31 mar. 2011

Pomelo y limón, de Begoña Oro

Bajo nueve de mis yemas, el teclado; custodiado por una lamparita azul y entre la calefacción que calienta cuando le da la gana y el ordenador que se me cayó al suelo el otro día, Pomelo y limón. Un libro de Begoña Oro (La Oro, aquella que cruzó saludos y sonrisas con la princesa de España), con el que la simpatiquísima escritora este año se ha llevado a casa el Premio Gran Angular. Si queréis ver la obra por delante, dentro y por detrás, clicad aquí; y si os apetece cotillear una reseña más seriota y lineal que la que va a continuación, dadle al PLAY.

Me declaro princesa~sapo, o lo que viene a ser lo mismo, fan de los Pinillismos de María Pinilla, coprotagonista junto a Jorge Zaera. La suya es una bonita historia de amor adolescente, pero de ese AMOR en mayúsculas y con todas sus letras, aunque algunos piensen que ya no se estila. Sin embargo, pronto van a acabarse todas esas caricias en el cuello, esos susurros en la noche y esos besos que tantísimo les gustan porque saben a pomelo y limón. Como unos Romeo y Julieta, sus familias no se tragan; ni con un tazón de nesquik calentito. Para más inri y de sopetón, la prensa del corazón más amarillista ha acogido entre sus brazos tan traidores a Jorge y María. Los machaca, hiere y aparta, todo por culpa de los celos de una chica, las mentiras de unos cuantos y la desnudez inconsciente menos literal, que por culpa del poco respeto de algunos convierte en producto público lo que hasta ahora formaba parte de la intimidad. Aunque el AMOR es poderoso y sabe buscarse las mañas: María escribirá cartas fugitivas a Jorge, que la corresponderá no con palabras, sino con dibujos de mil colores.

La Oro me ha hecho querer escribir, pensar, estructurar, comprender e imaginar con más fuerza. Ha reunido con mucho acierto una trama sencilla, unos complementos firmes con raíces bien hundidas en un terreno fértil, una pluma estupenda con un estilo fresquísimo y original, y una serie de mensajes lógicos. Además, su manera de contar y hacer ver es simpática, amable y divertida, desde luego compasiva y personal, y totalmente profesional. Nos conduce a través de la historia con calma, frenando en las curvas y acelerando en las pistas; y sólo hace una parada en el camino para leer lo que escribe María en el blog que le regaló su mejor amiga, "Pinillismos" (bitácora que existe, cuyas entradas aparecen linkeadas desde la propia novela y que únicamente deberéis leer mientras la masticáis). Qué concepto tan bonito ese de "regalar un blog" .

He disfrutado de Pomelo y Limón mucho, muchísimo; y prometo guardarlo en la balda privelegiada de la librería de mi habitación porque el libro por fuera es precioso y por dentro guarda unos dibujos impresionantes y una fábula magnífica. Así, en plata, una de las mejores novelas juveniles que he leído en los últimos tiempos y de la que querría decir más, pero hoy estoy torpona y no me sale (*^ー^).

Bwitter (36)

Uno menos cinco igual a la feroz Nada.

Han sido muchas restas con poca lógica matemática, pero el color rojo no es de numeritos; tampoco el círculo que se pierde solo e intenta reencontrarse pero no da con ángulos buenos. Ay, las letras, cuánto calman pero qué poco colaboran con el estómago, que se estremece. Al menos datan, cuentan en el tiempo y permiten saborear el viaje. ¿Y qué más? Unas horas que me sobran, un tazón de leche ya frío y partes de arbolito blanco repartidas a mi vera.

A veces se nos van la fuerza, el valor y la inteligencia por la boca, y yo tan pronto la tengo muy grande como muy pequeña. Pero jamás dejo escaparse a la memoria, bien consciente, en ocasiones incluso sabia y generosa; tanto, que como en la canción promete estar agradecida, aunque olvide la primera parte de la estrofa porque duele.

