Helen no puede dormir; el título de su historia no engaña. La crisis ha hecho que sea complicado sobrevivir si eres detective privada en un pueblecito de Irlanda, así que Helen está a punto de perder su piso. Para colmo, su poco bienvenido ex quiere contratarla para que encuentre a un cantante desaparecido; por no hablar de que la exmujer de su actual novio no hace más que entrometerse en su relación. Viva. Si al cóctel añadimos la depresión de caballo que sufre, es normal que no consiga coger el sueño. Pero hay que ponerse en marcha, pasito a pasito, venciendo a la depresión, una enfermedad que te golpea y golpea cuando menos te lo esperas.
Ácida, íntima, divertida, honda, real, desgarradora, compleja y contada con estilo, así es esta novela, la quinta de la saga de las hermanas Walsh. Es una mezcla de luces y sombras, de comedia y drama y locura, de personajes únicos deliciosamente trazados, de confianza y amor, de flashbacks que descolocan, y de emociones de carne y hueso. Es una historia tan redonda que sus 522 páginas casi saben a poco.
Marian Keyes tiene mucho de Helen, y es que su vida, por culpa de la depresión, no ha sido precisamente un camino de rosas. Esta enfermedad es algo que surge de repente y de lo más profundo, y que no para de comerte por dentro, por eso ésta es también una historia de lucha y supervivencia: Helen quiere dormir, y vivir, y ser feliz, y reír, y confiar, y dejar de tener miedo, y... Sabe que su cabeza va por libre, pero va a hacer todo lo posible por arreglarla. Todo ello mientras lidia con la pérdida de su apartamento, con su ex, con su madre, con los hijos y la ex de su maravilloso novio, con los mafiosos del tres al cuarto que se encuentra por el camino...
Marian Keyes cuenta la historia de Helen con buen humor, descaro, calma y ternura infinita; se entrega y expone entera, lo da todo. Os va a gustar.