jueves 18 de marzo de 2010

Si no queréis que Aurige os muerda el culo, ATENCIÓN

La Bella Gente surcará pronto los cielos... ¡Porque Bárbara G. Rivero nos espera en la Feria del Libro de Madrid [✿≧ڡ≦]!
Todavía no se conoce la fecha exacta en la que viajará a la capital: en cuanto me entere, os avisaré rauda como el viento.

Además... Tomad aire, pues el nuevo caramelo de Bárbara tiene fecha: Laila Winter y la Maldición de Ithirïe verá la luz a finales de mayo de este año.

Tic-tac, tic-tac, tic-tac...
¿Qué tal andáis de paciencia?


Muy pronto, el PRIMER CAPÍTULO de los Ithirïes

miércoles 17 de marzo de 2010

Un lugar llamado Plagio: donde la vergüenza se desdibuja

En el post más largo de la historia, voy a contaros un nuevo cuento: el de nunca acabar, el de siempre a vueltas con lo mismo.

Érase una vez una palabra: nació feliz, colmada de atención y en un lugar amable hecho del color de la luz. La llamaron Originalidad.

Originalidad crecía tan feliz como cuando vino al mundo y pasaba los días jugando entre caminos de luz. Una hermosa postal que un día se arrugó.

Al otro lado del reino en el que vivía ociosa Originalidad, otra palabra pasaba sus días: no era feliz porque no jugaba, pero no jugaba porque no se le daba bien ser feliz. Su nombre era Plagio y prefería tirar piedras contra las piedras y sonreírse cuando unas rompían la redondez perfecta de otras.

Mientras Plagio estrujaba la hierba hecha de oscuridad que había en su hogar, Originalidad dormía sobre la hierba de luz de su parte del reino.

Un día, Plagio lanzó una piedra con demasiada fuerza: rebotó contra otras más pequeñas e indefensas, las partió por la mitad y, mientras se escuchaban sus pequeños grititos enfadados, hizo un último salto que no gustó demasiado a Plagio, porque la piedra se estrelló contra su espejo preferido.

De todos era conocida la vanidad de la niña y, además, las malas lenguas del reino de Originalidad contaban que Plagio estaba emparentada con aquella reina de cuento, la poseedora de un espejo mágico… Con semejante panorama en marcha, no es de extrañar lo que ocurrió después.

Plagio había oído hablar de la niña de luz, tan hermosa y lozana gracias, seguro, a su propio espejo… Y Plagio tenía envidia: ella también necesitaba un espejo y no podía tolerar que la niña-luz la superara en nada.

Por lo visto, el espejo era la clave… Y el remedio, demasiado fácil.

La niña-oscura no lo sabía, pero a diferencia de ella, Originalidad no pasaba horas infinitas frente a su espejo: era hermosa porque era hermosa. Plagio, en cambio, necesitaba peinar su carácter malicioso con mucho cuidado para aparentar esa falsa elegancia que portaba con tanto orgullo equivocado.

Un día cualquiera y con un plan minucioso en su cabeza, Plagio llegó a la otra parte del reino, demasiado luminosa para ella... Pero lo soportaría, porque no podía volver a casa sin el espejo, pues lo primordial era aparentar.

Me gustaría decir que el robo fue difícil, que se interpusieron los soldados, que hubo gran alboroto y que Plagio no tuvo éxito en su empresa. Sin embargo, mentiría: donde vivía Originalidad no sabían que parte del reino era de hierba oscura o que había niñas como Plagio, con la suficiente desvergüenza como para tomar lo de los demás a cualquier precio y sin ninguna clase de remordimiento.

Para alborozo de las personas como Plagio, podría decir que ese mal final entristeció a Originalidad…
Sin embargo, de nuevo estaría mintiendo: la niña luz no necesitaba espejos para seguir siendo hermosa y no dependía de ellos para parecer fuerte y valiente; y eso es algo que Plagio, cuando se enteró, no comprendió.

Y jamás lo haría.


Este pseudo-cuento de madrugada tan más o menos traído tiene su razón de ser en algo descubierto ayer martes: varios blogs habíamos sido víctimas de plagio. Otra vez. De ahí que en mi cabeza esté sonando la música ochentera de La Historia Interminable.