Contado ab ovo, 'desde el huevo', y sin hombro. Buenas noches desde el Bwitter número treinta y seis, mi número de siempre.

29 mar. 2011

Bwitter (35) El gatito de Diana Wynne Jones

El otro día soñé que me iba de excursión, el mundo era pequeño como una bola oscura y yo daba a luz una especie de criatura con forma humana cubierta de pelaje de gato atigrado. Fue muy extraño, pero bonito, y sabía un poco a paz y fantasía luminosa. La noche siguiente me soñé en mi habitación al pie de estructuras gigantes de metal convertidas en fuentes de agua que a los pocos minutos se transformaron en un ejército de robots rellenos de balas. Fieros, con un solo ojo y cabeza pequeña, estaban liderados por fuerzas japonesas, al parecer el enemigo (tanta evidencia y simbolismo me quiere recordar a Laputa, El castillo en el cielo).

Estoy segura de que Diana Wynne Jones, la escritora del maravilloso libro El Castillo Ambulante, sabría sacar una historia con pies, magia y cabeza de todo esto, pero Diana murió el sábado pasado a los 76 años tras una larga enfermedad. Gracias por tus castillos, por Howl y por Sophie, señora Jones, no te olvido.


Cuatro bodas II: Rosas sin espinas, de Nora Roberts

Cuando en la página 272 de un libro pastelosón la organizadora de bodas aconseja a la novia que se muera... reculas un poco. Le dice tal que así: "inspira, expira, inspira, expira...". ¿Es que todavía no hemos aprendido la diferencia básica entre inspirar, tomar aire hacia dentro, y expirar, ponerse a criar malvas? Miren que como la interpelada haga caso, aquí en lugar de boda se celebrará otra cosa.

Leí Rosas sin espinas cuando se publicó a comienzos del verano pasado. Si recordáis el primer libro de la serie, Álbum de boda, Nora Roberts volvía con una historia trillada pero mona al fin y al cabo, muy en su línea. Supo darle vida al asunto con un grupo de cuatro súper amigas y creó un coprotagonista muy divertido. Pues bien, en este segundo volumen no ha sabido conjurar su magia: es aburrido, lento, previsible, soso, demasiado cursi incluso para una pirámide de azúcar y facilón. Con Roberts al frente, esperaba algo más que la química, las riñas, las flores y el sexo que podía ofrecer la pareja protagonista (la hermosa y delicada florista y el rudo arquitecto de tableta de chocolate), y ni por esas. Hay escenas calentorras, pero también mucha tontería, pájaros en la cabeza, falso romanticismo y personajes tan planos como una hoja de papel en blanco.

Me quedo sin ganas de continuar con los dos libros que cierran la serie y con el deseo de mejores buenas nuevas de la señora Roberts.

Bis bis

Me siento productiva, me siento productiva, me siento productiva, me siento productiva, me siento productiva, me siento productiva, me siento productiva, me siento productiva, me siento productiva, me siento productiva, me siento productiva, me siento productiva, me siento productiva, me siento productiva, me siento productiva, me siento productiva, me siento productiva, me siento productiva, me siento productiva, me siento productiva, me siento productiva, me siento productiva, me siento productiva, me siento productiva, me siento productiva, me siento productiva. Todo esto es un copiaypega para no perder tiempo. Porque me siento productiva, me siento productiva, me siento productiva, me siento productiva, me siento productiva, me siento productiva, me siento productiva. Todo clarinete.

28 mar. 2011

Bwitter (34) El poder del silencio, elemental

Del silencio cuando hablas, gritas y al otro lado callan. Prefieren mantener labio contra labio en un mutismo irritante, salvaje y que desafía toda cordura. La mía, esa que necesita escuchar una réplica, un nuevo aliento, algo más que una media sonrisa insultante.

