de goticas", que si (de nuevo yo) "¿pero estas gotas no serán como las de la última vez, verdad?, que me pusisteis de esas que duran dos días... o sea, ¿no será como en la pelu, que pides que te corten dos dedos, sólo dos, y te acaban cortando media melena?"

Que si, que si. El proceso habitual cuando uno se cambia los ojos, vaya. Y después del oculista, a la óptica a que te gradúen las gafas de nuevo. "Pero que no, que yo quiero lentillas". Por pura vanidad, no os creáis: resulta que sé de buena tinta que estoy un poco más guapa sin gafas; aunque recuerdo que una vez me dijeron que con ellas parecía una intelectual y eso me infló como un pavo bien engordado y listo para ser... libre, que yo no como ni carne ni pescado.

El caso es que, intelectual o no, han ganado las lentillas y hoy he ido a recoger las de prueba. Porque uno no se pone lentillas así como así: los ojos son la cosa más delicada del mundo y no les sientan bien los intrusos. Y así, en la óptica, mientras me toqueteaba las ¿córneas? (¿habré dicho algún disparate?), he tenido un momento "Caperucita Roja": me han dicho "pero qué ojos tan grandes tienes". Podría haber contestado "¡para verte mejor, jo jo jo!", pero no: mientras intentaba contactar un ojo lagrimoso con una lente, sólo me ha salido un "mehmmgraciasmooh", y después he seguido batallando con la lentilla. Maldita, que me ha hecho llorar.

Mirad que no era la primera vez que me soltaban esa frase, que he tenido tiempo de practicar una respuesta a lo Grimm o Perrault porque "qué ojos tan grandes tienes" es una de las frases para ligar más recurrentes de mi historia... Moraleja: si en lugar de andar tonteando con las lentillas hubiera tenido puestas mis gafas de intelectual, otro gallo habría cantado; supongo que no en vano la vanidad es compañera de los siete pecados capitales.

8 abr. 2012

La hora perfecta para ponerme a leer...

... esto. Por el título, digo.
Night School, de una tal C. J. Daugherty, de la que espero cosas buenas:

El mundo de Allie se viene abajo: odia su ciudad, su hermano se ha escapado de casa y ella ha sido arrestada. Otra vez. Sus padres deciden mandarla a una escuela para chicos problemáticos. Pero Cimmeria no es una escuela normal: no permiten ordenadores ni teléfonos móviles, y los alumnos son o superdotados o ricos. Pero además Cimmeria esconde un secreto: Night School, un secreto que solo conocen algunos alumnos. Cuando Allie sufre un ataque nocturno comienzan a desarrollarse una serie de incidentes que concluirán en la trágica muerte de una chica en el baile estival. Alice tendrá que aprender a elegir en quién confiar y descubrir los misterios de su escuela.
Ahh... Desde fuera se parece tanto a Vampire Academy y Vampire Knight que ya me estoy emocionando... ¡Buenas noches, mundo! Me voy rauda y veloz a disfrutar la cena de los campeones: endivias con circulitos de queso de cabra, tortilla de cebolla y un nesquik en un tazón tan grande como el de esta mañana:

7 abr. 2012

La librería de las nuevas oportunidades, de Anjali Banerjee

Jasmine está hecha polvo: todavía sigue enamorada de su marido, que pronto se convertirá en ex porque la engañó y la engañó y la engañó. Como el lobo cuando sopló y sopló y sopló, sólo que en lugar de tirar abajo las casitas de los Tres Cerditos, el ex de Jasmine lo que hacía era tirarse a otras. Menudo panorama. Y Jasmine, que está tan triste y nota que se está convirtiendo en una sombra de sí misma, sale de la gran ciudad corriendo que vuela. Va a parar a una isla pequeñita, su verdadero hogar. Allí la espera su familia con muchas ganas de acogerla entre sus brazos y curarla a besos y disgustos. Y si en el pack metemos a la dulcemente excéntrica tía Ruma, que se escapa a India durante un mes dejando a su sobrina encargada de su librería, la historia está servida. Así que ahora Jasmine no sólo tendrá que empezar a lamer sus heridas y volver a creer en el amor, también deberá hacerse cargo de la librería de Ruma. Una librería que se enfada cuando le limpias el polvo, le descolocas los libros o haces como que no estás viendo los fantasmas de escritores muertos que se pasean por sus pasillos. Pues eso, ¡bienvenida, Jasmine!

Ésta es la historia de un libro que empezó muy bien, que a la mitad se quedó sin fuelle y que terminó sin más. También es la historia de una novelita que comenzó hablando de penes y ex maridos más traidores que un refresco de gasolina, y se despidió con un final de esos en los que terminas sudando azúcar, no importa cuánto desodorante te eches.