Voy a ser escueta porque no tengo ganas de tener tiempo para explayarme.

Mis reseñas son dignas de Originalidad, la niña luz: escribo desde la primera hasta la última letra y todas las palabras son de mi cosecha. Mías y sólo mías. Y de nadie más.

Esto que suena tan evidente y natural, a muchos se les escapa: creen que pueden tomar las letras de otros y llevárselas a su palacio, ese lugar llamado Plagio. Hacen pasar nuestras letras por suyas y se mofan de eso de dar crédito y enlazar a la fuente: menuda tontería la de robar y avisar de que lo has hecho; se roba y punto, y sin problemas, porque lo vales.

Eso ocurrió con mi reseña de Graceling: escribí una sinopsis breve y mía. Mía y sólo mía. Y después vinieron varios desvergonzados y se la llevaron. Luego, otros desvergonzados copiaron a los primeros… Y el desastre ya era una realidad: lo que yo escribí ahora está en todas partes, incluso en blogs y foros amigos que han recogido esa sinopsis mía de cualquier parte creyendo que era de todos, porque los desvergonzados desvirtuaron el origen y la fuente hasta tal punto.

A todos los que hayáis escrito una ficha o una reseña de Graceling y hayáis utilizado información ajena creyendo que era oficial vía-editorial, os pediría que repasaseis vuestro texto: si la sinopsis que tenéis es la mía, sed generosos y escribid una propia o linkead el post en cuestión a mi reseña del libro (AQUÍ).

El plagio es una lacra arrolladora: poco se puede hacer contra él, pero cuando es posible derribarlo un poco, hay que moverse, letrer@s. Como con cualquier injusticia de la vida, sea grande o muy pequeña [✿≧·].


Como siempre, os dejo las capturas de rigor:

Esta es la sinopsis que escribí en mi reseña de Graceling.
Unas letras personales que cuentan algo de mi visión del libro de Cashore.


La sinopsis oficial, vía Roca Juvenil. Podéis encontrarla en la web de Graceling.


Una pequeña muestra de los sitios que utilizan mis palabras, esas que son mías y sólo mías: algunos (los que se muestran y muchos más) son plagiadores; otros, en cambio, tomaron mi sinopsis creyendo que era pública, dado que a estas alturas está por todas partes.
Por cierto, tiene delito que LYE sea la segunda en la búsqueda.


Cuando toméis información que NO es vuestra, procurad rastrear su origen, porque tal vez, sin querer, estéis colaborando en malas prácticas web-blogueras. NO AL PLAGIO.


Y así acaba nuestra desventura de hoy.
Mañana, algo mucho más amable y luminoso .

martes 16 de marzo de 2010

Yo, por Vampire Academy, MUER-DO.

Humanas, humanos.
Vampiras, vampiros.
Guardianas, guardianes.

Mundo en general y en particular: disfrutad de la vista.

(Portada gigante para toda la blogosfera gracias a Alfaguara)


En nuestras manos el próximo 14 de abril .

Queda MENOS de un mes para la continuación de Vampire Academy.
Y por fin podréis conocer a...

lunes 15 de marzo de 2010

Temblor (Shiver), Maggie Stiefvater: así nació OMSam


TOTAL:
Escritura:
Historia:
Personajes:
Ritmo:
Nivel de :
Perv-rating:


Voy a pediros una cosa: tomad Temblor entre vuestras manos. Si no ahora porque todavía no duerme en vuestras estanterías, después, cuando tengáis un ratito para olfatear con calma en vuestra librería preferida.

Llegad hasta el libro, acariciad su lomo con los dedos y cogedlo con cuidado, como si fuera muy, muy frágil: tanto como un copo de nieve con forma de estrella espigada imposiblemente perfecta.
Ahora, posad los ojos sobre la cubierta y quedaos ahí, descansad la vista e imaginad, mirad más allá y buscad los ojos ambarinos del lobo, de Sam, de OMSam, del nuevo ÉL (que no mi ÉL: a ese le dejamos durmiendo en la Tienda de las Horas mientras yo soplo estas letras).

