17 dic. 2007

PUCK, Lisbeth Werner: EL DESENLACE

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Si leísteis el primer post de la sesión sobre libros de nuestra infancia, no hará falta que os cuente quiénes son Puck, Navío, Karen, Alboroto, Cavador y los demás.

Veréis, como ocurrió al hablaros de la saga Crepúsculo, de Stephenie Meyer, de nuevo voy a retomar un tema ya publicado. Muchas de las películas y novelas de las que os hablamos en este blog merecerían párrafos y párrafos, pero si nos pusiéramos a ello, no acabaríamos nunca; sin embargo, en esta ocasión, y a petición de una bloguera, Puck será de nuevo la protagonista.


Puck es el alias de Bente Winter, una jovencita danesa que protagoniza las aventuras de la colección Puck, 29 novelitas "para chicas" bastante fáciles de leer, llenas de aventuras, buenos sentimientos, amigos inseparables, lugares maravillosos (todo estupendo-estupendo)...

Podríamos decir que la serie se divide en 2 partes, y titularlas "Egeborg"e "Instituto Clara Moeller", los dos internados en los que estudiará Bente hasta cumplir los diecinueve años.

Hablando de la segunda escuela...

El Instituto Clara Moeller es un colegio "para señoritas": como veis, se trata de una lectura un tanto anticuada, y la calidad de su escritura no es excelente... No obstante, a un niño estos tecnicismos le importan bien poco, pues lo único que quiere es disfrutar con lo que lee, y eso es lo que sentimos todos los que alguna vez leímos esta colección (aunque he de reconocer que hubo quienes no soportaban taaanta blancura ni felices sentimientos).

La serie comienza con una Puck muy chiquitita. A su padre, el ingeniero viudo Joergen Winter, lo destinan a Valparaíso (Chile), y dado que va a estar demasiado ocupado para cuidar y educar debidamente a su hija (en fin, las excusas que quiera), decide enviarla a un internado mixto: el Internado Egeborg, dirigido por el entrañable matrimonio Frank.

Los primeros días de Puck en su nuevo colegio no son demasiado felices: añora a su padre, de repente hay gente diferente por todas partes, comparte habitación con otras chicas... Poco a poco y después de algunos sustos y lagrimillas, nuestra protagonista comenzará a sentir Egeborg como su nuevo hogar. Además, el director y su esposa parecen los señores Claus (son como las padres que ningún niño tendrá nunca, maravillosos hasta decir ¡basta, por favor!), así que, ¿quién no iba a encontrarse como en su casa?

Siguiente pregunta: ¿cuándo pasa Bente a llamarse Puck? Cuando en uno de sus primeros arrebatos se escapa y se pierde en el bosque que rodea al internado. Desde entonces, sus avispados compañeros deciden apodarla como el travieso duende de Shakespeare.

Y es que casi todo el mundo en ese colegio tiene un apodo, es una tradición (con ceremonia de iniciación y todo): Alboroto (Hugo Carsten), Navío (Lise Sommer), Cavador (Henrik Smith), Uva Seca (Aagen Joergensen). Sí, sí, "Uva Seca" (el pobre chaval ya estaba traumatizado para toda su vida. ¿Os imagináis? "Uva Seca, sal a la pizarra", "A nombre de Uva Seca", "Encantado, mis amigos me llaman Uva Seca"... ¡Dioss!).


Los libros y las aventuras se suceden. Puck hace nuevas y buenas amistades, resuelve conflictos entre los alumnos, practica un sinfín de deportes (en los que es buenísima), baja los humos de varios estudiantes y profesores, se convierte en una especie de líder para sus compañeros, descifra enigmas, esclarece misterios, castiga a los malos que muy de vez en cuando aparecen por las páginas, etc., etc. (es súper lista, corre como el viento...).

Ah, y su maestra preferida, la señorita Ellen, se enamora del padre de nuestra amiga... Sólo que él es un poco corto para los asuntos del corazón, pero al final tiene una revelación y se casan... Enternecedor.


En Egeborg, la pandilla de Puck la componen los dos chicos más locos, maquinadores e inteligentes del internado, Alboroto y Cavador; y sus compañeras de cuarto (su habitación se llama El trébol de 4 hojas y en ella se hinchan de chocolate): la huraña Karen, que resulta ser una chica tímida y herida y bla-bla-bla, y a la que Puck ayuda a superar sus demonios (resultado: se convierten en mejores amigas); la estudiosa y siempre serena Inger (aporta un poco de relax al grupo de amigas); y Navío, cuyo padre, un capitán de barco, se pasa dos vidas viajando y apenas ve a su hija (aunque cuando la visita es una fiesta, y va todo Egeborg al barco, y... ¡Qué recuerdos ^0^!).

A Navío la reconoceréis por su frase preferida: 'formidablemente palpitante': esta chica es la más divertida y alocada de las amigas de Puck, quien también es astuta y divertida, aunque con ramalazos responsables, protectores y demás. Toda una heroína.


