29 jun. 2011

¿Era necesario, señora G?

Resulta que ahora Claudia Gray, que ya estaba en la recta final de Medianoche, se ha contagiado del virus "acabo de terminar mi saga maestra, ¿y ahora qué hago con mi vida?, pues continuarla con un spin-off, ¡porque yo lo valgo!".


Medianoche es esa saga que en su momento me atrajo, pero que ya a partir del segundo volumen comenzó a producirme escalofríos y escalocalientes; demasiado amor empalagoso a golpe y porrazo para mi gusto no tan exquisito .

¿De verdad era necesario? Creo que con la serie original ya había bastante. No sé, eso de auto-reciclarse tanto y exprimir lo poco que te queda ya está muy visto... Al menos el nuevo peso pesado será Balthazar, el malote~buenote que tanto gustaba (más que los protagonistas, naturalmente). Sobre esto se debatió aquí, ojalá hubiera tenido a mano este nuevo ejemplo, porque me habría puesto las botas (ё∀ё).

Y si alguien se pregunta: ¿y ésta, cómo es que quiere comerse el libro de Balthy con patatas pero jalea con mucho amor el spin-off de Vampire Academy, Bloodlines (¡¡EL 23 DE AGOSTO!!)? La razón es tan subjetiva como que me parece que VA es infinitamente mejor que los vampiros hormonados de Gray, por no hablar de que Richelle Mead tiene también mucha más gracia escribiendo que su colega de gremio. Pero como siempre, para gustos...

► Más de cuellos repletos de venitas ricas: tráiler en castellano de Amanecer Parte 1.

24 jun. 2011

Brave, espero que MUY pronto


Lo nuevo de Pixar, Valiente (me pregunto si la traducción será literal), con una protagonista pelifuego llamada Mérida y reminiscencias de los Grimm. ¿Qué más se puede pedir, aparte de este fantástico cartel? ¿Y qué serán esos bichitos azules tan brillantes, tan ghiblis?

23 jun. 2011

Let's Pacheco en... llamas

Más en el Tmblr de Laura Pacheco, hermana de Carmen Pacheco, la chica de En el corazón del sueño.

¿El porqué de esta tira? Que ya es verano, pronto arreciará el sol (al menos en mi pueblucho, porque en otras partes del mapa sé que os estáis deshaciendo), una cosa llevará a la otra y... ¡enseñaré el blanco de mi piel! Piernas, brazos y lo que no se ve, tooodo BLANCO. Recomiendo a mis allegados pertrecharse con unas buenas gafas de sol ☆ヮ☆.

22 jun. 2011

Lee Price y los pasteles en la bañera

Tortitas con chocolate, una tarta de limón que tiene pinta de estar de muerte, unos bollitos rellenos de mermelada y seis botes de helado; éste es el trabajo más reciente de Lee Price. ¿Queréis ver qué otros pastelillos se come la modelo con mucho, mucho estilo y sin ningún complejo? Al carajo con la operación bikini ;).

Después de probar a Price también podéis hacer lo mismo con el último artículo de Estela, que opina sin pelos en la lengua pero con muchísimo respeto.

21 jun. 2011

Cincuenta y dos y dos

Hoy quiero dedicar estas palabras.

Hace cosa de un mes encontré a dos gatitos en un patio interior. Miento, había tres, y una gata que era la mamá. A la semana dejé de ver a la gata y a uno de los cachorritos. Así que quedaban dos, pequeñitos~pequeñitos, todavía con pelusilla. Daban una penita tremenda, refugiados en un patio de baldosas sucias y grises, sin una madre que les llevara comida y con el peligro de aventurarse un día un par de metros más allá y llegar a la calle, con la carretera bien cerca.

Uno, el del mal genio, era negro como el carbón, con un par de heridas en la cara que bordeaban una nariz muy chata, como de felino grande; las heridas ya estaban cicatrizando. Y otro, intuyo que esta vez hembra, blanquito y gris, con unos ojazos preciosos que te miraban de verdad. Era imposible llevármelos o encontrarles una casa, así que cada vez que podía les llevaba agua, atún o latitas de comida. No, no podía hacer nada. Pero nada. Y menos llevarlos a una protectora, en esta época más desbordadas que nunca de cachorros y animales abandonados (la crisis, la mala gente, la muy mala gente...).

Ayer estaba buscando una solución desesperada cuando ocurrieron dos cosas. Se me ocurrió llamar a una clínica veterinaria conocida que siempre que tiene un huequito libre acoge todo lo que puede (y gratis, y con mimos, y con cuidados; para ponerles un altar), pero con siete gatos pequeñines a su cuidado no les quedó más remedio que decirme que no. Aunque intentaron echarme una mano y me dieron varios números de teléfono, entre ellos el de una señora "muy maja y muy buena" de una protectora. La llamé y volví a escuchar el no. Pero su negativa fue triste, agotada y llorosa: me explicó que al día siguiente, es decir, hoy, iban a llevarle cincuenta y dos gatitos recién nacidos. Lloró porque no tenía medios para acogerlos, porque ya tenía muchísimos felinos en la protectora; lloró porque hoy van a sacrificarlos. Cincuenta y dos cositas pequeñas, peludas, calentitas, ronroneantes, más listas que un demonio, dulces y traviesas.