El poder de las palabras es grande porque crea, mantiene y destruye, lo dije aquí; pero el poder de su ausencia es ingente, magnífico, diabólico. Mis pupilas están grandes como dos pelotas, los orificios de mi nariz laten, mis oídos palpitan por dentro escuchando sólo el tac~tac~tac de mis dedos aporreando el teclado en la noche. Pero yo rompiendo el silencio no es lo que espero, ni el sonidito de mis piernas moviéndose nerviosas mientras chocan entre sí sin ponerse de acuerdo, ni la caricia de mi uña rascándome una mejilla. Quiero sonido, aliento y palabras del otro lado. Porque no me gusta el vacío, no si yo no lo elijo.

A veces me gustaría elegir quién me lee. Tú sí, tú no, tú tampoco, vosotros sí, los de más allá también... Porque todo tiene consecuencias. También podría no elegir volcar aquí mis cuentos, pero esto, todo, ya forma parte de mí. Aunque a veces imagino un lugar pequeñito, más sencillo, más mío, mucho más anónimo. Pero luego afloran esa necesidad, ese ego con el que riño y ese querer compartir con todos y ninguno, y me rindo. Sólo un poco, oigan.

Sin solución y en silencio, a la cama después de un estudio en rosa. Grande el nuevo Sherlock. Y vanidoso. Y muy curioso. Y totalmente inconsciente, aunque inteligente. Con un cuello extremadamente largo y lógica brillante. Pero poco humano y lleno de silencios que estresan a Watson y a mí me enervan. Llamadme Watson.

27 mar. 2011

El rostro desgarrador de El mes más cruel


Este lienzo sale de la cubierta de un recopilatorio de relatos de Pilar Adón. ¿Quién no se ha sentido alguna vez (casi) como esta chica? Duele mirarla a los ojos, fijarse en la boca y su piel desnuda tal vez fría, y ver cómo los hilos deshilachados del tapiz caen por su rostro como lágrimas y pelo mojado. Y esa barbilla roja e irritada.

Hoy llueve.

26 mar. 2011

Bwitter (33) Do, re, mi, fa, sol, la, si; con bemoles y sostenidos

Me pasan "cosas" cuando escucho música. Pero música de la triste, nada de aserejés o Sarandonganosvamosacomer. Esas cosas entrecomilladas son muchas, pero siempre con un mismo esqueleto: me cosquillean los dedos de los pies, un cuchíbiri-cuchíbiri da vueltitas dentro de mi estómago como si quisiera rizarse entero, la cara se me calienta igual que a los personajes de los dibujos y se me erizan los pelillos de los brazos.

Dadme un poco de clásica con percusión de garganta profunda o una banda sonora como la de Gran Torino (o Pearl Harbor, que es la que escucho ahora) y me colgaré un par de comillas en cada oreja. Porque el otro día contaron por las ondas que alguien había dedicado su tiempo libre a estudiar quién es él la razón de que escuchemos música triste y me quedé con esta copla: porque nos emociona más que ninguna otra. Lo que ya no sé es si esto pasa con las letras... aunque adelanto que las prefiero poco dramáticas. Dadme un novelón y no sólo me emocionaré, también lloraré a moco tendido y me hipará el alma.

25 mar. 2011

In my mailbox (34) La toronja es una cidra de forma globosa

Hoy, para variar, hace malo en este pueblo, pero es un buen día porque estoy de relativo buen humor ("relativo", ojo al aparato) y no duele el cuerpo si lo sacas a la calle sin abrigar. También porque me ha llegado un papelito muy amarillo que anuncia que me espera algo en Correos, todavía no me remuerde la conciencia por el desayuno que me he metido entre pecho y espalda, y ayer me comí un pomelo y un limón mientras mordía las páginas de una de las mejores novelas juveniles que he leído en los últimos tiempos. Además, por fin entiendo el poder mundial de los helados, hace un rato Juan Ramón Lucas le hacía una oferta en riguroso directo a Blanca Portillo y ha sido la pera, y aún me queda un donete con el que teorizar ("luego" os cuento). Eh, y no olvidemos que es viernes y Matthew Perry ha tuiteado al universo que siente un poquito de amor por Kristen Stewart... con un par, friend.

¿Qué tal si aparte de charrar sobre comida os cuento ahora qué tengo desde hace unos días en mi buzón?