Son unos chiquillos, sí, pero parece ser que el peligro SIEMPRE persigue a las pandillas de los libros juveniles, y Puck y el resto no iban a ser menos. Situaciones bastante peligrosas y desconcertantes, secretos, confabulaciones, traiciones, travesuras, excursiones, agentes de la ley, personajes fuera de ella... Todos los ingredientes para encantar al público.


Al terminar sus estudios en Egeborg, con 16 ó 17 años, más o menos, Puck ingresa en el Instituto Clara Moeller.
La acompañan Karen y Navío, pero no Inger (creo que se fue a estudiar a otra parte... Tal vez los autores se aburrieron de ella, pero lo cierto es que me dio algo de lástima no volver a verla).

Como he dicho, el nuevo instituto es una escuela para señoritas, con sus estudios, normas y reglas correspondientes ("acuéstate a tal hora; te pongo mala nota si cometes las infracciones a, b, c y d; compórtate como una dama"... Lo típico de la época y que ahora nos da tanta risa).

En esta nueva etapa de la vida de Puck las cosas cambian, las relaciones dan un giro, hay amigas y amigos que se van y otros que aparecen... Sí, definitivamente, los cambios resultan bastante trágicos, tan de repente... Porque si algo define a estos libros es lo directos que son. Siempre van al grano, y si pueden contar algo con 2 palabras en lugar de 4, aunque 4 serían preferibles, eligen sólo 2...

En su nueva escuela de nuevo habrá malentendidos, errores, misterios y peligros, secuestros, amenazas, amigas en peligro y chicas-malas-con-traumas-que-en-realidad-son-buenas (ejemplos de este tipo de personaje los hay a puñados, empezando por Karen y Annelise y terminando por... Puf, ni sé); y nuevas amigas inseparables como Torbellino y Karina.

En unas vacaciones de verano (nos situamos en el número 26, Puck y Los Contrabandistas: la novela se desarrolla en el verano anterior al primer año en Clara Moeller), y con una Puck más crecidita trabajando como ayudante de fotógrafo, volverá a encontrarse con Alboroto (creo que es en este libro, y, si no, en otro: el caso es que se reencuentran y me emocioné, porque seguían siendo amigos); además, veremos también el cambio que se está dando en ella como mujer... Poco a poco, pasito a pasito.


Y aquí llega por fin, señoras y señores, el esperado final de las aventuras de Bente Winter. (AVISO: SI NO QUIERES SABER CÓMO ACABA, DEJA DE LEER). El último libro de la serie se titula ¡Puck, adiós, Puck! Como veis, bastante melodramático, aunque no es para menos, visto cómo se despiden las amigas del alma (AVISO: LEE EL POST ANTERIOR, ME NIEGO A REPETIR SEMEJANTE ULTRAJE)... En serio, lanzaría una reedición de este último libro con algunos cambios muy necesarios.


Como tantos otros números, esta vez la novela también contiene dos partes que no guardan más relación entre sí que la temporal. En la primera, una nueva alumna llega al colegio: una princesa africana a la que algunas idiotas racistas hacen la vida imposible en el Instituto. Pero Puck y el resto de la panda intervienen y aplastan a las malvadas.



AHORA SÍ: EL DESENLACE DE PUCK

La segunda parte de la novela comienza en el capítulo VI (de XI). Puck tiene dieciocho años y es su tercer y último curso en el Instituto Clara Moeller.

A estas alturas todas las chicas han empezado a pensar en su futuro: ¿qué harán al terminar sus estudios?, ¿adónde irán? Los Winter van a mudarse a la India por motivos de trabajo y Puck se unirá a ellos a final de curso, Karen irá a vivir con su madre en la costa, Navío irá a Inglaterra con una tía suya, Torbellino YA está comprometida con un médico...

Y es entonces, después de 28 largos libros, cuando a Bente Winter se le ocurre pensar en novios. Hasta ahora, el número de chicos que había conocido se reducía a sus compañeros del internado y los jóvenes que asistían a las fiestas que celebraban en el instituto (y a los que Puck no miraba dos veces). A Ellen, su estimada madrastra, esa idea ya se le había pasado por la cabeza, pero sabía que su hija, responsable y juiciosa como era, no tenía prisa. El día menos pensado encontraría al hombre adecuado.

Ese día llega en la página cinco del capítulo seis. El nombre del chico es Ole Bang: veinticuatro años, hijo del jefe del señor Winter, inteligente, encantador, responsable, trabajador, guapísimo, deportista, sonríe con sus ojos azulísimos (un chollo, vaya... Salvo por el nombre)... Y en dos semanas (alucinad: ¡¡en 2 semanas!!) se enamora locamente y pide la mano de...

El primer encuentro se produce en una cena familiar: los Winter y Ole como invitado, ya que va a trabajar en la India con el padre de Puck. Los dos jóvenes se caen en gracia y pronto comienzan a dar paseos en coche, van a la playa, Puck va a animarle a una competición de remo en la que grita su nombre como una descosida...