El relieve que podéis acariciar, las ramas que trepan por vuestros dedos y los ojos que persiguen vuestra mirada son todo: la esencia del libro, de su historia, de Sam y Grace, del bosque de manto blanco, del invierno, de la tormenta, de lo prohibido y de un amor cálido y sencillo.

– ¿Duermes? –la voz de Sam era poco más que un susurro, pero en las tinieblas de mi habitación sonó como un grito inesperado.

Me di la vuelta y me asomé por el borde de la cama: Sam era un bulto oscuro en el suelo sobre un nido de sábanas y almohadas. Su presencia, extraña y maravillosa al mismo tiempo, parecía llenar la habitación y empujarme contra la pared. Me daba la impresión de que jamás volvería a dormirme.

–No.

– ¿Puedo hacerte una pregunta?

–Acabas de hacerlo.

Se quedó pensando un momento.

–Vale. ¿Puedo hacerte otra pregunta?

–Acabas de hacerlo.

Sam resopló y me lanzó uno de los cojines del sofá. El proyectil atravesó la habitación, iluminada tan solo por la luna, y aterrizó blandamente sobre mí.

–Eres una listilla, ¿lo sabías?

Sonreí

–A ver, ¿qué quieres saber? –dije.

–Te mordieron.


Sam, Grace y dos estaciones, la fresca primavera y el solitario invierno: prácticamente, dos mundos.

Cuando el sol todavía calienta, Sam es Sam y puede ver a “la chica”, sentirse más cerca que nunca de ella, escuchar su risa y aprender sobre su carácter directo, pragmático e independiente. Observa y se fija: es hermosa. Luego descubre que tiene nombre, Grace (Gracia)… Muy apropiado, porque ya ha sorteado el final dos veces.

Cuando el frío muerde, Sam olvida que es Sam. Los suyos también: todos olvidan su humanidad y vuelven al bosque. Huelen a tierra, a animal, a lluvia, a algo salvaje y almizclado, y a recuerdos que vuelan y no regresan. Y aún así, a pesar de ser lobo, una pequeña parte todavía recuerda ser Sam y no deja de anhelar a Grace: la espía entre las ramas cuando ella se columpia en el frío, olisquea su rastro y la protege. Hasta que un día se acerca demasiado, ella avanza impulsada por lo mismo que él y se rozan: pelaje contra piel desnuda… El final de un principio y el comienzo de lo nuevo.

Desde niña, Grace añora al lobo de ojos ambarinos que la rescató de una pesadilla de fauces y gruñidos, sueña con un bosque dorado y le duele el pecho cuando por las noches escucha aullar a los lobos del bosque. Vive para el invierno porque su lobo siempre parece estar cerca del bosque helado; y cuando llega el calor es una agonía, porque no hay lobos… Sin embargo, eso va a cambiar pronto.

Todavía hace frío y hay lobos, pero va a haber más y va a ser diferente: la violencia, la ignorancia y la ingratitud humanas van a despertar algo imposible y van a permitir que Sam sea Sam a pesar de que el frío todavía muerda, y ni él ni Grace van a perder la oportunidad de tocarse, lanzarse almohadas, acurrucarse juntos, hablar de verdad y amarse. .
Saben que el frío pronto se lo llevará todo, pero están dispuestos a rogar por que el tiempo se dilate y les conceda más. Y MÁS. Porque NUNCA va a ser suficiente.

Maggie Stiefvater.
Hay que pronunciar su nombre con el cuidado con el que Sam recita poesía de Rilke para Grace. Si cerramos los ojos para saborear las palabras, encontramos magia, y es esa magia suave y dulce con la que Maggie ha escrito la historia de sus lobos.

En lugar de recoger una pluma perdida para acariciar las páginas, Stiefvater un día se adentró en el bosque y caminó hasta encontrar un pelo de lobo: escribe, conoce y cuenta bien, muy bien. Ha sido un gusto leer sus letras, su paciencia, su ritmo ágil y tranquilo, su ternura y su crudeza. Sabe el momento exacto en el que la historia necesita un diálogo sencillo, un punto y aparte fulminante, una risa profunda o un chocolate caliente en una cafetería casi escondida.

