24 may. 2011

Se escuchan chispas de varitas...


Tirando millas, mamá

Hace un rato, maletón de color rojo en mano, he llegado a mi ciudad. Lo primero que le he dicho al taxista (porque a esas horas de la noche aquí dejan de inventarse los autobuses) es que olía "a como siempre". Se ha sonreído un poco y enseguida se ha animado a charlar: hemos hablado de sus hijos y el fútbol, de sargentos de la mili, de jotas navarras, del calor que ha hecho estos días y del chupinazo de San Fermín desde la playa de Benidorm. Da gusto encontrarse con taxistas así de majos.

Por fin en casa, con los dos pies sobre el suelo de parqué oscuro. Primero mi padre, un beso rápido porque hablaban de política en la radio. Después una de mis hermanas, repantingada en el sofá y tapadita con una manta de patchwork mientras veía algo en la tele. Luego mis dos gatas, mis gatitas, que venían a saludar y ronronearme (segundos más tarde no se les ha olvidado pedirme comida, ojo). Las siguientes han sido mi otra hermana, que navegaba por la red de redes huyendo del batallón de apuntes que la esperaba sobre su escritorio, y mi madre, que como hoy venía yo ha esperado a acostarse hasta que fuera a darle las buenas noches. Y aquí quería yo llegar, porque entre muchas otras cosas me ha dicho: "¿Es que ya no escribes bwitters?" Si hay algo que no soy en casa es una buena comunicadora de mis cosas, y creo que lo que escribo en esta casucha le sirve a mi madre para seguirme a veces la pista... pero como últimamente la vida ha estado un poco revuelta, aquí no ha habido ni bwitters ni nada reseñable. Pues bien, esta noche buiteo, y lo hago arrebujada entre las mantas, con una gatita calentándome las piernas y la ventana abierta (huele de maravilla). También pensando en los cuatro libros que tengo que leer esta semana y yéndome con intención por los cerros más escapistas (◢◙◣益◢◙◣).

Que sí, que autoengañarse y dejar para mañana lo que puede hacerse hoy no es lo ideal. En fin, qué noche más buena hace, noche de campamento. Noche de planes contados .

19 may. 2011

Una libélula

Ahora que la casucha vuelve a funcionar a pleno rendimiento (sólo falto yo de enchufarme a la corriente), que el .com y casi dos mil feed-readers han regresado como buenos hijos pródigos, que hoy me han dado una buena noticia y que no tengo ni un segundo de tiempo para escribir esto pero lo hago...

Hablemos de las tetas de Pe, que en la premier de la cuarta entrega de Piratas del Caribe estaban ahí arriba, bien altas, maduras y orgullosas, presidiendo un escote que ya me gustaría a mí. Preguntémonos a dónde va el tiempo perdido, dónde se esconde y quién lo custodia como si fuera el verdadero grial. Vetemos la frase "no dejará indiferente a nadie", porque no hay frase que deje más indiferente. Y pidamos a las musas del verano casi en ciernes (¿será correcta aquí la locución?) que los bañadores, bikinis y trikinis nos queden estupendamente sin mover un dedo y sin importar cuántos cruasanes engullamos. Claro, que por pedir, pidamos libros cañón, novelas acojonantemente buenas, obras que roben el aliento y no lo devuelvan.

Y roguemos a los cielos por una bonita libélula muerta ayer en el patio de mi casa. Mis gatas, como buenas felinas, no hicieron caso de los gritos que les eché a través de la ventana y, entre zarpazo y zarpazo, dejaron al bicho medio muerto en el suelo. Llegué allí corriendo, les regañé muy enfadada mientras me echaban esa mirada cariñosa de "no te entendemos, pero mira qué cosita tan grande y tan brillante te dejamos como trofeo" y tuve que rematar yo la faena con mis sandalias de verano para que la libélula dejara de agonizar e intentar mover esas alitas rasgadas. ¡No me gusta matar, caramba! Pero esto es el pan de cada día con los gatunos. También a Jamie, el protagonista de Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea, le ocurría lo mismo que a mí, aunque su animal, un gatazo atigrado muy bueno pero muy salvaje, le dejaba de regalo ratones y conejitos.

14 may. 2011

¡Oigan, oigan! ¡Oigaaan!


Blogger no es infalible, ni impenetrable, ni imbatible. La fortaleza lleva tambaleándose unos días, y prueba de ello son los posts desaparecidos o los blogroll alterados (el mío se había vuelto TAN desactualizado, pero tanto, que he tenido que borrarlo). Para colmo, he tocado algo que no debía y el ".com" se ha ido por donde vino, al carajo. Soy-una-torpe ヾ(@°▽°@). Mientras la plataforma se hace el cura cura sana unos días y yo me entiendo conmigo misma, esta casucha regresa al "blogspot.com", qué remedio . Ay, si al menos el ".com" redireccionase bien...

11 may. 2011

En Fukushima necesitan libros y semillas

Libros y semillas es lo que demandan desde aquel pueblo, un punto del planeta sacudido por olas gigantescas y temblores de tierra. Piden más cosas, pero sobre todo libros y semillas de flores para fortalecer la esperanza en un mañana mejor.

El otro día, sentadita en el sofá y al calor de una mente inquieta, vi en la televisión un reportaje sobre el brutal desastre de Chernóbil. La zona es ahora de color gris, la tierra sigue infértil y contaminada, y la naturaleza y los animales salvajes sobreviven como un milagro en una zona cero como esa. ¿Qué habrían pedido las gentes de Chernóbil para sus niños?

Libros y semillas de flores: historias para calmar y preciosos colores de mil aromas.