Por cierto, mientras este idilio va tomando forma, aparecen nuevos problemas en el instituto (amenazas, un robo, una carta mentirosa...), pero, como siempre, Puck los resolverá. Con la ayuda de Ole y la panda, por supuesto.

A nuestra protagonista, que jamás de los jamases se ha interesado por ningún chico, estar enamorada la inquieta, no sabe qué sentir ni cómo hacerlo. Lo pasa mal, llora un poco y recibe buenos consejos de Ellen. Consejos que no sigue, por cierto: está harta de sentirse mal, no sabe si él la quiere, no está segura de nada, etc., y en vez de esperar, se lanza...

La tarde después de la competición de remo, la amiga Bente explota. Ole sólo habla de resolver el misterio que tienen entre manos, y ella está desesperada porque antes lo ha saludado con un beso en la mejilla y él no se ha inmutado:


-Que te di un beso... Y creí que tú también podías haberme dado otro en la mejilla, pero sólo hablaste de la carta...
No logró decir nada más, porque Ole la besó... Y no en la mejilla. Puck se apretó contra él, como si temiese que se le fuera a escapar. Al final la soltó, acariciándole la mejilla húmeda.
-Vamos, cariño. Debemos regresar...
-Tengo el pañuelo en mi bolso-siguió hipando Puck.
-Toma el mío...
-Gracias.


Anuncian el compromiso a sus familias y Puck decide adelantar su viaje a la India. No le importa terminar el instituto, sólo quiere estar con Ole y bla-bla (esta decisión no me gustó un pelo).

El caso es que los días siguen, Puck anuncia a sus amigas que se marcha, todas se sienten tristes por tener que despedirse 6 meses antes de lo esperado... Y llega el día de la partida. A despedir a su amiga en el aeropuerto sólo han acudido Karen, Navío, Torbellino y Karina, por deseo expreso de Puck.

Están todas tristísimas: una parte de sus vidas se acaba. Karen y Navío no se han separado de su amiga desde que comenzaron Egeborg. Han compartido alegrías, penas, aventuras, emociones... Me duele decirlo, pero Puck no está ni la mitad de afectada que sus amigas... Una chica práctica, desde luego, pero aun así, la queremos.


Siete años maravillosos llenos (...) de un compañerismo inquebrantable.


Agitan sus brazos, con lágrimas que caen y caen, prometen escribirse, se sonríen:


Y echó a correr para alcanzar a su familia mientras gritaba:
-¡Cuando llegue a Nueva Delhi os escribiré!
-Nosotras también te escribiremos, Puck...
-¡Estupendo...! ¡Gracias!
Y Puck desapareció por una de las puertas. Durante un momento, las cuatro amigas se quedaron calladas. Luego, Torbellino dijo alegremente:
-Bueno, eso fue todo, chicas. Puck se ha marchado hacia un mundo nuevo y mejor. Dentro de un par de meses se habrá casado con ese guapetón de Ole. Salgamos a la terraza para despedirla cuando despegue el avión.
Navío lloraba desconsoladamente y Karen sintió un nudo en la garganta cuando, un poco más tarde, estaban junto a la barandilla. No era fácil despedirse de una muchacha que había sido tan buena amiga durante siete años.
En la pista de despegue empezó a rodar un gran avión (...). De pronto, despegó del cemento en un salto elegante hacia el cielo azul. Las cuatro muchachas (...) agitaron los brazos y sus pensamientos siguieron a su amiga:
¡Adiós, Puck! ¡Suerte! ¡Y gracias por todos estos años de buen compañerismo y amistad!

FIN



13 dic. 2007

Los Hollister, Los Tres Investigadores, Trixie Belden y Puck

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Saludos de nuevo. En este post comienza la sesión 'Los libros de nuestra infancia', que terminaré en una o dos entradas más. La primera la voy a dedicar a varios títulos que, supongo, alguien habrá leído y recordará con cariño.


Hablemos de Los Hollister, esa familia americana perfecta-maravillosa-genial-estupenda-etc., y totalmente utópica creada por Jerry West.

Cinco niños perfectos, altos, rubios, guapos, generosos, de buen corazón. Padres modélicos. Y el perro de turno, por supuesto (sin faltar, ehh, pero fijaos: hay perros aquí, en las obras de Blyton, en Trixie...).

Cuando uno termina de leer Los Hollister (The Happy Hollisters en su versión original: deja muy poco margen de duda acerca de lo que nos vamos a encontrar, ¿verdad?), se siente feliz, exultante ante la vida maravillosa que se le ofrece.

La colección de Los Hollister narra las aventuras de esta familia y sus eternos viajes (¿De qué viven?, ¿cuándo van los niños al cole, ¿no crecen nunca?). Viven en una especie de limbo privado. Todo es estupendo y perfecto.

Los malos que se encuentran por el camino terminan vencidos, y los no malos siempre son bellísimas personas. Porque los Hollister son lo más y todo el mundo les ayuda, les invita a comer, a refugiarse... Como en Aladdin: “¡Un mundoooo ideaaaaal”.