Muchas felicidades de nuevo a los zaragozanos Begoña Oro (Pomelo y limón, Gran Angular) y Daniel Nesquens (Mi vecino de abajo, Barco de Vapor) por haber sido el par victorioso de la 33ª edición de los Premios SM de este año, celebrada el pasado martes 22. Y muchas gracias a SM por los libros premiados: por fuera y por delante y por detrás, una auténtica maravilla; por dentro, pronto os contaré .


En esta entrada me he prometido explayarme bien poco sobre el día de los premios, en el que junto a varios tiramillotes asistí emocionada a la rueda de prensa de por la mañana y unas horas después a la gala de por la tarde-noche. Sin embargo, como sabéis que no puedo callarme, me permitiré este poquito: fue una jornada intensa y llena de letras, la princesa apareció guapísima y llegué a tenerla a un codo de distancia , varios escritores estuvieron la mar de majetes, el chocolate con donuts estaba para chuparse los dedos, la Oro reinó y me hice una carrera en las medias justo antes de llegar a la Real Casa de Correos. Torpe profunda y muy oportuna, esa soy yo.


Sujeto El vecino de abajo de Nesquens, en tapa dura con cubierta sabiamente recortada para mirar por la mirilla (se me escapan los tecnicismos de todo esto, lo siento) y unas ilustraciones muy de Cartoon Network que le dan al libro una vida increíble.


Más del Barco de Vapor: ¿veis qué curioso y qué mono y qué colores y qué todo? Estoy hasta por grabar un vlog para disfrutarlo todos juntos [ *ゝ ̄].


Y aquí uno de los dibujos de Jorge Zaera, coprotagonista de Pomelo y limón, el Gran Angular que impresionó a su jurado y a mí me ha dejado con los ojos como chiribitas. No es bueno, no, es lo siguiente, y para demostrarlo podéis aporrear el teclado sobre ESTA palabra.
[pronto lo reseñaré también aquí, claro]


| PD 1: el fondo de las fotos es mi maleta, llena de ropa, cables, libros, neceseres y bufandas, una roja. Y todos esos plurales a veces son un poco singulares.

| PD 2: la RAE dice que el pomelo es una 'toronja', que a su vez es una 'cidra de forma globosa como la naranja'. Me quedo con la primera palabra, pomelo, mil veces más bonita.

24 mar. 2011

Zarpo al amanecer en un barco que olerá a pomelo y limón



El martes fue un día de lujo:
de amigos, nuevas caras, libros premiados, apretones de manos y una sonrisa real y estilosísima. En cuanto arribe prometo fotos, letras y palabras bonitas; mientras, buenas noches y buen día después .

Por cierto, Jorge, la próxima me aseguraré de llevar un lazo como los del rodeo. Y estoy pensando en un GPS para personas, si es que toca verse en otro mogollón lleno de caras y gafas verdes mal graduadas (*^ー^).

19 mar. 2011

Bwitter (32) Sin complejos

Ayer vi este dibujo y me lo guardé: no sabía cuándo lo utilizaría, pero sí que iba a hacerlo.

Sin complejos, transgresora, al natural, complaciendo a la gravedad y desafiando el pudor de algunos; así me gustaría que fuera un buen personaje. Porque me he pasado un rato pensando en mí como parte del elenco de una historia escrita y no todo me ha gustado: como el ying, el yang, el blanco y el negro, yo también soy dos caras de una misma moneda, y una de ellas me gusta menos que la otra, porque está verde en trabajo, madurez y perspectiva.

Al menos de sentido común estoy servida y no tengo ganas de apuntarme a la nueva tontada venida de París, la Academia de Tacones, que enseña a las chicas a caminar con gracia subidas a unos tacones de infarto. Es decir, ¿pagar una pasta por un máster para reaprender a andar? No, gracias, chatas; seré imperfecta, pero no lela (≖‿≖щ).