Anjali Banerjee ha escrito una obra simpática, bonita, divertida, tranquila y algo sensual. Todo a raticos. También la ha hecho previsible, redundante, típica, arrítmica y facilona. Un poco de cal y otra de arena. Pero me ha gustado. Lo bueno es mejor que lo malo, la señora escribe bien y ese mensaje de "el amor todo lo puede, tú espera y verás que aparece tu príncipe indio y te come a besos" calma a cualquier fiera. Aunque supongo que estoy siendo tan generosa porque La librería de las nuevas oportunidades ha llegado a mi vida en el momento adecuado: necesitaba pasar las páginas sonriendo y eso es lo que me ha regalado. Además ha sido maravilloso sentir ese amor suyo tan puro por los libros.

6 abr. 2012

Abre el otro ojo y péinate la cara


Qué ganas me da la cubierta de Wonder, tan "estilo Las supernenas", de decirle a ese niño ¡¡abre los ojos!! Amenábar sabe bien por qué lo digo.

Y, por todos los cielos encapotados, me voy pitando a coger el bote de crema y embadurnarme la cara hasta que pueda hundir mi dedo índice en una pasta blanca. Porque siento la piel tirante, tirante, tirante. Qué noséqué me dan ese peine y ese peludo señor, ¡caramba! El poema de Quevedo debería empezar así: Érase un hombre a una mata de pelo pegado.
Y con esto os deseo unas muy felices vacaciones de Semana Santa. Aunque os toque estudiar, cumplir con obligaciones familiares, pasar frío donde se suponía debería hacer un calor de la órdiga o trabajar, no importa.

4 abr. 2012

El mini-tráiler más bonito de la película de LJDH


Y digo bonito porque a pesar de la violencia de sus escenas (quitando el besito y alguna cosica mona más), transmite una delicada calma. Claro que en parte la "culpa" la tendrá la suave voz de Taylor Swift.

Buenas noches, mundo, que pases unas felices vacaciones de Semana Santa.
Ah, hoy a mi ordenador le ha visitado un troyano y me he terminado La librería de las nuevas oportunidades.

3 abr. 2012

Sesión de fotos para Esta noche no hay luna llena

Esta noche no hay luna llena es la última novela juvenil de Care Santos y una de las apuestas más recientes y con mejor pinta de SM.

Por lo visto habla del amor, de dos criaturas que se llaman Olivia y Abel, y de momentos cruciales.

No conozco a ninguna Olivia (salvo la de Popeye) ni a ningún Abel (como no sea aquel de la Biblia...), pero sí sé algo del amor y de momentos clave, y del amor en momentos clave, y con eso me basta para querer zambullirme con calma en esta historia (por si acaso sin expectativas, claro, como en toda nueva lectura). Aunque antes, como su edición es tan bonita, está tan cuidada y viene regada con tantos detalles, se merecía una sesión de fotos casera.

Seguimos pronto. De momento me voy volando porque me esperan tres horas y media de pasión. Pero la de San Mateo, no os vayáis a pensar.

Jennifer Lawrence (Katniss Everdeen) en QUÉ!

"No hay que ser como corderos, ni ir todos por el mismo camino." (Fuente de titular idiota)
Y como no hay frase más sensata, yo no añado nada más.
Buenas noches, mundo. Sé libre.

1 abr. 2012

Algunos editores de literatura juvenil

Me entra el pánico cuando un editor de literatura juvenil me dice "chica, Alba, no vamos a comparar una novela comercial con una buena novela, ¿estamos locos?, ¡no son lo mismo!" No exagero, y por eso me dan tembleques, me bailan los ojos y se me queda la garganta seca.

Es un problemón que desde el corazón del mundillo ya haya profesionales tan desesperanzados y desviados del buen camino. Así, la consecuencia la tenemos ahí, delante de nuestras narices, en nuestras estanterías, en las librerías y en los catálogos de novedades: las cosas están empezando a hacerse mal. Se empieza a confundir literatura juvenil de masas con mala literatura juvenil, con literatura pobretona, poco profunda y hecha con prisas, con literatura de tópicos inaguantables y personajes de usar y tirar. Esto sí que es estar locos.

¡Claro que una novela tremendamente comercial puede ser tremendamente buena! ¡Encuéntrala, secuéstrala si hace falta! ¡Hazla tuya, hazle el amor apasionadamente dándole besitos en el lomo y la contracubierta! ¡Y luego publícala, mímala hasta que se harte, y logra que los lectores la adoren y la compartan con sus amigos!

Si perdemos la esperanza en que la buena literatura pueda ser literatura para todos, lo habremos perdido todo y estaremos poniéndoselo muy fácil a la literabasura.
#YoTengoEsperanzaEnLaLJ
#Feliz1ºDeAbril