Desde luego, nadie negará que es una familia con suerte. Hay quienes tildan estos libros de cursis hasta la muerte; sin embargo, yo, lejos de criticar estas novelitas, las aplaudo, porque es bueno que exista semejante transparencia y optimismo.

Vivimos en un mundo la mayoría de las veces negro y desalmado, y si tras la lectura de cualquier libro de Los Hollister nos sentimos más relajados, bienvenidos sean.

Aquí tenéis los nombres de algunos de los capítulos de Los Hollister en Suiza, para que comprobéis que incluso aquí el tono es ya tremendamente alentador: “Un tropezón en la nieve”, “Un perro travieso”, “Una vaca que da besos” (Dios bendito), “Conflicto con los cisnes” (toda una revolución, ya me estoy imaginando la sangrienta escena)…


Los 3 investigadores es una colección muy extensa creada por varios autores, entre ellos Robert Arthur, y destinada a un público infantil-juvenil ávido de aventuras.

Sir Alfred Hitchcock se encargaba de la introducción de los libros y siempre aparecía como personaje en el último capítulo. Tras su muerte, en EE.UU. decidieron sustituirle por otro escritor, aunque en España, al parecer, siguieron utilizando el reclamo del cineasta...

Los protagonistas de estas novelas de acción (Júpiter Jones, el niño gordo y con traumas infantiles, investigador nato, ultra-listo y jefe del grupo; Pete Crenshaw, el atleta y el que primero se echaba a correr detrás de los malos; y Bob Andrews, miope, con una pierna accidentada, reflexivo y estudioso) viven y resuelven un sinfín de misterios.

Chicos listos. Lo que más me atraía de estos libros era el cuartel secreto que tenían montado dentro de un remolque (disimulado porque estaba cubierto de porquería) en la chatarrería del tío de Júpiter, y los pasadizos que recorrían hasta llegar a su interior.

Dado el gran éxito cosechado, la serie se alargó hasta abarcar nuevas colecciones, repartidas en 43 títulos escritos entre 1964 y 1987, y con los 3 protagonistas más niños y más crecidos (según conviniera); aunque en Alemania, el furor que causaban los libros fue tal que la colección siguió y siguió hasta 1998.


Trixie Belden (1948-1986) gozó también de muchísimo éxito: por eso, cuando la creadora de la serie, Julie Campbell, escribió por última vez un libro de Trixie en 1958, decidieron prolongarla (la continuaron varios autores bajo el pseudónimo de Kathryn Kenny).

Sin embargo, de los 39 libros que componen la saga, sólo 20 se tradujeron al castellano, y en un orden un tanto peculiar...

Junto a los libros de Puck, esta serie es de mis preferidas.

Cuenta las aventuras que viven los Bob-Whites ('codornices'), un grupo de amigos formado por la cabeza loca y detectivesca de Trixie Belden, sus dos hermanos mayores, Brian (el mayor, responsable y tal) y Mart (el pedante con un punto gracioso), Honey Wheeler (la mejor y más fiel amiga de Trix, de familia adinerada, buen corazón y enamorada de Brian), Jim Frayne (hermano adoptivo de Honey y por el que suspira nuestra protagonista... ¿Será correspondida?), Diana Lynch (una nueva rica de hermosos cabellos negros que mantiene una relación de amor-odio con Mart), y Dan Mangan (uno del instituto que no sé qué pinta en la serie).

Emoción, acción, nuevos sentimientos, primeros amores, personajes malos y buenos... Me encanta y os la recomiendo 100%, aunque tal vez no os llegue a emocionar como lo hubiera hecho hace años, supongo... Pero si os animáis, estos son mis favoritos: El misterio del Valle Feliz y Un visitante misterioso. Si alguien adivina por qué, dedico un post al tema que elija ;).


Terminaremos con Puck, obra de Lisbeth Werner , sobrenombre que tomaron los escritores Carlo Andersen (1903-1970) y Knud Meister (1913-1989).

Cuando hablo de Puck, no me refiero al duendecillo que aparecía en El sueño de una noche de verano, del señor Shakespeare.

“Puck, la joven danesa que sabe divertirse con sus amigas y amigos... y también sabe ayudarles cuando están en apuros. Puck, estudiante, deportista, capitana... y detective. Puck, cabecita loca... pero gran corazón”:

He aquí la carta de presentación que la editorial que publicaba la serie en España (se publicó enterita, gracias a los cielos) siempre incluyó en la contraportada de todas las novelas.

En esas pocas líneas se resume bien el carácter de los libros, que abarcan desde la etapa infantil a la adulta de la protagonista: desde que, siendo niña, comienza a estudiar en el Internado Egeborg, hasta que se casa... ¡Se casa, sí!

Aunque lo malo que tiene este final cerrado es que 'la autora' lo terminó "a lo Peter Pan: algo así como que cuando uno crece, los caminos se separan y nunca se juntan. Y, lógicamente, cuando leí (AVISO= VOY A DESVELAR EL FINAL): “-¿Crees que volveremos a verla, Karen?/ -No, Navío, la India queda muy lejos...”, fue como si me hubiesen apuñalado ahí mismo.