18 mar. 2011

Portadista (63) Lo que el polvo soleado nos cuenta

Como bien sabéis, el mundo editorial no siempre tiene la suerte de contar con una de sal y otra de azúcar: a veces sólo tiene polvo y en polvo convierte sus cubiertas, tan faltas de originalidad que nos hace poner los ojos en blanco y sonreír mientras levantamos los hombros. Aquí va una de clones grandes y pequeños, algunos muy pseee.


Chicas, chicos, alas tangibles y alas pintadas, y tatuajes por todas partes.


La forma de sus rostros no es calcada, pero la expresión, el color, los labios, los ojos... Podrían ser buenas hermanas. Por no hablar de sus títulos, llenos de lunas oscuras y llenas, valga la redundancia. ¿Y si os digo que parte del título del libro de Schreiber es también el título de uno de los libros de esa saga lobuna de Hawthorne?


Máscaras de carnaval veneciano, estimo que compradas en la misma tienda.


Ya no sólo las neuronas, todas de huelga, han dejado de intentar aportar originalidad a las imágenes de las portadas: ahora hasta los títulos se clonan. ¿Se puede ser TAN vago? A veces más vale una cubierta en blanco que algo mal hecho...


En fin (*`∧´).


Otras primas hermanas, ambas guardadoras de secretos y peinadas en la misma pelu.


Cerramos la parca y breve portadista de hoy con este trío tan encantadoramente parecido.

Por cierto, ¡¡hoy ha salido el sol (>▽<)!! Y algo más: ¡¡¡ya se ha elegido a la actriz que encarnará a Katniss: Jennifer Lawrence!!!

16 mar. 2011

In my mailbox (33) La colcha de las sombras escondidas


Escribo esto entre bocado y bocado de un plato grande de lentejas con arroz. Luego le seguirá un buen vaso de leche fresquita y, si me animo a levantar el culo de la silla, un "petisuís" de marca blanca que sabe exactamente igual que el original, con el añadido de que el envase es normal, sin esos surcos como campo de arado para hacer bonito que lleva el de la competencia. Si es que cuando tengo hambre no sé hablar de otra cosa...


Una vez vistos los libros, tan dispares, he de dar las gracias a SM, y es que gané casi todos en dos de sus concursos de facebook . Ahora hablemos de ellos y su destino. Los dos primeros empezando por arriba (Mujer mirando al mar -título digno de un cuadro- y Delirium -el nuevo fenómeno-) me los he quedado yo, porque lo valgo y porque los deseaba mucho muchísimo. El de Jordi y el de Molly Moon aguardan en las estanterías del señor Óscar L. Mencía, impaciente por devorarlos; y el de Emily, que por suerte tenía repetido, se lo ha quedado Alberto, otro tiramillote, para hincarle pronto el diente.


Abierto y señalado por unas uñas a medio pintar os enseño Tiempos Oscuros, sobre esa niña tan increíble amiga de gatos tan molones. Desde luego la edición es una pasada, cuidada al detalle y seguramente sonrojada por la de aplausos mentales que le enviamos los lectores.


Y he aquí un cutre-montaje de los míos con el que, sobre todo, quería ilustrar el "por delante" y "por detrás" de lo nuevo de Lauren Oliver: no fue hasta sacar la foto y fijarme en la contraportada de Delirium cuando descubrí que esas extrañas sombras correspondían al rostro de ELLA. Con mis ojos miopes y gafas mal graduadas os aseguro que no me había fijado en eso.

Por cierto, ¿estáis preparados para los Premios SM del próximo martes 22? Tengo muchísima curiosidad por los ganadores, por si se tratará de carne fresca tofu fresco ╮('◡').

15 mar. 2011

Bwitter (31) Querido desenlace

Ayer no me encontraba yo muy allá, me tocaba viajar unas horas lejos y el cielo estaba encapotado porque la crisis ha hecho que últimamente los desencapotadores que desencapotan dejen el firmamento tan gris como amanece. Como otras veces, mi maleta y yo echamos mano del tren, que nos deja en casita en un tiempo largo pero prudencial, aunque a horas tan intempestivas que no nos queda más remedio que plantarnos en medio de la calzada y esperar el chirrido del noctámbulo de Harry Potter.