Me despedí de la señora deseándole suerte y fuerza. Apagué el teléfono y me puse a llorar en medio de la calle. Menos mal que estaba conmigo el hombro en el que siempre lloro.

Cincuenta y dos gatitos. Y ese sería un caso entre miles y miles. Volvimos a casa y dimos un rodeo para acercarnos a ver al malgenio y su hermana. Pero no estaban. En el patio había restos de agua y una lata de comida, pero ni rastro de la pareja. Dimos una vuelta al edificio pensando que algún vecino se habría hartado de darles cobijo, pero no hubo forma. Volví a mirar horas después y tampoco.

Hoy ha sido un día bueno por varias cosas, pero muy malo por los cincuenta y cuatro. Por eso dedico estas palabras y un cariño inmenso a los cincuenta y dos gatitos que a estas horas no sé si seguirán con vida (que no les duela, que no se enteren, que no pasen miedo, por favor), y a los dos gatitos del patio, porque espero que ayer sólo estuvieran demasiado perezosos como para salir a saludar y enfadarse porque me acerco demasiado.

19 jun. 2011

Están echando Bambi

Ésta es una película con la que siempre lloro. Así que vamos a hacer una cosa, culos sofateros de domingo: meriendo mientras se mueren la mamá de Bambi y la perdiz que echa a volar cuando llegan los cazadores, y vuelvo cuando la tormenta amaine y el cervatillo empiece a jugar con Tambor, Flor y Faline.

17 jun. 2011

Me sustraen un limón, medio limón

Estaba tratando de embutir en una maleta pequeñuela un par de bikinis, unas chancletas, una toalla gigante con el juego del parchís estampado, algún pantalón corto, cuatro libros y un portátil cascado... cuando han llamado a mi puerta. La de la calle no, la otra, esa que bien podría conducir al insondable camino de las hadas.

Abro, miro y no hay nadie. Pero me encuentro un sobre amarillo en el suelo, de esos de Correos de toda la vida. Lo recojo, cierro, voy a por una tijera, rasgo la sorpresa y caen varias fotografías. Instantáneas rápidas y borrosas. Las miro y remiro. No hay duda: ¿los limones, el bote de nesquik y los filetes de tofu que guardaba en la despensa de la Tienda de las Horas? Lejos de donde deberían, en la guarida del lobo, sustraidos con vileza. Pero es que no se me ocurrió echar el cerrojo, ¿para qué iba a querer alguien llevárselos? Hay que ver con la caradura de la gente. Que se compre sus propios limones, su nesquick y su comida vegetariana.

Investigación en curso, por hoy no digo más; creo que recurriré a las artes de la joven Mir. Se despide la lijera, radulta y bloguera, adjetivos elegidos antes de abrir el sobre. ¿Y si cito a la reina de los corazones en uno de sus mejores momentos? Mientras me quedo con la Pantoja, la Panto, muy sabia en estas lides.

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¡Lijera, radulta y bloguera!

En mi vida soy muchas, muchas cosas, pero había que aclarar qué soy exactamente en la casucha, antaño (hace un rato) subtitulada así: novela juvenil y romántica adulta. ¿Qué soy de verdad de la buena? Letrera, sí; gatuna, también; y, oigan, guerrera a tiempo parcial. ¿Pero y qué más? Lijera, porque lo mío es la literatura juvenil; radulta, porque también lo es de vez en cuando la romántica adulta; y bloguera, siempre bloguera de mis cosas.

¡Buen fin de semana!

16 jun. 2011

Cosas de diario

Estar comiendo galletillas con Nocilla y que desde la cocina llegue un olor a mar y gambas que tumbaría a cualquiera.

Sacar la ropa de verano del baúl, descubrir que olvidaste que tu vestido más bonito perdió un botón allá por agosto y tener que cambiarlos todos porque el desaparecido, de tela bonita, a saber dónde quedó. A coser y sin dedal, para que pinche.

Que den las cuatro de la madrugada y, mientras escuchas en la radio tu programa de todas las noches, hacerte una ensaladita de tomate y cebolla. Al rato, descubrir que la cebolla de madrugada no es buena idea. A la mañana siguiente, confirmarlo.

Ordenar la habitación y llenar dos bolsas de basura.

Ir al cine a ver mutantes, beber una cantidad ingente de cocacola durante la primera parte de la película y pasarte la otra mitad bailando en la butaca porque necesitas ir al baño a hacer pis.