Reescribí el final, pero siempre conoceré la verdad en el fondo de mi corazón (Dios, todavía me afecta ^0^).



Comencemos por el principio del principio ;).

El padre de Puck (la joven en realidad se llama Bente, Bente Winter... Rima y todo), un ingeniero destinado en Valparaíso (Chile), decide que lo mejor para su hija es estudiar en un internado...

Pero no en uno cualquiera, sino en el paraíso de los internados. Hasta yo querría vivir allí: los estudiantes forman una piña, el director y su esposa son como Papá y Mamá Nöel, los bosques y campos que rodean el colegio son magníficos, practican todo tipo de deportes, montan a caballo, juegan hasta hartarse...

De acuerdo, también hay pequeñas disputas, envidias y demás, pero todo eso anima la trama, además de los misterios que Puck y sus amigos (Inger, Karen, Navío, Annelise, Alboroto y Cavador...) encuentran por el camino.

Lo que me maravilla de estas sagas es la capacidad innata que tienen los protagonistas de toparse accidentalmente con aventuras y misterios.

Cuando erais pequeños: ¿no queríais formar un club, construir cabañas y desentrañar secretos y misterios? Yo sí, y salvo lo de desentrañar nada, el resto se cumplió ^/o/^.



6 dic. 2007

La Clase de Baile, Erica Orloff

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Lo prometido es deuda: dije que volvería a hablar del chic-lit y aquí estoy.

En esta ocasión, dedicaré mi entrada a una de las novelas románticas contemporáneas más divertidas y geniales que he leído (y, creedme, han sido muchas): La Clase de Baile, escrita por Erica Orloff, una obra entretenida hasta el extremo, preciosa, llena de sarcasmos e ironías que le hacen a un@ reír y sonreír.
Cuando terminé de leerla (llorando como una magdalena, por cierto), supe que tenía que hablaros de esta clase de baile tan original.


Erica, en la presentación que hace sobre sí misma, nos cuenta que su obra (conocida internacionalmente y traducida a varios idiomas) pertenece a diversos géneros (comedia hilarante y policíaca-mafiosa).

Escribe también bajo los sobrenombres de Tess Hudson y Liza Conrad (cuando es Liza Conrad, se dirige a un público más juvenil). Nuestra autora vive en el soleado sur de Florida, acompañada por una cacatúa (a la que da clases de cómo blasfemar... No sé por qué ya no me escandaliza ^-^), un perro danés, un pececillo rojo y otras criaturas.

En su “supuesto” tiempo libre se dedica, básicamente, a jugar al póker y volver locos a su excéntrico círculo de amigos, su familia y sus desobedientes mascotas. Le gustan el martini con olivas verdes y la coca-cola; le gustan las muñecas con cabeza de borla, los globos de nieve y su ipod; le encanta visitar colegios para explicarles a los niños en qué consiste ser escritora; y le gusta holgazanear y aplazar la fecha de entrega hasta el máximo (la pesadilla de todo editor).

¿Cómo acabó escribiendo novelas? Erica era editora y asesora de publicidad, y escribía desde niña. Un día conoció al que sería su agente y le envió su primera novela, Spanish Disco. Él la leyó y rió y rió... Y la envió a la colección 'Red Dress Ink.' de la editorial 'Harlequin'. Ahí comenzó todo.


Nuestra autora lamenta su falta de disciplina: "Escribo cuando me siento inspirada. En un buen día puedo escribir 40 páginas. En uno malo, puedo escribir 2 frases y luego ponerme a jugar al solitario en el ordenador".

Su creatividad le ha llevado a escribir tanto comedias románticas como novelas policíacas truculentas. Se siente a gusto con ambos géneros y asegura que no tiene un favorito, pero dice que cuando termina una comedia, piensa: "Gracias a Dios que ya no tengo que escribir nada divertido".

Luego, cuando se adentra en una trama demasiado oscura y depravada que incluye cortar a la gente en pedacitos y heroínas con pasados horribles, y llega la hora de escribir el final, piensa: "Bien, gracias a Dios que ya no tengo que escribir cosas tan oscuras y deprimentes".


Sus libros han sido mencionados, reseñados y premiados en incontables periódicos, webs y revistas como: US Weekly, Cosmopolitan, Women’s World and American Girl magazines, etc.

Lo que destaca de las comedias románticas de Orloff es su inconfundible estilo y frescura, y en La Clase de Baile tenemos a una Erica Orloff en estado puro. Os contaré por qué:

La vida de Cassie Hayes, una editora de 33 años y alérgica al compromiso, está a punto de cambiar.
Divorciada (ahora es sólo amiga de su ex, un cantante que debe su fama a Cassie, ya que las letras de sus canciones las inspiran el dolor y la pena que siente al estar lejos de ella), experta en hacer sólo y siempre café, y gran amiga de su jefe (que hace la vista gorda cuando no la ve por la oficina).
Ha llevado a un buen número de autores a la lista de best-sellers y su nueva tarea es conseguir otra novela de Roland, escritor ganador de un Pulitzer, convertido ahora en ermitaño. El problema es que el excéntrico autor impone la condición de irse a vivir con él: en una isla perdida, sin cafeterías, sin centros comerciales, sin teatros... Y le pide a nuestra protagonista que le enseñe a bailar música disco para enamorar a su ama de llaves mexicana, quien cocina con kilos y kilos de picante.