Volviendo al tren, todavía corriendo por la vía: como no me apetecía leer, enchufé la radio (I podcasts) y al rato levanté el cerebro y los huesos que lo mantienen seguro y calentito para ver la película de turno. La visioné sólo a ratos mientras comía una manzana poco ácida y un riquísimo bocadillo de escalope de espelta con lechuga y tomate. Se llamaba Querido John, basada en la novela homónima de Nicholas Sparks, autor de historias tan sensibleras que confieso ni haber leído ni tener ganas de probar.

El caso es que terminé más o menos enganchada al filme, peeero... en uno de esos momentos en los que preferí la radio porque la historia del querido John y la querida Savannah era superior a mis fuerzas, tan trágico todo y llenísimo de tristosidad... ¡me perdí el final! Total, que después de aguantar todo el rollo de la guerra, el autismo, la historia de desamor, las cartas y los caballos, voy y me pierdo el final de la peli; hay que ser torpe. ¿Alguien me lo cuenta
?

  • Me declaro culpable del cutre-montaje de Seyfried, Tatum y el tren (≖‿≖щ).

13 mar. 2011

Bwitter (30) Reto de sopa de verduritas

Me acaban de retar. Me parece que el desafío no tiene premio, pero mi orgullosidad innata y profunda como boca de lobo me impide perder. El todo y la nada de esta madrugada consiste en escribir un texto breve con un poco de sentido que aúne sucesos y detalles tan recientes como el fresco de ayer y la lluvia de anteayer. Como que estoy vestida estilo Ágatha Ruiz de la Prada, y explico: camiseta negra sencilla, jersey guarrete de esos de andar por casa (mordisqueado además por una de mis gatunas), medias verdes con una carrera que he descubierto hace escasos minutos (ಠ﹏ಠ), calcetines de tobillo de color azul marino con flores rosas y un pantalón de pijama cortito muy a lo Osos Amorosos; todo un poema. Como que estos últimos días están siendo una especie de regresión que aparta lo amargo y recibe lo alentador, todo ello entre variados "cafeses". También, como que me he enfundado la capucha roja de la nueva Caperucita, algo con un sabor perraultesco y grimmeniano. Y... como que en estos momentos, entre tos y tos (todavía arrastro esa especie de gripe de hace unos días que me dejó hecha una piltrafilla) bebo a pequeñas cucharadas una sopa de verduritas con picatostes vertida en un vaso de cristal, un manjar de pequeños dioses calentado en el microondas por el que fue capaz de sustituir al mítico ÉL. ¿Os acordáis?

Pronto volveremos a La Tienda de las Horas. Mientras tanto, os desea buenas noches la letrera, aquella que empezó a llamarse "menuda ella" después de probar a la rara Nothomb.

9 mar. 2011

Bwitter (29) Ojos de hada

Hoy tengo ojos de hada. Son tan grandes como habitualmente, pero esta vez las pupilas ocupan casi la totalidad de las cuencas, por eso mis ojos parecen dos esferas negras grandes, mágicas y poderosas, dignas del mejor ser feérico. Tal vez sea eso lo que me ha llevado esta noche a soñar a un ritmo frenético con una explosión de colores que era un bucle sin fin, un río en el que he batallado con sangre y fiereza contra una mujer de extraños cabellos kilométricos, un lago en el que cuatro criaturas hemos jugado desnudas mientras yo echaba el freno, y campos oscuros donde no todos eran lo que aparentaban y tenía miedo por que mis aliados se hubieran vuelto enemigos.

Hacía mucho tiempo que el oculista no me dilataba los ojos. Llevo con estas esferas de hada desde ayer, ya suman casi veinticuatro horas, y todo apunta a que las gotas que me echaron con tanta urgencia fueran de las fuertes, de esas que te dejan la vista fuera de combate durante tres días. ¿Estaré abocada esta noche a soñar lo mismo que hace unas horas? Porque los sueños tan intensos me asustan un poco, y es que salir de ellos del todo me cuesta unos buenos minutos, tiempo que aprovecho para reflexionar seriamente sobre esas realidades alternativas y la inmensa capacidad ¿imaginativa? del cerebro.