Echar cuentas y comprobar que haces un trabajo gratis. Pero lo haces para salvarte el culete en otro, qué remedio.

Bucear entre apuntes y hacer trampas como en Jumanji, es decir, comprobando todo el rato cuántas hojas quedan para terminar el tema X. Y sentirte como en El día de la marmota, sin salir del bucle del "¡¿cuánto queda ~ esto ya lo he vivido ~ no avanzamos, señores?!"

Postear en el blog de LJDH y que el atontado odiador de turno me ponga de putilla para arriba. Disfrutar de su cobardía y desearle, un poco pijamente, "No te odio, pero ojalá que tu Kinder no tenga sorpresa" (grupo en Facebook, por si las dudas).

Buscar una imagen para ilustrar el post, clicar Nocilla en Google Imágenes (principalmente porque me había entrado hambre, no se vayan a pensar) y que te salga una niña diabólica mientras mira a su madre prepararle la merienda.

Tener en la mesilla Si tú me dices ven lo dejo todo... pero dime ven del crack Espinosa y verme obligada a ignorarlo hasta la semana que viene. Y por Dios que como se me ocurra echarle un vistazo al libro, que baje un ángel o suba un demonio y me rapen la cabeza. Con lo que está costando que me crezca el pelajo, me parece una buena auto-amenaza.

Guardarme un as en la manga para esa semana que viene.

15 jun. 2011

Un poco paranormal

Mientras en Facebook gritaba en bajito sobre olivos, dientes, nervios, la familia de las cuerdas y una paramnesia para encerrar, de repente me encuentro con que existe el grupo "¡Ah! ¿Es bronceado? Creí que te habían atacado un montón de subrayadores naranja". Y como a mi vera tengo un fosforito del color del sol en un buen día, TENÍA que venir aquí a contarlo. Y ya de paso, seguir con la tontería.

Hay otro grupo, "Vivir en la inopia mediante la negación de la evidencia", que me define como si me hubiera parido, porque no hay cosa que se me dé mejor; eso y ser la procastinadora más grande... aunque en esto ya tengo compañeros en "Soy especialista en dejar las cosas para ultima hora". También son de los míos los personajes de "Ser virtualmente activo y estar socialmente muerto" y "Ducharse con el agua en estado de ebullición": un poco triste lo primero, pero un placer salvaje y reiterado lo segundo.

Llegados a esta línea, os habréis dado cuenta de que lo mío es "Hablar sin contemplar la posibilidad de intención comunicativa alguna", espero. Versiones de esta frase me las repite Óscar constantemente, pero en general es como hablar con las paredes. También me dice que por qué y para qué leo novedades lijeras de futuro poco alentador; es incapaz de explicárselo. Y yo, sin respuesta, las pruebo y me chafo, como me ha ocurrido con Paranormal, de Kiersten White. Sólo adelanto que sí, que menudo acierto mantener esa portada original TAN atractiva, pero qué historia, caray, que lejos de ser la vuelta de tuerca que el género estaba esperando, como asegura la frase que envuelve la cubierta, alimenta un cliché tras otro y resulta previsible e incongruente en trama y elenco. Tiene puntazos, como la sirena con voz robótica, la perversa locura ilógica de las hadas o la un pelo original misión internacional de contención de seres paranormales... pero casi que se queda ahí. Para acabar de matar esta recomendación de Cuore en rosa chicle, el lenguaje, los chistes tan poco graciosos y las conversaciones tontas le hacen a la novela un flaco favor. Le daría un aprobadillo porque cumple su función y probablemente entretendrá a crepusculer@s, pero c'est fini. "El grillo que chirría después de un comentario sin ningún tipo de gracia".

Y como "esto sólo lo arreglan las señoras", apago y nos vamos. Aunque antes de hacerlo, y para aliviar mi conciencia, os confieso que me he tomado alguna licencia en puntuaciones y tildes. Porque "Soy una rebelde, sigo acentuando el sólo desafiando a la RAE" y por supuestísimo "Me niego a que i griega pase a llamarse ye". Y ahora me retiro a tiempo para no "Ir a los exámenes con pintas de náufrago" o, como dicen otros, "Me retiro a mis aposentos". Hay que ver la de verdades impepinables que se encuentra uno en Facebook.

Posdatas: "Culpo a Jumanji de mis altas expectativas en cuanto a juegos de mesa", "La muerte de Mufasa aún es uno de los sucesos más trágicos de mi infancia", "Adobar un filete no es pasarlo a PDF", "¿de dónde saca Fermín de El Internado el tiempo para cocinar para 300 niños?" (yo tampoco me lo explicaba) y "El círculo vicioso de no encontrar las gafas porque no las ves".