La única distracción que Cassie encuentra en la isla es su inmensa playa. Ah, y practicar sexo telefónico con su autor favorito: el misterioso, sexy y demasiado británico Michael Pearton.
Las cosas no están tan mal, pero, de repente, Michael insiste en que quiere conocerla, la nueva novela que espera conseguir es un poema de cientos y cientos de páginas que sabe que nadie en su sano juicio va a leer ni comprar, y un reportero sensacionalista aparece en escena para complicarle aún más la existencia a Cassie.


Preparaos para otra maravillosa locura que os hará desternillaros y lagrimear (aunque sea un poco). Y es que la historia de Cassie y Michael es tan tan tan bonita... Brindemos por el amor.

Quiero irme dejándoos el gusanillo en el cuerpo: aquí van las primeras líneas de La Clase de Baile. ¡Disfrutadlas! [Si poner el trocito que sigue a continuación atenta contra la ley, ¡que los aludidos me lo hagan saber y lo quitaré!]

Capítulo Uno


Hola, bimbollito.
La mayoría de la gente cree que una llamada de teléfono a las 4:09 de la mañana es el anun­cio de algo fatal: un policía está a punto de de­cirte que tu hermano, tu madre o tu padre han muerto aplastados como un maldito cromo en el pavimento de la M-60. Pero en lugar de asus­tarme, yo pronuncio un nombre, como una maldición:
¡Michael!
Sí, cariño, soy yo.
Busco en vano el interruptor de la lamparita.
Supongo que es absurdo preguntarte si sa­bes qué hora es.
¿Qué tomaría Davis para desayunar?
¿Desayunar?
Porque creo que tomar huevos indicaría una sorprendente falta de preocupación por su sa­lud. Después de todo, su mujer lleva años dán­dole la tabarra sobre el colesterol y el tabaco. Este podría ser un acto de desafío. Su manera de decirle al mundo que se vaya a tomar por culo, como tú, querida mía, tan elocuentemente di­rías.
O a lo mejor prefiere tomar un huevo frito y una loncha de beicon, Michael. ¿Tan impor­tante es lo que tu personaje tome para desayu­nar?
Por fin encuentro el interruptor de la lamparita y, guiñando los ojos, alargo la mano para buscar el vaso de whisky que tengo siempre en la mesilla para conversaciones como ésta.
Es vital.
Michael, tú sabes que no puedo concen­trarme a menos que haya dormido al menos seis horas. Y eso sólo después de haberme tomado una cafetera llena. ¿No puedes esperar?
Sé un ángel -me dice él, intentando ablan­darme con su delicioso acento británico-. Sa­luda al amanecer conmigo.
¿Saludar al amanecer? Michael, no me ape­tece nada saludar al amanecer. No quiero salu­dar ni siquiera el mediodía.
¡Imposible! ¿No quieres disfrutar del esplen­doroso día conmigo, tu autor favorito?
Favorito no es para nada la palabra que se me ocurre ahora mismo suspiro yo. Y espero que en los agradecimientos me pongas por las nubes.
Para mi soñada editora, el amor de mi vida: Cassie Hayes, sin la cual este libro habría sido imposible. Y sin la cual sencillamente me tum­baría en la cama y me dejaría morir. Porque la vida sin la hermosa y divertida señorita Hayes no merecería la pena.
No está mal.

Ella, con su gran sentido de lo sublime y su superior conocimiento de los participios.

¿Y qué más?

Que es simplemente encantadora antes del amanecer.

Yo suspiro, estirándome.

Muy bien. Voy a ponerme el albornoz y a hacer café.


30 nov. 2007

No te lo vas a creer, Sophie Kinsella

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Sophie Kinsella es una de las mejores escritoras de novela romántica de los últimos tiempos. Su obra es refrescante, divertida, disparatada, original, ligera y entrañable. Hasta ahora he leído tres de sus novelas y me declaro fan incondicional.

El género de las novelas románticas tiene muchos detractores prejuiciosos, y yo estoy aquí para obviarlos y contaros qué tiene de especial la obra de Kinsella.


La literatura romántica, junto con la fantástica, de aventuras, histórica, de misterio y alguna más, entra dentro de mis géneros preferidos. Las novelas de terror son algo que me superan, lo siento: mi imaginación es demasiado viva para soportarlas... A lo que íbamos: la novela rosa es un género literario más y os animo a que le deis una oportunidad (si es que no lo habéis hecho ya, en cuyo caso: ¡Hola!).


La obra de Sophie Kinsella pertenece al subgénero denominado ‘chic-lit’, definido como un género literario escrito, generalmente, por y para mujeres.