En alguna parte he escuchado que este órgano tarda sólo tres días en adaptarse a grandes cambios, de tal manera que si nos pusiéramos unas gafas que nos mostraran el mundo del revés, a las setenta y dos horas pensaríamos que se encuentra del derecho. ¿Y si los ojos de hada me duran tres días? ¿Al cuarto pensaré que mi mundo es el de las batallas, la sangre y los enemigos camuflados?

7 mar. 2011

Aunque lo mío ahora sean los tofus...

ver comer a este chico me ha dado hambre.

Sin remedio Ron .

6 mar. 2011

La gramática del amor, de Rocío Carmona

Hablando con lengua de plata, creo que no todos los libros están hechos para todo el mundo, como tampoco han nacido para ser leídos en cualquier momento. Por fortuna, La gramática del amor llegó a mi vida en un momento perfecto. Desde ya anuncio que no creo probable que se convierta en la octava maravilla, pero sí en un buen dulce para tomar con el nesquik de las seis.

Los padres de Irene se han divorciado y a la chica no le ha quedado más remedio que marcharse a estudiar a un internado inglés donde nunca sale el sol y siempre llueve. Allí sufrirá un desengaño amoroso HUMILLANTE, en mayúsculas, y para curarse aprenderá la gramática del amor con el mejor profesor de la escuela. Y entre eso y sus sesiones de atletismo su vida va a mejorar un montón.

Que yo sepa, ésta es la primera obrita de Rocío Carmona, una novela tranquila que no tiene prisa por llegar al final, extremadamente amable, simpática en su tono, muy inglesa en el ambiente y sencillamente bonita en su conjunto. En ella no sólo encontraremos la metaliteratura de altura que anunciaba su publicidad (Murakami, Jane Austen, García Márquez, Charlotte Brontë, Tolstoi), sino mucho más, porque el libro es tan inocentón y blytoniano que irremediablemente nos transporta a esas colecciones de aventuras de antaño. Sólo he echado en falta al perro.

Hubiera disfrutado más con una protagonista compleja, menos ñoña, menos dramática... pero aunque no me guste, no me queda otra que admitir que Irene y yo tenemos muchas cosas en común. Nos hemos enamorado y no siempre ha funcionado, hemos hecho dos galaxias de un problema tonto y no nos hemos atrevido a muchas cosas, con su consecuente y doloroso arrepentimiento. Por lo demás y dejando meridiano que de acción trepidante hay cero en esta historia y que el único momento que podría haber dado lugar al acabose no se explota, la gramática de la que nos habla Rocío gusta. No está hecha para todos los paladares, sobre todo para los que no saben vivir sin unas buenas explosiones, pero el punto es que ni lo pretende.

Aparte de esa suavidad tan dulce e inocentona, lo mejor han sido los grandes autores que aparecen poquito a poco y cómo nuestra escritora los encaja en su historia. Si antes mis huesitos temblaban por probar a Murakami, ahora sin duda Haruki tiene que ser mío, al igual que varios de los clásicos con los que Irene aprende sus lecciones de gramática del amor.

Mi próxima lectura, una de Albert Espinosa



Que levante la mano la persona que no se haya enternecido con este hombre, tan inteligente como dice Andreu y habilidoso al contar porque lo digo yo. También le encontraréis colaborando algunas madrugadas en Afectos Matinales.

5 mar. 2011

Buenas noches, caperuzas



No os salgáis del camino, seguid a buen paso y tosed lo justo, porque los malos tienen finos oídos y dientes afilados. Si todo va bien, mañana nos encontraremos en casa de la abuelita para hablar del amor, del buen tiempo que no hace y de mi torpeza de la noche pasada al hacer privado el blog sin darme cuenta. Si es que... del guindo me caí .