14 jun. 2011

Lío de faldas


Prometí un artículo y deuda es, pero todavía se fragua en el infierno de mi mente, que hierve de cosas.

11 jun. 2011

Visión doble


Ahora estas migajas para no salirnos del camino, luego un artículo que pensé ayer.

9 jun. 2011

Los placeres de la correctora

Iba a contaros unas milongas sobre pizza con doble de tomate, la historia lingüística (inventada) del verbo recopilar, el genial anuncio de Fanta Naranja y lo mentirosos que suelen ser los subtítulos de las películas que pone Renfe en sus trenes. Pero no, porque me aburro hasta yo. En lugar de eso me quedo con los placeres de ser correctora.

De acuerdo que a veces corregir (y reescribir) desquicia. Mucho no, muchísimo; según el texto, según el escribiente (si en radio vale escuchante...). Aunque otras es una maravilla, porque lees y disfrutas, y también aprendes. Cueces y enriqueces, vaya. Algún día me gustaría, creo en mi inocencia, convertirme en buena correctora editorial, sobre todo porque ahora este puesto parece desnudo y al descubierto: no hay más que abrir un libro al azar en la librería y admirar su más que probable salvajada de faltas de ortografía. Mientras me trabajo ese algún día corrijo en El Tiramilla, algo que no está mal, oigan, porque me sirve para entrenar. Y disfrutar, vivir en mi piel lo que cuentan sus escribientes; como el artículo que acabo de dejar listo para este viernes. Ahora quiero ser librera.

Filóloga de carrera, correctora de afición, librera de ensoñación, escritora de algún día.

2 jun. 2011

Domingo de feria muy, muy lijera

Después de días, vuelvo a la casucha; y después también de muchas cosas, y emociones, y cambios, y decisiones. ¡Y trabajo sin hacer! Lo que me queda de semana va a ser fino... Lo que está claro es que ahora necesito procrastinar un poco, así que saltemos a algo con más enjundia, la Feria del Libro de Madrid.

Pasé en ella el domingo enterito, que estuvo lleno de sol, paseos buscando sombra, un rato en las barcas (sigo sin saber remar recto), bicheos a libros y un especial vegetariano de hamburguesa sin hamburguesa en un cachito de césped donde se vino a tumbar una joven gata embarazada a la que le gustaron los palitos de queso. También me fusioné con un mar de gente y admiré casetas y pabellones engalanados con mucho gusto, como el de Mapfre, que parecía haberse adelantado a San Valentín, del que colgaban miles de papelitos rojos. Tanto me, me, me se entiende que fue un nos, nos, nos (Nos de aquí en adelante).

Además de regalarle al cuerpo un descanso merecido ganduleando por ahí, ¿sabéis a quiénes di dos besos grandes? Por la mañana, a Jorge Gómez Soto, ese pedazo de pan tan simpático y buen lijero (aquí la prueba). Ya le había conocido en carne y hueso en la gala de los Premios SM de este año, pero la despedida fue breve y me supo a poquísimo, por lo que volver a verle fue un gustazo, aunque el encuentro fuera rapidín porque ese día se erigía como bicho y le tocaba firmar ejemplares a puñados de sus libros. Me hubiera gustado sacarle varias fotos chulas, pero la cámara de fotos se zambulló en cocacola y más o menos pasó a mejor vida; es decir, la encendías y se encendía, pero apretabas el botón de fotografiar y no hacía caso, o lo hacía pero después se liaba a seguir flasheando por su cuenta. Así fue como conseguí fotos de pies, culos y pañuelos de mocos en el suelo.

Ya por la tarde Nos y varios tiramillotes fuimos a por Begoña Oro, tan estilosa y simpática como siempre, a la que también había saludado por vez primera en los Premios, pues ella era la Gran Angular. Para hacer tiempo porque llegamos a la caseta de SM antes de hora, nos quedamos en el camino de la trasera... por donde de repente apareció la Oro y todos nos pusimos nerviosos porque parecía que estábamos ahí para asaltarla y comérnosla con patatuelas; ay, torpones. Al poco ratito nos acercamos a la caseta, donde la princesa del premio ya firmaba y sonreía. Maja, majísima, y con ganas prohibidísimas de contarnos todavía más cosillas sobre su nueva novela, que recoge a un personaje de Pomelo y limón. Mal que me pesara, se quedó sin foto.

Y así, en buena compañía y tras un día en gran parte glorioso, para cuando metimos zapatillas y sandalias en casa ya se había hecho casi de noche. Por cierto, como ya es tradición, en la Feria no me compré ni un libro. ¿Lo remediaré este nuevo fin de semana? Sólo pido que salga el sol, ¡que salga el SOL!

1 jun. 2011

El leoncillo de Oz: "Vale, ¿y cómo cojo yo su coraje?"

Esta clase de humor no suele ser santo de mi devoción, pero hoy me encuentro especialmente salvaje .