Las novelas chic-lit hablan de mujeres que rozan o pasan la treintena, con una buena posición social y económica, y cuyos trabajos tienen cierto glamour (moda, publicidad, grandes editoriales...); sus armarios son dignos de verse y visten los últimos y más elegantes modelitos...

Aunque siempre caben excepciones en todos los puntos, desde luego; y es importante aclarar que no todo es de color de rosa (un buen ejemplo son las novelas de Marian Keyes: en Rachel se va de viaje toca con gran crudeza y realismo el tema de la drogadicción).

Las protagonistas chic-lit suelen ser mujeres jóvenes, solteras, profesionales, estresadas y con la necesidad, consciente o no, de un cambio radical en sus vidas. Este cambio ha de darse, principalmente, en dos campos: el profesional y el del amor (todas las protagonistas sufren de su ausencia); y al final de la novela vemos que el caos en el que vivían se ha relajado relativamente y el príncipe de sus sueños (o pesadillas) ha aparecido.

Ejemplos sobresalientes de autoras de este género son: Helen Fielding (El Diario de Bridget Jones); Marian Keyes, Candace Bushnell (Sexo en Nueva York), Sophie Kinsella, Erica Orloff (La clase de baile), Lauren Weisberger (El diablo viste de Prada), Meg Cabot (archiconocida por su colección juvenil de El Diario de la Princesa, llevada al cine)... Esta vez nos centraremos en madame Kinsella, pero prometo escribir próximamente entradas sobre otras autoras chic-lit que me han enamorado.

Sophie Kinsella es, en realidad, la británica Madeleine Wickham, escritora y periodista financiera; y de su obra, traducida a más de treinta idiomas, se han vendido millones de ejemplares.

Es autora de la famosa serie Loca por las compras (Shopaholic Series, 2001-2007), protagonizada por Becky Bloomwood, una compradora compulsiva y permanentemente arruinada con la que los lectores nos desesperamos hasta decir basta, aunque al final todo se resuelve y podemos volver a respirar.

En La Reina de la Casa (The Undomestic Goddess, 2005), Samantha, eminente abogada de la City londinense y a punto de convertirse en la socia más joven de su bufete, comete un error tan garrafal que, totalmente ida, huye y termina en un precioso pueblecito, en el que se convierte por accidente en ama de llaves de una mansión (por cierto: no sabe cocinar, ni planchar, ni poner la lavadora, ni coser, ni limpiar...).

Un apunte gracioso: Samantha, en un momento clave de la historia, hace una búsqueda en Google, pero no da con ningún resultado, pues ha buscado mal. Debería haber ido a ‘búsqueda avanzada’ y se habría ahorrado muchos problemas... Le haría falta una clase de Documentación Informativa, ¿no creéis ;)?


Y, por fin, No te lo vas a creer (Can you keep a secret?, 2004).

El primer volumen de Loca por las Compras y la novela La Reina de la Casa me han entusiasmado (sobre todo el segundo título), pero No te lo vas a creer es sublime. Es, sencillamente, genial, desternillante, divertida...

No me extraña que ya hayan pensado en llevarla a la gran pantalla, con Kate Hudson dando vida a la protagonista. Esta obra me ha hecho reír a carcajadas.

La historia es una completa locura: una publicista, tras una reunión de trabajo que ha sido un desastre, regresa a casa en avión. El problema es que tiene miedo a volar, y entre eso, su horrible estado de ánimo, las alarmantes turbulencias que sufren y el hecho de que antes de subir al avión se ha tomado unas cuantas copas de más para serenarse...

Hay quienes, cuando están ebrios, tienen la lengua muy larga, y nuestra querida protagonista, Emma Corrigan, no iba a ser menos. Así que se pasa el viaje entero confesándole sus deseos, fantasías y secretos más secretos (el día en el que perdió la virginidad, que los tangas le parecen incómodos, que cuando una compañera del trabajo le pide ayuda para hacer juntas un informe en realidad se van a la calle a dar una vuelta...) a su desconocido compañero de asiento que, como comprobará después horrorizada, es el Gran Jefe de la empresa en la que trabaja...

Preparaos para disfrutar con esta nueva lectura, os aseguro que vale la pena.


Hasta aquí hemos llegado esta vez, con un breve repaso a la novela chic-lit y un informe sobre una de sus mejores autoras. Y, ya sabéis, si viajáis en avión: que la suerte de Emma os acompañe ;).



21 nov. 2007

Memorias de Idhún, Laura Gallego García

Escritura:
Historia:
Personajes:
Ritmo:
Nivel de amor:
Perv-rating:


El género de literatura fantástica en nuestro país goza de considerable éxito. Tal vez no conozcáis todavía a nuestros grandes autores, de manera que os presentaré a unos pocos: Santiago García-Clairac, Javier Negrete, Tobías Grumm... Y, por supuesto, una de las mejores y mi favorita: Laura Gallego García.