Cuenta la historia de Sam, del lobo y de Grace a través de los tres. Nunca se tiene suficiente de ninguno, pero el ingrediente más rico siempre es Sam: su mundo interior resulta fascinante y es irremediable enamorarse de él. De su timidez extrema, del cuidado con el que escoge las palabras y se acerca a Grace, de su contención y su deseo, de su melancolía y su tristeza, y de su lucha constante y terriblemente agotadora.

Confieso que corro demasiado al leer a Sam cuando se pone a escribir música, pero eso es culpa mía, porque soy de melodías y jamás me detengo a escuchar las letras. Por hilar de alguna manera... También hay música en la forma: la edición de Temblor es muy, muy, muy bonita. La han cuidado al detalle, tanto por dentro (con ramas azules), como por fuera, con dibujos y relieves intrincados, un código de barras que se fusiona con los árboles y unos ojos que no se olvidan.

Además, OMSam, no hay una coma fuera de lugar y mi Ojo de Halcón ha encontrado sólo una tilde olvidada: esa pequeña nota de imperfección me ha hecho sonreír, porque no importaba.

Shiver ha terminado siendo una inesperada preciosidad con un buen final que puede dar lugar a una buena continuación, cosa que espero que sea Linger. Sin embargo, como hasta esa segunda parte todavía quedan varios meses (julio 2010 en US), le pediré a Sam un poco de la paciencia que guarda su bosque... O tal vez me convierta en loba para olvidar que el tiempo es tiempo .

domingo 14 de marzo de 2010

Si sigue su curso y nadie se apea antes de tiempo...

Escucho We wanna be like Peter Pan (clic, clic, clic), capturo mi pantalla, le robo el alma a LYE, digo por lo bajini dentro de nada seremos mil, vuelvo a abrir la preciosidad de novela que me acompaña hoy, me froto las manos y soplo porque tengo frío... Y me voy a cenar sopa, zumo de naranja, lechuga, nesquik o lo que encuentre por ahí .

Tic-tac, tic-tac, tic-tac...

sábado 13 de marzo de 2010

Maravilla (Morning Glory), LaVyrle Spencer


TOTAL:
Escritura:
Historia:
Personajes:
Ritmo:
Nivel de :
Perv-rating:


En un ataque de necesidad LaVyrliana, leí Maravilla en un santiamén hace más de treinta tardes. Eso es mucho tiempo para escribir ahora una reseña que conserve esa chispa de entusiasmo post-lectura: hay detalles que ya he olvidado, he tenido tiempo suficiente para serenarme y encajar todo lo que sucede en la historia, y he leído muchísimos libros desde entonces, por lo que podría decirse que he perdido algo de perspectiva.

Y, sin embargo, LaVyrle siempre es LaVyrle y teje sus historias con magia pura: en cuanto he rescatado el libro de la estantería improvisada que tengo sobre la mesilla, un torrente de recuerdos y sensaciones ha venido a mí. He olvidado muy, muy, muy poco de Maravilla, y eso dice muchísimo del libro y explica por qué siempre caigo rendida ante Spencer y le prodigo las más altas puntuaciones.

Se puso de pie, pero se movió con precaución. Pasó por detrás de ella y echó un vistazo a la palangana blanca limpia que había en el fregadero y al paño para lavarse que estaba colgado de un clavo. Era muy blanco. Lo más blanco que había visto nunca. En la cárcel, los paños para lavarse eran verdosos y olían a humedad mucho antes de que los cambiaran por otros limpios.

Eleanor volvió la cabeza cuando oyó que llenaba la palangana, vio cómo sumergía las manos en el agua fría.

–¿No quiere agua caliente?

Will se movió a mirarla. Cuando no eran inexpresivos, sus ojos eran inquisitivos e inseguros.

–Sí, señora –contestó.

