

Los dientes de Totoro son incluso más grandes que los del lobo feroz y serían muy capaces de triturar a Caperucita en un par de perezosos bocados. ¿Qué es entonces lo que diferencia al lobo del achucha-peluche? Los ojicos, el espejo del alma.
Aunque quién sabe si el lobo era tan malo en realidad: que fuera grande, oscuro y peludo, y tuviera fauces y garras que daban miedo, no quitaba que pudiera ser un animal simpático capaz de echarse a Caperucita sobre el lomo y llevarla sana y salva hasta casa de la abuelita. Que en buena hora, por cierto, se fue la abuela a vivir al corazón del bosque, caramba. ¡Y en buena hora enviaron a la niña a pasearse por él con una cestita repleta de ricas viandas!
Buenas noches, ¡ya es casi fin de semana!
Interesantes divagaciones. Sin embargo, todo queda en una hipótesis.
ResponderSuprimirBuenas noches, Alba.
Me gusta tu versión del lobo, para mí esta bastante trillado eso de que se quería comer a caperucita.
ResponderSuprimirTengo entendido que en la historia original terminar por comerse a ambas. ¡Eso si es un final! :)
ResponderSuprimirjajajajaja!!!!
ResponderSuprimirJajajaja no pensé que Totoro fuera un lobo xD le veía forma de gato ... estaba perdida
ResponderSuprimirTotoro no es un lobo, eh, eso son cosas mías, Brizz :P.
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