Esta joven valenciana, autora de unas cuantas buenas obras como: Finis Mundi, La leyenda del Rey errante, Mandrágora, Alas de Fuego, Crónicas de la Torre, Las hijas de Tara, etc., es también la creadora de la magnífica trilogía Memorias de Idhún, de la que voy a hablaros en esta ocasión.

Por cierto, hace unos días salió a la luz su nuevo título: La Emperatriz de los Etéreos. Tengo el libro en mi estantería a la espera de que lo lea, y cuando acabe El Ejército Negro, de Santiago García-Clairac, iré a por esos etéreos que tan bien pintan.

Pero volvamos a Idhún y empleemos las líneas que tenemos en Victoria, Christian y Jack... O, mejor dicho, en Lunnaris, Kirtash y Yandrak, ¿os parece? (espero no haberos desvelado nada, pero, en serio, era evidente, ¿no?).

La saga de IdhúnLa Resistencia (2004), Tríada (2005) y Panteón (2006)– repartida en 2266 páginas, narra las aventuras de los tres protagonistas principales y todo el universo que surge a su alrededor. La obra, situada en la actualidad, transcurre entre nuestro mundo (Italia, Madrid, Tokio, Nueva York...), e Idhún, en cuyos cielos se ven tres soles y tres lunas.

Jack y Victoria son dos humanos corrientes y molientes que viven su vida de adolescentes en la Tierra sin mayores preocupaciones que las típicas de la edad. Sin embargo, un día, Jack ve cómo dos extrañas figuras asesinan a sus padres; y Victoria...

Paso por paso, de acuerdo.

Idhún lo gobierna y tiraniza ahora un terrible mago, Ashran el Nigromante; y los idhunitas (celestes, feéricos, gigantes, humanos, varus, yan, bestias sin nombre...), salvo los siervos-aliados de Ashran (los szish y las poderosas serpientes aladas llamadas sheks), viven en el más profundo terror.

Muchos, el día en el que el Nigromante conquistó Idhún, se refugiaron en la Tierra, pero ahora un asesino de mirada glacial y letal, Kirtash, los busca. Un mago y un príncipe guerrero que luchan contra las fuerzas del Nigromante, acuden a la Tierra en busca de los aliados que todavía sigan con vida; y, oh, destino, dan con Jack y Victoria, un danés y una madrileña que parecen mantener un extraño vínculo.

Así nace "La Resistencia", cuyo cuartel se esconde en un mundo entre mundos: Limbhad, y actuará tanto en la Tierra como en Idhún, donde se desarrollará la mayor parte de la compleja, inteligente y asombrosa historia.

Ashran gobierna junto al rey de los sheks, pero es evidente que el Nigromante es demasiado poderoso para ser un humano, por muy grande que sea su poder. ¿Qué criatura hay detrás de ese hombre?

Por otro lado, Alsan de Vanissar (el príncipe guerrero) y Shail (el mago), encuentran, aparentemente, a dos simples mortales; pero Jack y Victoria no son lo que parecen, aunque les llevará un tiempo descubrirlo.

¿Y Kirtash? Medio humano y medio shek, tiene la clara misión de exterminar a los idhunitas exiliados y a los miembros de la Resistencia, pero... ¿Qué es eso que siente hacia Victoria? No entiende que una simple humana le suscite tantas emociones y pensamientos contradictorios...

Luchas, batallas encarnizadas, enfrentamientos inútiles; odios legendarios sin razón de ser, aunque inevitables al mismo tiempo; muertes que los lectores lamentamos y lloramos a lágrima viva; criaturas extrañas y maravillosas; magia, muerte y vida; el unicornio y el dragón de la profecía; dioses terribles, demasiado inalcanzables y tan ciegos que ni siquiera son capaces de ver a sus criaturas; dosis intensísimas de amor...

Laura Gallego García ha creado Idhún y le estoy profundamente agradecida. Miles de lectores, tanto en nuestro país como en otros, son fieles seguidores de esta saga tan impresionante, y no es para menos.

Como siempre, os animo a que le echéis un buen vistazo. Las aventuras, la definición de los personajes, etc., están magníficamente plasmados.

Además, el hecho de que se pase con toda normalidad de los bosques, desiertos y cordilleras nevadas del mundo idhunita a un concierto en Nueva York o al metro de Madrid, es lo que lo hace tan interesante, creíble y tan cercano. Hay muchísimas emociones y he de confesar que he tenido el corazón en un puño en varias ocasiones a lo largo de la trilogía...

De hecho, algo que ocurre en Panteón me ha dejado tan... ‘Traumatizada’ no es la palabra, pero sí es cierto que me ha impresionado demasiado, tanto, que estoy tardando en acabarlo. Me siento demasiado impresionable con Idhún en las manos, pero estoy ansiosa por descubrir el final... Y, como ya dije una vez, también eso me entristece ;).

Por ello, espero que La Emperatriz de los Etéreos sea el siguiente de muchos para poder disfrutar más y más de la autora, porque está claro que Laura tiene mucho que ofrecer y todavía va a dar mucha guerra.