Pero después de secarse las manos no hizo nada para acercarse al caldero. Vio cómo apoyaba las dos palmas en el fondo de la palangana y se inclinaba hacia delante con la cabeza agachada. Y cómo se quedaba así, con los brazos rígidos, como transfigurado. ¿Qué diablos estaría haciendo? Se movió hacia un lado y se volvió un poco para mirarlo: tenía los ojos cerrados y la boca abierta. Al fin se echó agua en la cara y se estremeció. ¡Por Dios, así que era eso! Lo comprendió de golpe y sintió que una oleada de calor le recorría el cuerpo, conmovida.

–¿Cuánto tiempo hace? –preguntó en voz baja.

Will levantó la cabeza, pero no se dio la vuelta, ni tampoco habló. El agua le resbalaba por la cara y los brazos hacia la palangana.

–¿Cuánto tiempo hace que no se lava con agua caliente? –insistió ella, en el tono más amable posible.


Un día la vida, tan injusta como tantas veces, vomitó a Will Parker al mundo: solo, pobre, triste y desgraciado. Will podría haber acabado como tantos niños, pero su voluntad era fuerte y poderosa y sobrevivió.

Verano de 1941, en algún lugar poco próspero de Georgia (US): Will Parker trabaja duro y de sol a sol, las malas lenguas le persiguen incansable por un crimen que cometió y el destino promete ser tan negro como hasta ahora. Aún así, se seca el sudor, almuerza lo que puede y continúa, porque todavía está vivo y la vida de uno no hay que desaprovecharla así como así.

Ese mismo verano de 1941, a pocos kilómetros de donde trabaja Will: Elly. Elly y sus hijos. Elly y su avanzado embarazo. Y su marido muerto. Elly y la casa, la granja y las mismas malas lenguas que persiguen a Will. Elly y la maldad de la gente que la llama chiflada por un pasado por el que deberían haberla hecho santa. Elly y su anuncio en el periódico, donde busca marido.

Eleanor es una mujer hermosa, fuerte y bondadosa con varias bocas que alimentar, hace años que no pisa el pueblo porque no hay nada allí que merezca la pena y sabe que ni ella ni su joven familia sobrevivirá otro invierno sin nadie que la ayude. De manera que, casi a la desesperada, pide al cielo un marido: que sea limpio y bueno con los niños, trabajador, honesto… Y que sea lo que dios quiera. Y así, una tarde tan buena como cualquier otra aparece un hombre en su puerta: es alto, bien parecido, sus ojos huyen y sus gestos parecen los de un animal cien veces apaleado.

Elly y Will se observan, miran más allá de sus cuerpos cansados y viejos antes de tiempo y confían. Se agradan. Ella decide que Will puede ser bueno y él por primera vez en su vida encuentra un hogar para siempre.

No importa que el pueblo sea desagradable con ellos, que les miren, les señalen y se burlen; importan esas pocas personas a las que se darán la oportunidad de conocer y que se convertirán en buenos amigos, también para siempre. Importa la familia que Elly y Will poco a poco aprenden a ser. No importa la cruda guerra que les separa, sino que algún día terminará. E importa ese prado donde el campo de abejas, porque allí han prometido reencontrarse.

Se han escrito muchos libros que hay que leer: bien porque son preciosos y tocan un trocito de nuestra alma, bien porque son duros y conviene conocer la oscuridad que cuentan. Maravilla es mucho de lo primero y también mucho de lo segundo, y por eso es un bocado perfecto, sencillo, humano, realista, amable, divertido, sensual, hermoso, tierno y dulce.
¡Vivan los adjetivos! >///<

No os voy a contar nada nuevo sobre LaVyrle que no haya dicho ya, así que quedaos con que esta es una de sus mejores y más completas FLORES. Cuando la abráis, leeréis al ritmo de la vida y sobre personajes tan reales que os dolerá cuando se caigan, reiréis cuando jueguen y sonreiréis cuando se amen.

Un detalle: la novela, además de ser del año pum (1989, aunque a España llegó el pasado enero), fue llevada al cine también tiempo ha. Si decido probarla, os contaré si la adaptación está a la altura, pero ni se os ocurra sustituir el film por el libro, por mucho que el actor principal sea Superman 。・ω・.