10 may. 2011

Su hermana vive ahí, sobre la repisa de la chimenea

La hermana de Jas y Jamie se llamaba Rose. Rose murió en Londres por culpa de una bomba y su cuerpo se hizo pedacitos. Ahora es Annabel Pitcher la que cuenta esta historia de ficción sobre realidad, y aquí estoy yo devorando página tras página, página tras página.

Ésta es una tarde para calzarse en la nariz unas buenas gafas multicolores. Sin duda, sin dudas.

9 may. 2011

El verdadero Edwi, pálido y tembloroso

Edward: He pasado aquí todas las noches... Mirándote dormir...
Bella
:
¡Oh, Edward! Eso es tan romántico...
ACOSADORES. No son románticos. Son espeluznantes. Llama a la policía. .

7 may. 2011

Ayer hablaba del amor, y hoy...

Hoy me ha dado por pensar en la muerte. Tal vez porque llevo tres noches soñando pesadillas horribles (me comen, me acribillan a balazos, me dan caza...), quizá porque hago sonar la radio justo cuando tocan los informativos, que me regalan las orejas de cosas feas, o a lo mejor porque esto es lo que pasa cuando el cerebro se hincha de tanto estrés. Nueces, tengo que comer nueces, esa suerte de cerebritos tan ricos; dicen que son buenas para la memoria, esa que se pierde cuando... ¿? Cuando uno se estresa, lo dijo Punset.

He pensado en la muerte. Aviso que no he profundizado mucho, ni siquiera he rascado la primera capa de la cebolla; y por tanto tampoco he logrado conclusiones iluminadas. Pero he llegado a un punto desde el que partir la próxima vez que me dé por pensar: ¿por qué tenemos tantísimo miedo de morir si millones de criaturas llevan haciéndolo durante milenios, y si una vez ya estuvimos muertos, además? Y aclaro esto: ¿no nacimos de la nada, no fuimos nada, no no-existimos en algún momento? ¿Por qué tanto pavor a un estado tan natural? Claro, que lo que más aterroriza no es criar malvas, sino el camino hacia ese jardín. Que no duela, que no duela, que no duela. Y que los que se queden atrás sepan sobrevivir.

Qué oscura y llana me he puesto hoy... Por lo visto tiene sus consecuencias no dejar de trabajar ni para respirar, airear la cabeza o alimentarse en condiciones. ¡¡Por fin es sábado (ergo día festivo, claro)!!

5 may. 2011

Con afecto, Pablo Neruda

Poema número 20 de sus poemas y la canción desesperada.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: “La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos”.
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Cómo para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y estos sean los últimos versos que yo le escribo.

Por mucho que lo escucho (el otro día en la radio con una voz que me encanta, qué maravilla) y lo leo bajito, nunca me decido: ¿cuándo y por qué juntaría y separaría unos versos de otros? Qué poema tan bonito, caray.

4 may. 2011

Non gratas en cohete

A Kiko Rivera le han dado Supervivientes para que callen bocas, es decir, para asegurar a la gente que no es ese vaguetón con ganas de fiesta y cerebro de paja de la prensa del corazón (yo no me pronuncio, a saber).

Ojalá tuviera yo mi Supervivientes particular para demostrar que a veces soy un poquito mejor persona de lo que aparenta mi piel. Además, hay que tener en cuenta que una isla en paz con el mar sería buena para gritos esporádicos, de esos que no puedes echar en casa o en la calle sin que te expedienten. Y al final, claro, haría la isla mía para permitir la entrada sólo a mis personas gratas y dejarnos de hipocresías con el resto, porque a pesar de todo una se cansa de enseñar los dientes con la gente a la que le desea una nave espacial y mucho combustible para viajar lejos y para siempre. Ardo en deseos de que me dejen ser una quinqui, mua-ja-...-ja.

Y yo que venía a quejarme por el uso incorrecto de algunas palabras y reivindicar que temática se dice tema, problemática, problema, y climatología, clima. ¡No por ser más largas y modernas estarán mejor dichas, caramba! Y hay que ver qué mal me han salido las lentejas de hoy...

3 may. 2011

"Dientes, dientes, que es lo que les jode"

Vengo de leer a la Oro: ya sabéis, la pomelo limonera. Y lo hago girando el pescuezo y deseándole un masaje con cariño, porque una vez más salgo del blog de la pinillista con los ojos mirando hacia el cerebro de tanto agitar la cabeza. Arriba y abajo, arriba y abajo, agitar y golpear, agitar y golpear. Entre muchas cosas interesantes, el último post de la señora Oro Pradera dice así:
"Y luego está la vida, que te va modificando las dosis de todo eso -del dolor, del amor, de la mala leche...-, pero tú tienes que seguir escribiendo. Y ser el mismo escritor."
Como una flecha al corazón y algo que es cierto para escritores, músicos, pintores, matemáticos, peluqueros y pasea-perros. Y baldosistas, claro, que son esos que ponen las calles cada mañana cuando amanece, siempre iguales y de baldosas amarillas como las de Oz, sin importar el peso vital que carguen sobre espaldas y hombros. Al final todo se reduce a lo que murmuraba la Pantoja sobre los dientes. Pero, eh, oigan bien, no es fácil sonreír cuando en lugar de salivar la boca llora, aunque como dice la Oro,
"¡Ah! Pero para eso está el estilo."
{lee el post completo de Begoña} {cotillea los colores de P&L}

2 may. 2011

Autobombo de roma, ramo, rama

Últimamente me han hecho pensar y he pensado, y he tenido que escribir y lo he hecho. Ambos verbos con sus más y sus menos, pero con frutos al fin y al cabo, como este estudio de la rama romántica en la literatura juvenil que hube de sembrar en un tiempo récord hace dos estornudos (de ahí su falta de muchos adjetivos decentes, como la profundidad). ¿Leemos?